Mapa del Centro de Predicción Climática que muestra en azul las temperaturas de la superficie del océano Pacífico que se mantuvieron por debajo del promedio, durante el pasado mes de abril 2022.
Mapa del Centro de Predicción Climática que muestra en azul las temperaturas de la superficie del océano Pacífico que se mantuvieron por debajo del promedio, durante el pasado mes de abril 2022. (Climate.gov/NNVL)

Tal y como había anticipado en su último pronóstico, el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) reveló hoy, jueves, que aumentó a 61% la probabilidad de que el fenómeno La Niña domine durante el resto del año corriente.

Si eso ocurre, sería la tercera vez desde el 1950 (cuando comenzaron los registros climatológicos) que dicho evento atmosférico prevalecería por tres inviernos consecutivos, según la agencia meteorológica. Actualmente, el hemisferio norte permanece bajo una advertencia de La Niña, lo que significa que condiciones atmosféricas relacionadas a este evento están ocurriendo.

Las dos ocasiones anteriores en las que La Niña dominó por tres inviernos consecutivos fueron 1973-1976 y 1998-2001.

El fenómeno La Niña se da en el océano Pacífico cuando las temperaturas en la línea del Ecuador se tornan frías. Dicho escenario limita el desarrollo de huracanes, a la vez que reduce las posibilidades de amplios eventos de lluvia.

Sin embargo, los efectos de La Niña en el océano Atlántico son opuestos a lo que experimenta el Pacífico. En este lado del planeta, las temperaturas ecuatoriales se calientan y disminuyen los vientos cortantes, lo que favorece el desarrollo y formación de ciclones.

En Puerto Rico, por ejemplo, se registran más eventos de lluvia durante este evento climático. Si el fenómeno que prevaleciera fuera El Niño, la isla estaría más propensa a experimentar períodos prolongados de sequía, explicó a El Nuevo Día el climatólogo Rafael Méndez Tejeda.

“Es importante señalar que las temperaturas están frías en el pacífico, en el Atlántico no están frías. Acá están calientes y los huracanes donde se generan son en el Atlántico. Lo que hace La Niña es que no reduce el calor y no disminuye los vientos cortantes para limitar los huracanes”, precisó el experto en entrevista telefónica.

El también profesor subrayó que este nuevo informe no debe crear histeria o desespero entre la población, sino que, por el contrario, debe servir para repasar planes de emergencia ante cualquier eventualidad.

“La población debe prepararse, como siempre. Tienen que entender que hay que prepararse aunque no venga ningún sistema. Lo que yo siempre digo es que esto es como un seguro de vida que usted lo compra, pero no lo quiere usar”, señaló.

De momento, se desconoce la proyección que se tiene sobre la temporada de huracanes de este año en consideración al fenómeno La Niña. El pronóstico oficial de la NOAA para la temporada ciclónica, que comienza en junio, se dará a conocer el próximo 24 de mayo.

A través de una actualización acerca de las condiciones del El Niño/Oscilación del Sur (ENSO, en inglés), el Centro explicó que las temperaturas de la superficie del océano pacífico persistieron durante el pasado mes por debajo del promedio, lo que se traduce a una reducción en los valores del fenómeno El Niño y, por ende, una continuación de La Niña.

“Las anomalías de la temperatura del subsuelo permanecieron negativas, lo que refleja una gran área de temperaturas por debajo del promedio desde la superficie hasta aproximadamente 100 metros de profundidad en todo el océano Pacífico ecuatorial central y oriental. [...] En general, el sistema acoplado océano-atmósfera reflejó la continuación de La Niña”, reza el informe.

No obstante, la agencia explicó que La Niña podría ver una leve merma en sus condiciones durante el verano, justo antes de fortalecerse para inicios del otoño, a finales de octubre.

Ante dicho panorama, la probabilidad de que el evento atmosférico continúe hasta agosto tuvo una reducción de un punto porcentual respecto al mes pasado, por lo que el porcentaje se ubica ahora en 58%.

Mientras, la probabilidad de que La Niña continúe durante el otoño aumentó a 61%, lo que implica cinco puntos porcentuales más que la anterior. El mes pasado el porcentaje se limitaba al rango de 50 a 55 por ciento.

La probabilidad de que domine el ENSO-Neutral o El Niño durante el otoño/invierno es de 34 y cinco por ciento, respectivamente.

El pronóstico de probabilidades del ENSO se desarrolla a través de un análisis multisectorial entre la NOAA, su Servicio Nacional de Meteorología, el Centro de Predicción Climática y otras dependencias.

El informe toma en consideración las visualizaciones de modelos meteorológicos, observaciones en tiempo real de las condiciones atmosféricas y el juicio humano.

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