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Puerto Rico necesita con urgencia hacer ajustes en su infraestructura portuaria y en la logística de transporte marítimo para poder enfrentar los riesgos que atentan contra la seguridad alimentaria del País.

Y, ante ese panorama, el desarrollo de puertos alternos como el de Ponce y Mayagüez, el establecimiento de nuevas rutas marítimas y la identificación de nuevos mercados juegan un papel crucial, según Myrna Comas Pagán, catedrática asociada del Departamento de Economía Agrícola del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM).

La Isla importa el 85% de los alimentos que consume, y el 90% de esos productos ingresa por el puerto de San Juan, lo que, según la economista agrícola, incrementa la vulnerabilidad del País y agudiza la crisis en torno a la disponibilidad y el acceso a la comida.

Sin una política clara

Comas Pagán advirtió que, a pesar de que diversos sectores de la cadena de suministros de alimentos han reconocido el problema, Puerto Rico carece de una política pública que atienda la situación.

“Estamos ante una falta de política de seguridad alimentaria donde se integren todos los eslabones y todos los componentes de la cadena. Estamos en una posición altamente vulnerable”, dijo durante un foro sobre transportación marítima y logística organizado por la Pontificia Universidad Católica de Ponce.

Ese plan, precisó, debe ser delineado por representantes del Gobierno y de la empresa privada, y debe comprender mucho más que promover la actividad agrícola.

En el 2008, se enmendó la Ley del Departamento de Agricultura para reconocer como un tema de seguridad alimentaria el impulso y el desarrollo de la agricultura, pero Comas Pagán planteó que una política abarcadora sobre esta materia debe incluir otros componentes.

“Ante la realidad de que nuestra Isla importa el 85% de lo que comemos, los importadores y los navieros tienen una participación importante. Tenemos que incorporar a este otro sector”, recalcó.

Esta realidad económica obliga a asumir una perspectiva global al manejar el problema. A Puerto Rico ingresan alimentos de 52 países, siendo el principal Estados Unidos, de donde proviene el 76% de las importaciones, seguido por China (4%) y Canadá (3%).

Hasta lo criollo se importa

Artículos que componen la canasta básica del puertorriqueño como el arroz, las habichuelas y las carnes provienen casi en su totalidad del extranjero.

Para ejemplificar el grado de vulnerabilidad y dependencia que esto supone, Comas Pagán precisó que para que un alimento de China llegue a la Isla tendrá que recorrer una distancia de 9,482 millas náuticas por espacio de 29 días, mientras que un producto de Canadá puede llegar a transitar 5,190 millas náuticas durante 16 días.

Otro punto de vulnerabilidad es que solo cuatro compañías navieras operan entre Estados Unidos y la Isla, y dos de ellas -Sea Star y Horizon- anunciaron recientemente aumentos en sus tarifas, lo que supondrá también incrementos en el costo de los alimentos.

Inclemencias climatológicas

Los cambios climatológicos y los fenómenos atmosféricos son otros retos por superar que igualmente tienen implicaciones globales. Las inundaciones, o las sequías extremas, al igual que ciclones pueden perjudicar la producción de alimentos y alterar la cadena de suministro.

Comas Pagán recordó que cuando el huracán Georges azotó la Isla en 1998 el puerto de San Juan -principal punto de entrada- sufrió graves daños al hundirse varias plataformas, caerse algunas grúas y permanecer por un tiempo sin servicio de agua potable ni energía eléctrica.

Mayita “al rescate”

Consciente de las desventajas económicas y la inestabilidad que acarrea depender casi exclusivamente de un puerto, la alcaldesa de Ponce, María “Mayita” Meléndez, se propone comenzar a operar nuevas instalaciones en el puerto de esa ciudad.

Entre las nuevas estructuras que empezarán a funcionar a mediados de año, mencionó un terminal de contenedores con tres grúas de muelle, siete grúas de patio, una bahía con 50 pies de profundidad, accesos con seis carriles de entrada y salida, y capacidad para 500,000 contenedores de 20 pies.

Meléndez dijo que en el área del puerto hay alrededor de 1,200 cuerdas de terreno zonificadas para desarrollar industrias livianas y pesadas, y que más del 25% del terreno está clasificado Zona Libre de Comercio.

Ello, según la alcaldesa, representaría para Ponce y los municipios de la región sur una oportunidad de crecimiento económico, y le permitiría mayor acceso para importar y exportar los productos de industrias de la zona.

“Cada municipio tiene empresas que podrían beneficiarse del puerto”, indicó al mencionar que se reducirían los costos que acarrea la logística de transportación y tendría más herramientas para competir en el mercado.


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