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ESJ Azul conllevó una remodelación  del antiguo ESJ Towers en Isla Verde y ofrece espacios de “timeshare” y de hotel. (horizontal-x3)
ESJ Azul conllevó una remodelación del antiguo ESJ Towers en Isla Verde y ofrece espacios de “timeshare” y de hotel. (Luis Alcalá del Olmo)

Con su dinero, su historial de países visitados y su experiencia de más de 30 años en la industria turística, se podría decir que para el magnate de las vacaciones de tiempo compartido o timeshare, Keith St. Clair, no existe limitación alguna cuando se trata de elegir un destino para vivir y hacer negocios.

Sin embargo, de todos los lugares en el mundo que pudo elegir St. Clair, Puerto Rico fue el que lo convenció. 

Hace casi dos años que el millonario inversionista eligió a Isla como el lugar idóneo para vivir y desarrollar una nueva etapa como empresario en su larga trayectoria como hotelero y experto en la industria turística.

“La realidad es que me enamoré de Puerto Rico. Me enamoré de su gente, de sus playas, de sus montañas, de su comida, su cultura y de las oportunidades que ofrece. Fue interesante ver la poca contribución al GDP (Producto Interno Bruto) que aporta la industria turística en Puerto Rico (7%). Eso me hizo pensar que yo podía contribuir a cambiar eso”, expresó.

No obstante, confesó que a pesar de que conocía ya de Puerto Rico y que había visitado la Isla en innumerables ocasiones anteriormente, no fue hasta ahora que, motivado por los incentivos que ofrece el Gobierno bajo las Leyes 20 y 22, decidió explorar la idea de mudarse e invertir en la Isla

Tres hospederías a Isla Verde

Los planes y la visión que ideó St. Clair para este destino ya han comenzado a materializarse. Arrancó con la compra y remodelación del antiguo ESJ Tower, en Isla Verde, ahora ESJ Azul, que ya está en la etapa final de la remodelación de sus 450 habitaciones, y el inicio, el mes pasado, de la construcción del nuevo hotel ESJ Verde, justo en frente. 

Mientras, se encuentra trabajando en la próxima construcción de un tercer hotel, el ESJ Noir, que ubicará en los antiguos predios del Hotel Empress, también en Isla Verde.

Todos sus hoteles son de uso mixto donde la facilidad ofrece espacio tanto para los visitantes de timeshare como los visitantes regulares que vienen de vacación y buscan hospedarse en un hotel de uso regular.

El empresario espera en un periodo de tres años haber terminado la construcción del ESJ Noir; haber inaugurado un centro de bienvenida para sus huéspedes en la Calle Fortaleza, en el Viejo San Juan, con 6,000 pies cuadrados; haber completado la primera fase de construcción de los primeros estudios de cine que tendrá Puerto Rico y que ubicarán en el Distrito de Convenciones; así como lanzar una iniciativa de turismo médico en alianza con el Doctor’s Center en Carolina.

En todos estos proyectos, St. Clair estima invertir en la Isla sobre $180 millones y crear unos 8,000 empleos, entre directos e indirectos, incluyendo el proceso de construcción. 

Esa inversión está respaldada con dinero suyo, financiamiento de la banca privada a través del Banco Popular e inversión de otros participantes locales.

“Sabemos que todos estos proyectos tendrán un impacto muy grande en la economía de Puerto Rico. Hemos hecho todos los estudios de mercado en los tres sectores: turismo, turismo médico y la industria de cine; y en los tres sabemos que hay un mundo de oportunidades para contribuir”, afirmó.

Necesarios los incentivos

St. Clair —quien se siente “boricua de corazón” y asegura que aunque todavía no habla muy bien español en unos meses más lo aprenderá— reconoce que la estructura de incentivos a la industria turística y fílmica deben salvaguardarse y no pueden ser eliminados si se quiere salir del atolladero económico en el que se encuentra el País. A su juicio, son alicientes para propiciar el desarrollo económico, actualmente el único salvaguarda real que tiene el Gobierno para salir de la crisis.

De hecho, indicó que “si no hay incentivos, nosotros no construiremos unos estudios porque no tendría sentido tener unos estudios que nadie va a venir porque no hay una motivación para ello”.

Cine como atracción

Y es que estos estudios de cine son una de sus principales apuestas. Sostuvo que ya está en el proceso de adquirir unos 21 acres de terreno, justo detrás del Centro de Convenciones para construir un complejo que tendrá 135,000 pies cuadrados de construcción, con cinco estudios de grabación de sonido. 

En una segunda fase, utilizarán una estructura abandonada que tiene la propiedad para convertirla en un museo de la historia del cine puertorriqueño como un atractivo para los visitantes e iniciar allí lo que será el Festival de Cine de Puerto Rico. La creación de la primera Academia de Estudios de Cine complementará la propuesta.

St. Clair expresó que busca que Puerto Rico pueda ser un destino de rodaje tan competitivo como lo es hoy día Lousiana, Georgia o Toronto, donde la industria fílmica representa una gran aportación a sus respectivas economías.

“Queremos desarrollar la industria a todos los niveles y educar a los jóvenes que quieran participar de ella. Vamos a tener también una academia para los dobles de películas”, añadió.

Sobre la mesa el turismo médico

Simultáneo a esto, el empresario trabaja en crear una red para atender el sector de turismo médico, donde está su otra gran apuesta. 

Este proyecto lo realiza en conjunto con el Doctor’s Center, donde próximamente comenzarán a construir y habilitar todo un piso dentro de la instalación hospitalaria para administrar los servicios especializados. 

“Sobre un millón de americanos viajan fuera de Estados Unidos para realizarse procedimientos médicos y la mayoría de ellos va a México o Costa Rica. ¿Por qué ir a esos lugares cuando en Puerto Rico tenemos doctores certificados y un mejor ofrecimiento médico?”, increpó.

Al mismo tiempo, reconoció que la creación de la Organización de Manejo de Destino (DMO, por sus siglas en inglés) es el paso adecuado para impulsar el crecimiento de la industria turística. 

Sin embargo, a preguntas de El Nuevo Día sobre qué opinaba sobre la composición de los miembros de la junta que dirigirá ese DMO, dijo que “hubiera sido mejor si la mayoría era del sector privado”, un tema que fue controversial durante la discusión previa a la aprobación del proyecto de ley. 

Según el experto en el tema del turismo, para que la industria crezca y realmente haya un alza en el GDP se necesita junto al establecimiento del DMO, aumentar la cantidad de habitaciones de hotel y la cantidad de vuelos y destinos. 

Para St. Clair, quien fue una de las figuras principales en el desarrollo de la industria de timeshare en la Florida, Puerto Rico es como un diamante sin pulir lleno de oportunidades como lo fue Miami hace 20 o 30 años atrás.


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