La oposición demócrata y los republicanos se encontraban en una fuerte pugna previo a la votación por las reglas que regirán el proceso por abuso de poder y obstrucción al Congreso.

Washington - En una primera prolongada jornada, el Senado estadounidense trataba de decidir esta noche las reglas para el juicio político en contra del presidente Donald Trump, que bajo la propuesta de la mayoría republicana tienen el potencial de acabar con el proceso en menos de dos semanas, como ha querido el inquilino de la Casa Blanca.

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Las primeras enmiendas del líder de la minoría del Senado, Charles Schumer - para reclamar documentos de la Casa Blanca, el Departamento de Estado, la Oficina de Presupuesto y Gerencia (OMB) y el Pentágono- fueron derrotadas en votaciones partidistas: los 53 senadores de la mayoría republicana votaron a favor de descartarlas; y los 47 miembros del caucus demócrata trataron de mantenerlas con vida.

Lo mismo ocurrió con propuestas para citar a declarar ahora al jefe de gabinete interino de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, su ayudante, Robert Blair, y el funcionario de la Oficina de Presupuesto y Gerencia (OMB), Michael Duffey.

Los demócratas también han pedido que el Senado llame a declarar al ex asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca John Bolton, quien ha dicho que estaría dispuesto a testificar.

El líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell (Kentucky), intentó sin éxito, tras las primeras cuatro votaciones, agilizar el debate, proponiendo que las restantes fueran debatidas y llevadas a votación de forma conjunta.

El senador Schumer rechazó la oferta, aunque dijo que estaba dispuesto a que la discusión siguiera el miércoles, no esta noche.

Sin un acuerdo, el debate continuó.

En la resolución de la mayoría, el senador McConnell propuso 24 horas de argumentos iniciales para los fiscales del caso presentar los cargos en contra de Trump y otras 24 horas para la defensa.

Los 100 senadores, que forman el jurado del caso, tendrían luego 16 horas de preguntas, que tienen que ser presentadas a través del juez presidente del Tribunal Supremo estadounidense, John Roberts, quien dirige el juicio.

La Cámara de Representantes aprobó el pasado 18 de diciembre dos cargos en contra del presidente Trump –abuso de su poder y obstrucción de la investigación del Congreso-, por condicionar asistencia militar y una reunión oficial al gobierno de Ucrania, a cambio de que se anunciaran investigaciones que perjudicaran al exvicepresidente Joseph Biden, precandidato presidencial, y a los demócratas en general.

Bajo el plan republicano, luego deldebate sobre los argumentos a favor y en contra de la destitución de Trump, el Senado dedicaría otras cuatro horas a decidir si deben citarse testigos o documentos.

Aunque votó en contra de las enmiendas demócratas a la resolución de la mayoría con las reglas de debate, la senadora republicana Susan Collins (Maine), de tendencia moderada, sostuvo que probablemente apoyará citar testigos y reclamar documentos después de las presentaciones sobre el caso. Para que eso ocurra, los demócratas tendrán que convencer a otros tres republicanos.

El presidente Trump ha querido que el Senado le absuelva de inmediato y así poder comparecer a su mensaje de Estado, el próximo 4 de febrero, sin estar en medio del juicio político, solo el tercero en la historia de EE.UU. en contra de un presidente.

Pero, si los demócratas logran citar testigos o pedir documentos, es probable que el juicio se extienda por varias semanas más.

Debido a que se requiere el voto de dos tercios de los senadores para destituir a un presidente, y que hasta ahora ninguno de los senadores republicanos ha expresado intención de respaldar los cargos de destitución, se presume que Trump será absuelto.

Las 24 horas de argumentos para la defensa deben comenzar mañana la tarde. Cada lado tendría que utilizar sus 24 horas en un máximo de tres días. Originalmente, la resolución del líder McConnell – que fue enmendada a última hora y a mano-, obligaba a utilizar las 24 horas de argumentación de cada parte en dos días.

Debido a que el juicio puede comenzar siempre a la 1:00 p.m. (2:00 p.m. hora de Puerto Rico), para acomodar el horario en el Tribunal Supremo del juez Roberts, reunir las argumentaciones en dos días podría provocar que el proceso se extendiera hasta horas de la madrugada.

Junto a la presión de Trump hacia Ucrania para influenciar las elecciones presidenciales de 2020, los fiscales de la Cámara baja – siete congresistas que presentan las imputaciones-, indicaron por escritoque la negativa de Trump a entregar evidencia y hacer disponibles a sus asesores más cercanos, representa “un peligro a nuestro proceso democrático”.

Los demócratas han pedido que el Senado llame a declarar al exasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca John Bolton – quien ha dicho estar dispuestos a testificar-,al jefe interino de Gabinete de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, al asistente de Mulvaney, Robert Blair, y el funcionario de la Oficina de Presupuesto y Gerencia (OMB), Michael Duffey.

Mulvaney, aunque ejerce el puesto de jefe de Gabinete de la Casa Blanca, es el director en propiedad de la OMB. “El pueblo estadounidense quiere un juicio justo, quieren creer que su sistema de gobierno todavía es capaz de estar a la altura de las circunstancias”, sostuvo el congresista demócrata Adam Schiff (California), quien preside el Comité de Asuntos de Inteligencia y es uno de los "fiscales" que presenta los cargos aprobados en la Cámara baja.

Los abogados de Trump – que incluyensus consejeros legales en la Casa Blanca, Pat Cipollone y Jay Sekulow; y el ex fiscal especial que dirigió el caso en contra del entonces presidente Bill Clinton, Ken Starr; han defendido que el presidente de EE.UU. frenara durante casi dos meses $391 millones en asistencia militar a Ucrania y condicionara una reunión en la Casa Blanca con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Para la defensa de Trump, el presidente de EE.UU. estaba preocupado por las denuncias sobre corrupción en Ucrania y los demócratas han deformado el objetivo de su conversación del 25 de julio de 2019 con Zelenski en la que le pidió de favor, cuando el presidente ucraniano le hablaba de la asistencia militar y la reunión en la Casa Blanca, que investigara al ex vicepresidente Biden, su hijo Hunter Biden, la empresa de gas Burisma y la teoría infundada de que Ucrania interfirió con las elecciones estadounidenses de 2016.

A su vez, la defensa de Trump ha indicado que al negarse a entregar documentos y permitir el testimonio de sus principales asesores, el presidente de EE.UU. “protege las prerrogativas” de su puesto.

“Una vez escuchen las presentaciones iniciales, la única conclusión será que el presidente no ha hecho nada incorrecto”, sostuvo en el hemiciclo del Senado el consejero Cipollone.

Republicanos del Senado han mostrado interés en llamar a declarar a Hunter Biden, quien fue miembro de la junta de directores de Burisma, que ha estado bajo sospecha de corrupción.

La semana pasada, la Oficina de Contraloría General (GAO) determinó que el freno en la asistencia militar a Ucrania violentó la ley.

Trump es solo el tercer presidente de EE.UU. en ser imputado de cargos de destitución y enfrentarse a un juicio político. Los otros dos fueron Bill Clinton, de 1998 a 1999, y Andrew Johnson, en 1868. Un cuarto presidente de EE.UU., Richard Nixon, renunció a su puesto en 1974 en medio del escándalo Watergate, luego de que el Comité de lo Jurídico de la Cámara baja aprobó cargos de destitución en su contra.


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