Empleados de Pacific Gas & Electric y CalTrans cortaban el servicio de electricidad en algunas áreas. (AP)

San Francisco — El proveedor de electricidad más grande de California cortó el miércoles el servicio, posiblemente durante días, a más de un millón de personas, siendo la medida más extensa en la historia del estado para prevenir incendios provocados por cables de luz derribados por el viento.

La medida se implementó después de que dos años de fuegos catastróficos llevaron a la bancarrota a la compañía Pacific Gas & Electric y la obligaran a dar pasos más severos para evitar incendios.

La compañía dijo que cortó la electricidad a más de 500,000 clientes en el norte de California y que planifica cortar gradualmente el servicio a casi 800,000 usuarios para prevenir que su equipo provoque fuegos durante la temporada de vientos. Se espera que los cortes de luz afecten a unas 2 millones de personas.

Los apagones intencionados como éste podrían convertirse en la nueva norma en una época en que los científicos señalan que el cambio climático provoca fuegos más feroces y temporadas de incendios más largas.

La compañía planifica cortar la luz en 34 condados del norte, centro y costa de California para reducir la posibilidad de que vientos fuertes tumbe el cableado o derribe árboles sobre este durante el asedio del clima seco y con vientos.

Se pronosticaba que ráfagas de entre  35-45 millas por hora afectarían una amplia franja del estado, desde el área de la bahía de San Francisco, hasta el valle central agrícola y, sobre todo, las laderas de la Sierra Nevada, en donde un incendio en noviembre que se atribuyó a los cables de transmisión de PG&E mató a 85 personas y prácticamente calcinó el pueblo de Paradise.

El Departamento de Bosques y Protección contra Incendios de California dijo que aumentó el número de empleados para prepararse para el clima extremo.

Los vientos serán los más fuertes y extensos en la región en los últimos dos años y, dada la magnitud del peligro, no hubo más opción que organizar el apagón preventivo más grande en la historia del estado, señaló PG&E.

“Es un último recurso”, dijo Sumeet Singh, director del Programa Comunitario de Seguridad contra Incendios de la empresa.

Sin embargo, los residentes, quienes señalaron que el miércoles no estaba particularmente ventoso, criticaron enérgicamente a la compañía.

Michael Wara, investigador de política energética en la Universidad Stanford y residente en Mill Valley, al norte de San Francisco, dijo que su casa se quedó sin luz a las 2:00 a.m. de miércoles aunque no había viento en el área.

Wara dijo que el pronóstico de la noche del martes mostraba que los vientos en el cercano monte Tamalpais estaban por debajo de los 10 mph.

“No hay viento en donde vivo”, dijo Wara. “PG&E necesita cortar el servicio según las condiciones observadas, no las pronosticadas”.


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