Vista del Dorado Beach Ritz-Carlton Reserve, hotel de lujo en Dorado que cerró el pasado domingo y se espera reabra en verano. ( Archivo)

Unos 2,000 empleados de siete hoteles de Puerto Rico fueron cesanteados en los pasados días debido a la caída en la demanda en la industria de turismo y viajes provocada por la pandemia del coronavirus COVID-19.

Se trata de personas que trabajaban en las siguientes hospederías: Dorado BeachRitz-Carlton Reserve, en Dorado, Hotel El Convento, en el Viejo San Juan; Courtyard by Marriott, en Isla Verde; La Concha Resort, Condado Vanderbilt, Condado Palm Inn y Doubletree by Hilton.

Tanto La Concha como el Courtyard by Marriott cuentan con casinos, que se mantienen cerrados desde el pasado 15 de marzo, para acatar la orden del gobierno de cerrar gran parte del sector público y privado por dos semanas, en un intento por evitar la propagación del virus.

En el caso del Dorado Beach, la hospedería de lujo cesó operaciones el pasado domingo y no se prevé su reapertura al menos hasta junio, confirmó hoy Federico Stubbe, hijo, presidente de PRISA Group, desarrolladora local que figura como copropietaria del hotel. La decisión impactó a unos 500 empleados, que estarán en lo que Stubbe llamó un “cese temporero de labores”, pues indicó que espera volverlos a reclutar en cuanto la propiedad reanude operaciones.

Los otros hoteles mencionados son administrados por la empresa local International Hospitality Enterprises (IHE), cuyo presidente, José M. Suárez, confirmó hoy que tuvo que cesantear a 1,600 empleados, que constituyen un 80% de la plantilla de 2,000 que labora en las seis hospederías. También indicó que se trata de cesantías temporeras. “Esperamos traer de vuelta al 100% tan pronto regrese el negocio”, sostuvo Suárez.

Aunque al cierre de esta nota, los seis hoteles de IHE continuaban abiertos, el ejecutivo no descartó cierres de propiedades debido a la caída en la demanda y en la ocupación de habitaciones provocada por la pandemia.

“Todavía lo estamos evaluando, pero todo parece indicar que inevitable algunos hoteles de nuestro grupo y otros en el mercado de Puerto Rico van a cerrar”, expuso Suárez. “La situación ha llegado a un punto crítico e insostenible al no haber ingresos de ninguna clase”.

Stubbe, cuya empresa también es propietaria del Aloft que abrió en febrero pasado en Miramar y de los hoteles Hyatt Place & Casino en Bayamón y Manatí, así como el Hyatt Place y el Hyatt House de San Juan, coincidió con Suárez en resaltar la magnitud del golpe que el COVID-19 ha asestado a la industria turística local.

“La demanda se ha desplomado en un 80%. La ocupación está en un 15% a un 20% máximo y se prevé que continúe bajando, basado en las cancelaciones que estamos viendo para el resto de marzo, abril y mayo”, expuso Stubbe, cuyos hoteles y casinos emplean a unas 1,200 personas.

A preguntas de si se avecinas más cierres o despidos, respondió: “Estamos finalizando estas decisiones. Sí, es público que el Dorado Beach cerró sus puertas hasta no antes de junio, pero en los otros estamos evaluando y estaremos tomando decisiones en los próximos días”.

Ambos ejecutivos sostuvieron, en entrevistas separadas, que brindaron programas de ayuda económica al personal que fue cesanteado temporeramente, así como orientación sobre las plataformas del gobierno que están disponibles para solicitar ayuda en este tipo de situación. En el caso de IHE, Suárez detalló que se les liquidaron los días de vacaciones y enfermedad.

“Nadie tiene idea de cuánto va a durar esto, pero vislumbramos que en los próximos 90 días la situación va a estar bastante crítica”, lamentó Suárez.


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