Un frasco de hidroxicloroquina. (AP)

Washington - Un científico del gobierno estadounidense denunció haber sido despedido supuestamente por cuestionar las intenciones oficiales de "inundar" zonas afectadas por coronavirus con un medicamento antimalárico promovido por el presidente Donald Trump sin pruebas de su eficacia.

Rick Bright, quien era director de la Autoridad de Investigaciones Biomédicas Avanzadas, presentó el martes su denuncia ante la Oficina del Asesor Legal Especial, la entidad gubernamental a cargo de recibir denuncias internas. Asevera que fue reubicado a un puesto de menos responsabilidad por haber resistido las presiones políticas de promover la hidroxicloroquina, una droga contra el paludismo promovida por Trump.

Bright agregó que el gobierno además había desestimado sus advertencias sobre el COVID-19, la enfermedad causada por el virus. Aseguró que "actué con urgencia" luego de que la Organización Mundial de la Salud emitió su alerta en enero.

"Me topé con resistencia de los máximos niveles del Departamento de Salud y Servicios Humanos, incluyendo el secretario (Alex) Azar, quien parecía decidido a desestimar esta catastrófica enfermedad", añadió.

Según la denuncia de Bright, funcionarios políticamente conectados en el Departamento trataron de promover la hidroxicloroquina "como una panacea... Exigían que Nueva York y Nueva Jersey fueran inundadas con estos medicamentos, que venían importados de fábricas en Pakistán e India que no habían sido inspeccionadas por entidades estadounidenses".

Bright se opuso a la masiva aplicación del fármaco, argumentando que no hay evidencias de su eficacia contra el coronavirus y que era urgente que la ciudadanía esté enterada de que el uso de ese medicamento contra el coronavirus carece de bases científicas sólidas.

El mes pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) pidió a los médicos abstenerse de recetar ese remedio, a excepción de hacerlo dentro de hospitales o como parte de un experimento científico. Los expertos mencionaron la posibilidad de fallas cardiacas en enfermos que hayan tomado hidroxicloroquina o la sustancia afín cloroquina.

Esos medicamentos, usados contra el lupus y la artritis reumatoide, son capaces de causar varios efectos secundarios, como arritmia cardíaca, baja presión arterial, atrofia muscular y atrofia neurológica.


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