Fotografía facilitada por la pasajera Michele Smith muestra una desierta sala de estar en el crucero Grand Princess. (AP)

San Francisco — Las autoridades decidieron el sábado confinar a miles de personas en un crucero que navegó por aguas internacionales y que ahora permanece anclado frente al área de la Bahía de San Francisco, luego de que 21 personas _dos pasajeros y 19 miembros de la tripulación_ dieron positivo al nuevo coronavirus.

Se prohibió al Grand Princess atracar en San Francisco en medio de pruebas de que el buque fue el caldo de cultivo para más de 10 casos que resultaron en al menos una muerte después de su viaje anterior.

En tanto, Florida reportó dos nuevos decesos a causa del coronavirus, los primeros fuera de la costa oeste. Autoridades de salud informaron que dos personas de alrededor de 70 años en el condado de Santa Rosa y en el área de Fort Myers murieron después de viajes al extranjero. El estado también actualizó la cifra de nuevos casos de COVID-19, la enfermedad que causa el coronavirus, de cuatro a siete.

El total de decesos en Estados Unidos aumentó a 19, 16 de ellos en el estado de Washington. El número de infecciones se incrementó a casi 400 esparcidos por casi la mitad del territorio nacional. Pensilvania, Indiana, Minnesota y Nebraska reportaron sus primeros casos.

El gobierno federal está trabajando con funcionarios de California para llevar al buque a un puerto no comercial durante el fin de semana y examinar a todos en busca del virus. No hubo noticias inmediatas sobre dónde atracará el buque.

Dos pasajeros dijeron el viernes por la noche que el capitán les había notificado que el barco sería trasladado a un lugar a 32 kilómetros (20 millas) de la costa para facilitar la entrega de suministros. El capitán dijo que un huésped requería atención médica y que podría ser trasladado en helicóptero, dijeron los pasajeros.

Aunque las autoridades de salud dijeron que aproximadamente 1,100 miembros de la tripulación permanecerán a bordo, los pasajeros podrían ser desembarcados para enfrentar la posibilidad de ser colocados en cuarentena, posiblemente en bases militares de Estados Unidos u otros sitios. Así ocurrió con cientos de pasajeros que estuvieron expuestos al virus en otro crucero en enero.

"Todos los pasajeros y tripulantes serán examinados para ver si tienen el virus. Los que tengan que ser puestos en cuarentena serán puestos en cuarentena. Los que requieran ayuda médica la recibirán", dijo el viernes el vicepresidente Michael Pence.

Los pasajeros a bordo del Grand Princess permanecieron confinados en sus habitaciones mientras esperaban noticias sobre el próximo destino del barco. Algunos dijeron que los oficiales de la nave les informaron sobre los casos confirmados de coronavirus hasta después de que se enteraron por las noticias.

Los pasajeros Steven Smith y su esposa, Michele _de Paradise, California_ dicen estar un poco preocupados, pero que se sienten a salvo en su camarote a bordo del Grand Princess.

Para pasar el tiempo, han estado mirando televisión, leyendo y asomándose por la ventana. "¡Gracias a Dios tenemos una ventana!" exclamó Steven.

Un epidemiólogo que estudia la propagación de partículas virales dijo que el aire recirculado del sistema de ventilación de un crucero, junto con los camarotes cerrados y los lugares comunes, hacen que los pasajeros sean vulnerables a enfermedades infecciosas.

"No están diseñados para ser instalaciones de cuarentena, por decirlo amablemente", dijo Don Milton, de la Universidad de Maryland. "Amplificarás la infección al mantener a la gente en el buque".

Dijo que las consecuencias de la cuarentena en otro crucero en Japón demuestran la necesidad urgente de sacar a la gente del barco.

"Mi consejo es que la gente baje e ingrese a un ambiente de cuarentena más seguro que un crucero", dijo Milton.


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