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La presidenta de uno de los consorcios más importantes de Ecuador, Isabel Noboa, quiere servir de motivación para que empresarios puertorriqueños le apuesten a la innovación para superar las crisis internas y externas que puedan amenazar sus negocios.

La fundadora de Nobis dictará una conferencia hoy al mediodía en el hotel Vanderbilt como parte de la Cumbre de Competitividad Global e Innovación que organizan la Asociación de Industriales y la Compañía de Comercio y Exportación.

“Siempre decimos que Nobis no participa de las crisis porque toda crisis tiene oportunidades y todo problema tiene una solución”, dijo la ejecutiva durante una entrevista con El Nuevo Día.

Ese lema sirvió de preámbulo al relato de los primeros años del consorcio, que nació en 1997 como secuela de un agrio litigio por herencia entre sus seis hermanos y la segunda esposa de su padre, Luis Noboa. Al momento de su muerte, el patriarca tenía más de 300 empresas importantes en Ecuador y alrededor del mundo, siendo una de ellas la Exportadora Bananera Noboa, uno de los principales suplidores de guineos del mercado europeo.

En la repartición, Isabel Noboa se quedó con un centro comercial recién inaugurado –el más grande de Ecuador–, un ingenio azucarero, un terreno muy grande para desarrollar, y el 20% del negocio de Coca-Cola en el país. Y aunque contó con asesores y asistió a la escuela de negocios de Harvard en preparación para liderar el consorcio, no contaba con la crisis financiera que se desató en Ecuador entre 1999 y 2000.

“Estábamos con muchísimos proyectos innovadores y con muchísimas inversiones, que sumaban más de $50 millones o $60 millones y se los debíamos a la banca, cuando comenzó un congelamiento de fondos y, al mismo tiempo, intereses en la banca de 18%”, relató Noboa, considerada la empresaria más importante de Ecuador y una de las más sobresalientes en América Latina.

Entre los proyectos en juego había un hotel y un edificio de oficinas. Una de las soluciones que implementó Nobis fue revivir el trueque, mediante el cual obtuvieron los materiales que necesitaban para terminar las construcciones a cambio de espacio de oficina y acciones en el hotel.

Hoy, una de las empresas más exitosas del consorcio es, precisamente, la inmobiliaria que se levantó a partir de esos desarrollos, y que tiene importantes complejos residenciales y comerciales en Guayaquil, donde tiene su base Nobis, y otras ciudades ecuatorianas. “No todo en la vida es éxito; muchas veces uno puede caer, pero lo importante es levantarse y volver a tratar”, expresó sobre el mensaje que le gustaría transmitirles a los empresarios puertorriqueños.

Noboa puntualiza que la innovación y el trabajo en equipo son los motores del éxito de su empresa. Por ejemplo, destacó que del ingenio azucarero surgieron otros tres negocios que al presente son de los más importantes del consorcio, una empresa que genera energía con biomasa derivada del bagazo de la caña, otra que produce etanol, alcohol y biogás derivados de la melaza, y una fábrica de dulces.

Los ingresos anuales de todas sus empresas rondan los $600 millones y generan 8,000 empleos.

Al presente, el consorcio está inmerso en el desarrollo de su negocio turístico, que ya incluye varios hoteles y los planes de convertir una finca en una zona de ecoturismo. Además, comenzarán la construcción de un puerto de aguas profundas, en sociedad con una empresa árabe.

Hacia el futuro, Nobis busca internacionalizarse, como parte de su estrategia de sostenibilidad. Por ahora, mira a Perú para establecer una operación de caña exclusiva para la producción de etanol. También tiene la mirada puesta en Estados Unidos, e incluso la visita a Puerto Rico está relacionada con la búsqueda de oportunidades atractivas.

Fortuna de la nada

Gran parte de la entrevista con Noboa giró en torno a la historia de su padre, cuyo legado empresarial la inspira.

Huérfano de padre desde los ocho años, tuvo que trabajar desde niño para ayudar a su madre y a tres hermanos menores. Conoció el hambre, pero su espíritu empresarial, a los 12 años, impresionó al hombre más rico de Ecuador, Juan Marcos, quien a esa edad lo empleó en su banco. Esta persona también fue el inversionista en los múltiples negocios que emprendió, y que lo llevó a ganar su primer millón de dólares antes de los 21 años.

Su negocio bananero, bajo la marca Bonita, fue el propulsor de que Ecuador se convirtiera en el principal exportador de guineos en el mundo. Y al momento de morir, Luis Noboa era el hombre más rico de Ecuador.

“Él trabajó arduamente y pudo hacer mucho en su vida. Fue mi mejor maestro, pero más que su visión y su trabajo tenaz, me inspira su humildad, sus principios y sus valores”, dijo la presidenta de Nobis, quien recuerda que su padre era muy agradecido y que benefició a todas las personas que los ayudaron a él y a su familia cuando eran muy pobres.

Tener tan presente el origen del imperio de su familia es una de las razones que motivan a que la empresaria sea también reconocida por sus múltiples organizaciones sin fines de lucro, las cuales comenzaron incluso antes de que fundara su negocio.

“Mi exesposo era el empresario, y yo me dedicaba a las organizaciones sin fines de lucro”, comentó, segura de que esa experiencia la preparó para su trabajo como empresaria, aunque pocos pensaron que tenía la capacidad.

“Cuando se enteraron de que iba a ser yo la que manejaría la empresa, hasta los conserjes estaban deprimidos porque pensaban que iba a fracasar”, dijo con la satisfacción de que probó que no solo podía administrarla, sino que la hizo crecer.


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