Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

Consolidación: herramienta para reorganizar las finanzas (horizontal-x3)
Los préstamos personales se encuentran entre las opciones más viables para consolidar deudas de tarjetas de crédito. (Shutterstock)

En tiempos en que los ingresos se reducen, los ahorros se extinguen y muchos acaban pagando la tarjeta de crédito verde con la azul y la amarilla con la roja, la consolidación de deudas surge como estrategia para economizar y reorganizar las finanzas.

De acuerdo con el “coach” certificado en finanzas personales José Medina, presidente de Finanzas al Máximo, consolidar deudas permite agrupar varias deudas con altas tasas de interés en un solo pago mensual con un interés fijo más bajo.

Entre las deudas que se recomienda consolidar están las cuentas de tarjetas de crédito, ya que con estas, si el consumidor solo realiza el pago mínimo cada mes, se puede tardar más de 10 años en saldarlas.

“La consolidación es un instrumento que se puede usar a tiempo, cuando el consumidor tiene el crédito sano, para que pueda cualificar”, apuntó Medina. “Existen tres vehículos para hacerlo: mediante un préstamo personal de un banco o cooperativa, un préstamo con garantía hipotecaria o refinanciar la casa”.

Indicó que los expertos se inclinan a recomendar más los préstamos personales, ya que con las otras dos opciones, si el consumidor no cumple con los pagos, se expone a perder su residencia principal. Además, los préstamos personales se pueden saldar entre 5 y 7 años, mientras que con las tarjetas de crédito las cuentas “no tienen fin mientras se sigan usando”.

“El préstamo es diferente a la tarjeta en que, una vez hecho, no puede usarlo para más nada, mientras que con la tarjeta se mantiene la tentación de coger prestado de nuevo y el consumidor no sale del hoyo”, resaltó el experto.

Recomendó recurrir a bancos o cooperativas para estos préstamos personales, pues ofrecen intereses más bajos que las financieras y distribuyen los pagos mensuales más equitativamente entre el principal y el interés. “En las financieras, en los primeros dos años la mayor parte de los pagos va primero al interés y luego aportan una porción al principal, lo que hace que el costo de financiamiento sea mayor”, explicó.

En caso de que el consumidor no cuente con el crédito lo suficientemente bueno como para que se le apruebe un préstamo personal en un banco o cooperativa, tienen la opción de asumir un riesgo mayor y solicitar un préstamo con garantía hipotecaria o refinanciar su hogar. La desventaja en este caso, aparte del riesgo de perder la vivienda, es que tardaría de 20 a 30 años en saldar.

Una vez se origina el préstamo y se utiliza el dinero para saldar las tarjetas de crédito, Medina recomienda mantenerse con una -para atender cualquier imprevisto que surja- y cancelar las restantes para eliminar tentaciones. “Podemos enviar una carta a donde estamos pagando las tarjetas de crédito notificando la cancelación de la tarjeta, porque si me quedo con ella en la mano la voy a utilizar y caer en el mismo escenario”.

De hecho, resaltó que se estima que de cada diez personas que consolidan sus deudas, seis vuelven a tener las deudas que habían cancelado en un periodo de tres años. “Si no cambian sus hábitos de consumo, es como poner un parcho artificial”, aseguró.

Otra opción para los consumidores son planes de pago administrados por instituciones que se dedican al negocio de consultoría y planes de consolidación de deudas, informó Elizabeth Adorno Serrano, gerente del Departamento Educativo de Alma Financial Assistance Corp. PR.

En estos casos, dijo que las deudas se incorporan en el plan de pagos y la institución “negocia con sus acreedores, como agente del deudor, beneficios tales como ajustes a las tasas de interés, ajustes al monto del pago mensual y reestructuración de las deudas”.


💬Ver 0 comentarios