Varios restaurantes en la ciudad de Atlanta, Georgia, no abrieron aún cuando cuentan con los permisos. (EFE)

Algunos restaurantes de Georgia reabrieron el lunes para comer dentro pero no todos, a medida que el estado levanta alguna de las restricciones de movimiento impuestas para contener la propagación del coronavirus.

La reapertura de los restaurantes y las salas de cine ocurre poco después de que otros comercios, entre ellos barberías, gimnasios, salones de tatuajes y salones de uñas, recibieron autorización para recibir clientes. Si bien algunos reabrieron sus puertas agradecidos, otros decidieron que no estaban dadas las condiciones y siguieron cerrados.

El gobernador Brian Kemp anunció la semana pasada la relajación de las medidas a pesar de advertencias de expertos de que ello podría ocasionar un repunte de los contagios.

Kemp publicó 39 normas que deben seguir todos los establecimientos como condición para reabrir sus puertas, entre ellas que no debe haber más de 10 clientes por cada 500 pies cuadrados y que todos los empleados tengan el rostro cubierto "en todo momento". Empleados de salas de cine deberán hacer cumplir el distanciamiento social.

Ocho clientes entraron el lunes por la mañana al café Plucked Up Chicken & Biscuits en Columbus y "se saludaron a distancia", relató la gerente Alesha Webster.

El restaurante estaba acatando las normas impuestas por el gobernador: desinfectando las superficies constantemente, vistiendo guantas y mascarillas, colocando mesas a distancias de 2 metros (6 pies) y respetando el distanciamiento social, indicó Webster. Además, puede haber sólo 10 clientes adentro en un mismo tiempo, en lugar de la capacidad normal del local, de 45.

El efecto de la pandemia sobre el local ha sido brutal, relató Webster, aun cuando han estado abiertos para órdenes para llevar. La decisión de reabrir el lugar y ofrecer servicio adentro fue difícil, añadió.

"No queremos que la gente nos critique por el sólo hecho de que estamos tratando de sobrevivir", declaró.


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