Trump dijo que se reunirían en el Camp David. (AP)

Washington — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el sábado por la noche que había cancelado una reunión secreta este fin de semana en Camp David con dirigentes talibanes y el gobierno afgano después del estallido de una bomba esta semana en Kabul que dejó 12 muertos, entre ellos un soldado estadounidense, y que había suspendido las negociaciones de paz con el grupo insurgente.

El tuit de Trump causó sorpresa porque implicaría que el mandatario estaba dispuesto a recibir a miembros del Talibán en la residencia presidencial de descanso en Maryland apenas unos días antes del aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Más de 2,400 efectivos estadounidenses han perdido la vida desde que Estados Unidos invadió Afganistán para perseguir al Talibán, que albergaba a los dirigentes de Al Qaeda responsables de los atentados.

La cancelación de las conversaciones también contraviene el compromiso de Trump de retirar a los entre 13,000 y 14,000 efectivos estadounidenses que siguen en Afganistán y poner fin a la participación de Estados Unidos en un conflicto que ya dura casi 18 años.

Zalmay Khalilzad, el enviado del gobierno estadounidense para las conversaciones con dirigentes del Talibán, dijo en fecha reciente que estaba en el “umbral” de un acuerdo con la insurgencia para poner fin a la guerra más prolongada de Estados Unidos.

Sin embargo, Trump ha recibido presiones del gobierno afgano y algunos legisladores, como el senador Lindsey Graham, aliado del mandatario, que desconfían del Talibán y consideran que el retiro de las fuerzas estadounidenses es muy prematuro.

“Sin que lo supiera casi nadie, los grandes líderes del Talibán y, por separado, el presidente de Afganistán iban a reunirse en secreto conmigo en Camp David el domingo”, tuiteó Trump.

“Iban a venir esta noche a Estados Unidos. Sin embargo, para ganar una falsa ventaja admitieron un ataque en Kabul que mató a uno de nuestros grandes soldados y a otras 11 personas. Yo cancelé de inmediato la reunión y suspendí las negociaciones de paz”, escribió.

Un soldado puertorriqueño, un militar rumano y 10 civiles murieron el jueves al estallar un coche bomba talibán en una bulliciosa zona diplomática cerca de la embajada estadounidense en Kabul. Fue uno de varios ataques talibanes en los últimos días, mientras se ultimaban las conversaciones entre Washington y los insurgentes.

“¿Qué clase de gente mataría a tantos para aparentemente reforzar su posición negociadora? No lo hicieron, ¡solo la empeoraron!”, tuiteó Trump. “Si no pueden acordar un alto el fuego durante estas conversaciones de paz tan importantes, e incluso matarían a 12 personas inocentes, entonces probablemente no tienen el poder de negociar un acuerdo significativo de todos modos. ¿Cuántas décadas más están dispuestos a pelear?”.

Aún no estaba claro si las conversaciones con los talibanes estaban rotas o paralizadas. Trump dijo haber suspendido las negociaciones de paz tras el ataque, pero Khalilzad, el enviado estadounidense que negocia con el Talibán, tenía previsto reunirse con líderes del grupo insurgente en Doha, Qatar, el jueves y el viernes.

El Departamento de Estado y la Casa Blanca declinaron responder a peticiones de aclaraciones.

Un portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, dijo a The Associated Press que no podía confirmar la versión de Trump sobre una reunión en Camp David y declinó hacer comentarios por el momento.

Por su parte, el gobierno afgano dijo en un comunicado que no respondía directamente a Trump que “la paz auténtica llegará cuando el Talibán deje de matar a afganos y aplique un alto el fuego e inicie conversaciones directas con el gobierno afgano” sobre el futuro del país. Estaba previsto que esas negociaciones siguieran rápidamente al acuerdo con Estados Unidos.

Tanto entre la población afgana como en el gobierno del país, que se ha visto apartado de las negociaciones, muchos han expresado su escepticismo con el proceso, temiendo que poco o nada pudiera impedir que el Talibán siguiera atacando a los civiles. Los dos grandes ataques con coche bomba en Kabul de la semana pasada, que según el grupo insurgente pretendían atacar a extranjeros pero mataron a muchos más civiles, reavivaron ese temor.

Parecía que los planes de la reunión habían tomado por sorpresa a los expertos en Afganistán, incluidos funcionarios estadounidenses. Cuando se supo en Washington que se había pospuesto una visita del presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, algunos asumieron que Ghani había intentado reunirse con Trump para expresarle sus reservas sobre el acuerdo inminente.

Sin embargo, un analista político afgano, Waheed Muzhda, dijo creer que Khalilzad había invitado a Ghani a Washington y después fue a Qatar para invitar a los talibanes a viajar para firmar el acuerdo. “El Talibán rechazó su invitación eso molestó a Trump”, dijo. Probablemente, añadió, los líderes talibanes pidieron a Estados Unidos que el acuerdo se firmara en otro lugar, por ejemplo Qatar. “Por desgracia, todos estos esfuerzos han terminado sin resultado y creo que los combates en Afganistán continuarán en los próximos años”.

“Sea cual sea el motivo para invitar a líderes talibanes a Camp David y sea cual sea el motivo para cancelarlo, el proceso de paz se ha visto interrumpido al menos por el momento”, dijo Laurel Miller, directora para Asia del International Crisis Group.

“Después de toda la violencia durante muchos meses de negociaciones, es difícil ver por qué el ataque del jueves podría ser el único motivo para cambiar de rumbo”, señaló Miller. “Esto podría ser un golpe para la credibilidad de Estados Unidos con el proceso de paz. Esperemos que se pueda reconducir, porque no hay una alternativa mejor”.


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