La gobernadora Wanda Vázquez durante la conferencia de prensa. (David Villafañe Ramos)

El Servicio Nacional de Meteorología (SNM) informó que la onda tropical situada al oeste de las Antillas Menores podría convertirse en la tormenta tropical Isaías esta noche y que impactaría la zona local entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves dejando sobre la mayor parte de Puerto Rico entre tres y seis pulgadas de lluvia.

La expectativa es que el sistema se mantendrá como una tormenta tropical durante su paso por el Caribe, afectando también porciones del norte de la República Dominicana entre el jueves y el viernes, y el domingo al estado de la Florida.

El meteorólogo del SNM, Roberto García, informó que todavía no tiene un centro de rotación definido lo que dificulta el pronóstico.

“El impacto más importante de este sistema va a ser la lluvia que puede dejar. No es tanto los vientos. Los vientos pueden tener impacto pero es menor”, dijo García al recalcar que la expectativa es que se formen inundaciones repentinas extensas y deslizamientos de terreno.

Indico que los modelos de lluvia proponen que la zona del la Sierra de Luquillo será la que más precipitación recibirá con hasta 8 pulgadas de lluvia. La región oeste del país sería la que menos precipitación tendría con hasta 3 pulgadas. El resto del país tendría hasta seis.

Los vientos, aunque no representan gran amenaza, puede causar interrupciones en el servicio eléctrico, dijo García.

Sostuvo que las condiciones marítimas ya deben estar empeorando por lo que están aconsejando que los operadores de embarcaciones pequeñas se mantengan en tierra. Del mismo modo, manifestó que existe una buena probabilidad de inundaciones costeras y, cuando el fenómeno esté sobre Puerto Rico, en zonas conocidas por su inundabilidad.

La gobernadora, Wanda Vázquez Garced indicó que ante esta situación le notificaron al gobierno federal la intención de solicitar una declaración de emergencia de modo que los gastos de la movilización por el disturbio atmosférico sea reembolsado por la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).

Del mismo modo, indicó que tienen abastos suficientes de comida, que se verificaron las bombas de control de inundaciones, y que se está emitiendo una orden para congelar los precios de los artículos de primera necesidad.

En total, aseguró la gobernadora, tienen disponible unos 324 refugios, muchos de los cuales carecen de generadores eléctricos o cisternas de agua potable.

Por su parte, el director de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), José Ortiz, informó que la interrupción del sistema eléctrico que ocurrió hoy debe estar superada esta misma noche.

El funcionario indicó que el apagón se debió a un problema que, según el sistema de la AEE, estaba localizado en el sector Mora de Isabela. No obstante, cuando los ingenieros fueron a verificar las líneas de alto voltaje allí no encontraron rastro de situación alguna capaz de provocar el apagón, por lo que investigarán más el asunto para ver qué pudo haberlo causado.

Aunque se insinuó que pudo responder a algún problema causado por una persona, el funcionario rehusó hablar de sabotaje.

“No se detectó la falla en ningún sitio”, dijo extrañado. El sistema está siendo reestablecido sin reparaciones, resaltó.

El apagón reportado ayer afectó a más de 100,000 personas e inicialmente se habló de que se trataba de un problema en la cogeneradora de electricidad EcoEléctrica.

El protocolo para atender un disturbio atmosférico se activó ayer cuando el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) emitió un aviso de tormenta tropical para Puerto Rico y las Islas Vírgenes. En aquel entonces se estimaba que las regiones que experimentarán más aguaceros tendrán hasta 10 pulgadas de lluvia.

Ayer, la gran enorme cantidad de lluvia que mueve el sistema era la principal amenaza del fenómeno que, por su gran tamaño -unas 400 millas de diámetro- se estima que impactará a todo el país.

Desde temprano, el comisionado de Manejo de Emergencias y Administración de Desastres, Nino Correa, resaltaba que la tormenta está lejos de representar una amenaza como la que tuvo el país con la formación del huracán María en el 2017, de causó daños que tres años después siguen sin ser reparados, y que provocó la muerte de unas 2,975 personas.

Correa indicó que las personas deben revisar sus planes familiares de emergencia y prepararse para un evento de intensos aguaceros y vientos que no deberán llegar a intensidad huracanada (74 millas por hora en adelante).

Del mismo modo, Correa se expresó preocupado por las familias o personas que viven en estructuras que tienen como techo un toldo azul puesto que sus residencias no pudieron ser reconstruidas tras el huracán María en el 2017.