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Se recomienda anotar a cuánto ascienden nuestros ingresos netos, los pagos mensuales que hacemos y  todos los demás gastos. (horizontal-x3)
Se recomienda anotar a cuánto ascienden nuestros ingresos netos, los pagos mensuales que hacemos y todos los demás gastos. (Shutterstock)

En tiempos en que se discute la posibilidad de reducir la jornada laboral de empleados del gobierno local, y en los que trabajadores del sector privado se enfrentan a medidas similares ante la precaria situación económica del país, conviene a los ciudadanos organizar sus finanzas para estar preparados ante una eventual merma en los ingresos del hogar.

“La gente debe hacer un análisis de todos sus compromisos financieros”, apuntó el coach certificado en finanzas personales José Medina, presidente de Finanzas al Máximo. “Esa organización se trabaja identificando los tres instrumentos básicos de financiamiento: hipotecas, préstamos de auto y préstamos de consumo, entre los que están los préstamos personales y las tarjetas de crédito”.

Esto requiere hacer el ejercicio de anotar a cuánto ascienden nuestros ingresos netos, cuántos pagos mensuales hacemos y a cuánto ascienden todos los gastos en total. “Un ejercicio básico fundamental es anotar por 30 días todos los desembolsos que hacemos, lo que nos da una perspectiva de a dónde se va el dinero”, sostuvo el experto. También da una idea de qué gastos son discrecionales o no esenciales y que se podrían recortar.

De acuerdo con Medina, cuando se reduce este tipo de gasto, que suelen ser salidas de entretenimiento o comidas fuera de casa, “se ha probado que las personas que reciben un salario pueden tener en promedio $150 disponibles”.

En cuanto a las hipotecas, préstamos de auto y préstamos de consumo, se debe elaborar una lista que incluya el balance que tenemos en cada una, su tasa de interés, el pago mensual y el tiempo que tomaría cancelarlas.

Hecho esto, se procede a identificar cuál de esas deudas tiene el balance menor y la tasa de interés más alta para abonar al menos el doble del pago mínimo requerido. Si por ejemplo, una tarjeta de crédito con un balance de $2,000 puede saldarse en 20 años haciendo el pago mínimo de $90 mensuales, pagando $210 al mes se puede cancelar en tres años, según el presidente de Finanzas al Máximo.

La idea es acelerar una deuda a la vez hasta saldarla, lo que ahorrará tiempo y dinero en intereses, utilizando lo ahorrado al cortar gastos innecesarios. “Una vez la cancelamos, el dinero ahorrado del pago de esa deuda se usa para el pago de la segunda deuda que vamos a cancelar”, dijo Medina.

Así, si en la segunda tarjeta de crédito escogida el pago mínimo es de $60, puede abonar cada mes $60, más los $210 que abonaba a la anterior. “Eso va a redundar en que el dinero aportado a cada deuda vaya aumentando exponencialmente, permitiendo cancelar deudas de consumo en tiempo rápido, salir de deudas con tasas de interés altas, reducir miles de dólares en intereses y evitar varios años de limitaciones financieras”, agregó.

Una vez termine de saldar los préstamos de consumo, entre los que también se incluyen los empréstitos sobre el título de propiedad del vehículo o “tittle loans”, se puede acelerar el pago de los préstamos de auto y, por último, las hipotecas, que suelen ser las de los balances más altos.

“Antes de que tenga lugar una reducción en la jornada laboral, urge cancelar deudas”, sostuvo el experto. Es decir, mientras menos deudas tenga, menos problemas económicos enfrentará el consumidor al momento de sufrir una merma en sus ingresos.

A su vez, el comenzar por las deudas de menor balance, que son las más fáciles de saldar, le permite al consumidor experimentar el éxito y motivarse a seguir adelante con el plan de acelerar la cancelación de otros instrumentos de financiamiento. También le ayuda a mantener la disciplina de reducir los gastos no esenciales y evitar a toda costa generar nuevos compromisos de deuda.

Estrategias como esta pueden redundar en que el consumidor cancele sus deudas en menos de la mitad del tiempo que le habría tomado hacerlo realizando solo los pagos mínimos requeridos.

“Estos escenarios son posibles sin importar cuánto gana la persona”, aseguró Medina. “Toda persona lo puede hacer, la clave es el compromiso del cambio y asumir una nueva actitud de disciplina en la planificación de las finanzas, alejada del consumo desmedido”.


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