Foto de archivo del 22 de marzo de 2018, del entonces director de la Oficina de Presupuesto y Gerencia, Mick Mulvaney, nombrado por Trump como jefe de Gabinete. (AP) (semisquare-x3)
Foto de archivo del 22 de marzo de 2018, del entonces director de la Oficina de Presupuesto y Gerencia, Mick Mulvaney, nombrado por Trump como jefe de Gabinete. (AP)

Washington – Tan pronto se publicaron las alertas informativas sobre la decisión del presidente Donald Trump de nombrar a su director de Presupuesto, Mick Mulvaney, como jefe interino de la Casa Blanca, a partir del 1 de enero, también se sembró la alarma entre sectores vinculados a los temas de Puerto Rico.

Mulvaney es un duro conservador fiscal. Fue uno de los líderes fundadores del Freedom Caucus de la Cámara de Representantes, el grupo más conservador de los republicanos.

Pero, también ha facilitado una política pública de Trump que a través del presupuesto y la reforma contributiva federal han elevado el déficit fiscal.

En momentos en que el gobierno de Puerto Rico se enfrenta a una aparente reticencia del presidente Trump a proponer nuevas asignaciones de envergadura para la isla y que el proceso de reconstrucción tras el desastre causado por el huracán María no ha cobrado fuerza, tener a Mulvaney más cerca del inquilino de la Casa Blanca se percibe -por varias fuentes cercanas a los debates de la Isla, la mayoría de las cuales habló condicionado a que no se les identificara- como otro escollo.

La experiencia de las autoridades de la isla al manejar los temas fiscales de Puerto Rico con Mulvaney como director de la Oficina de Presupuesto y Gerencia (OMB) no ha sido buena, coinciden fuentes cercanas al gobierno y al sector privado.

Por ejemplo, cuando la hoja informativa del presupuesto del presidente Trump hizo referencia a principios de año a una asignación de $1,590 millones en fondos de Medicaid para Puerto Rico durante el año fiscal federal 2019, el director de OMB echó a un lado una recomendación formal en el texto del presupuesto, según una de las fuentes.

“(Mulvaney) odia a Puerto Rico. No puede entender los asuntos (de la isla)”, indicó Javier Llano, cabildero demócrata del grupo Oldaker y Willison y cercano a los temas de la salud.

Javier Ortiz, director del grupo FixPuertoRico.org y socio de la empresa Falcon Cyber Investments, considera, sin embargo, a  Mulvaney como una pieza positiva para la Isla.  “Puerto Rico se beneficiará enormemente de la experiencia empresarial, legal y gubernamental de Mick. Entiende muy bien la devastación que sufrió Puerto Ricodespués del huracán María. Tiene experiencia de primera mano en presupuestos complejos de trabajo y entiende cual fue la intención del Congreso cuando se aprobó (la ley) Promesa”, indicó Ortiz, quien trabajó con el Comité de Transición del presidente Trump.

Al inicio del nuevo año,  Mulvaney sustituirá al general jubilado John Kelly, quien ocupó el puesto desde el verano de 2017, pero cuya permanencia en la Casa Blanca siempre estuvo en la cuerda floja.

“Mick ha hecho un trabajo sobresaliente en la administración. ¡Estoy deseando trabajar con él en su nuevo puesto mientras seguimos haciendo a EE.UU. grande de nuevo! John se quedará hasta fin de año. ¡Es un gran patriota y quiero agradecerle personalmente por su servicio!", indicó Trump, en un tuit enviado el viernes en la tarde, cuando hizo el anuncio.

Según The Washington Post, desde hace meses Mulvaney estaba interesado en el puesto e indicado a Trump que se encargará de poner disciplina en la Casa Blanca, no en el presidente. Kelly, quien sirvió en la Infantería de Marina, tuvo sus batallas con Trump, en su intento de suavizar los impulsos del presidente.

Sarah Sanders, portavoz de Trump, sostuvo que en enero, Mulvaney trabajará a tiempo completo desde la Casa Blanca y dejará temporalmente las operaciones del día a día en el número dos de OMB, Russell Vought, otro duro conservador.

En octubre de 2017, después de que Trump dijera en San Juan a la cadena Fox que consideraba que la deuda pública de Puerto Rico debía ser tachada, Mulvaney exhortó a no tomar “palabra por palabra” lo que dice el presidente de EE.UU..

Entonces, Mulvaney afirmó que el gobierno federal va a ayudar a Puerto Rico a salir del atolladero en que le ha dejado el huracán María, pero que sus problemas financieros los debenresolver por sí mismos.

Mulvaney afirmó que el proceso de reestructuración de la deuda pública debe seguir tramitándose a través de la ley Promesa y sostuvo que “el país..perdón…el territorio fue malamente administrado por largo tiempo”.

Hace unos días, el jefe de la minoría demócrata, Charles Schumer (Nueva York), y el portavoz en el Comité de Asignaciones, Patrick Leahy (Vermont), enviaron una carta a Mulvaney en la que le reclamaron que se acelere el desembolso de los fondos del programa de desarrollo comunitario para atender desastres (CDBG-DR) y se otorguen nuevos fondos para parear la asistencia federal de FEMA en torno al recogido de escombros y medidas de emergencia.

“Debido a retrasos excesivos en la administración del programa CDBG-DR, esos fondos siguen sin estar disponibles”, indicaron Schumer y Leahy, en una carta del 29 de noviembre, que al parecer no ha recibido respuesta.


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