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En el caso de que el maestro o el padre escuche al niño o adolescente decir que se va a matar, ya no hay tiempo. Es urgente referirlo inmediatamente al trabajador social. Es urgente activar el comité de respuesta rápida de su escuela para atender inmediat

El suicidio es el acto más violento que un ser humano pueda cometer, pues es terminar con su propia vida.

En Puerto Rico, aunque no tenemos unas tasas de suicidio altas en adolescentes, existen unos estudios que se hacen desde hace 20 años en la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción (ASSMCA) que indican que el 20% de nuestros jóvenes, unos 53,261 adolescentes, entre 13 a 19 años, en la Isla, está pensando suicidarse seriamente.

Las féminas presentaron prevalencia de depresión mayor, en un 18.5% y de tener ideas suicidas un 27% más que los varones.

Alicia Menéndez Miranda, psicóloga y exdirectora de la Comisión para la Prevención del Suicidio manifiesta que, en un país como el nuestro, donde hay desesperanza y tantos problemas sociales y económicos, todo el mundo se afecta. “Los niños y adolescentes son reflejo del sufrimiento familiar, por lo que se debe considerar de relevancia el problema del suicidio en el ámbito escolar”, destaca. 

¿Cómo pueden trabajar con este problema los maestros?  La Comisión para la Prevención del Suicidio del Departamento de Salud fue creada bajo la Ley 227, el 12 de agosto de 1999, conocida como “Ley para la Implantación de la Política Pública en Prevención del Suicidio”. En una de sus enmiendas de 2010, se requirió tener un protocolo uniforme en la prevención del suicidio en todas las agencias públicas, incluyendo escuelas y colegios.

En el 2015-2016 se implantó el protocolo en las escuelas públicas y en muchos colegios. Como parte de la implantación se desarrollaron talleres para los maestros y los trabajadores sociales de estas instituciones.

“En esos talleres se les enseñaba a los maestros a identificar aquellos niños y adolescentes de alto riesgo, y a establecer un procedimiento para referirlos a los servicios de salud mental u otros servicios, dependiendo de la gravedad de la situación”, indica Menéndez Miranda.

Las señales de alerta. Explica la psicóloga que los  maestros deben observar los siguientes indicadores en sus estudiantes:

Cambios drásticos de conducta, que son demasiado tímidos o demasiado agresivos, que hablan de matar o matarse, que son sumamente ansiosos, que no tienen destrezas para resolver conflictos con otros, que son irritables por cualquier situación, los que se auto agreden, y los que muestran dificultad en los hábitos alimentarios -o comen mucho o muy poco.

Otra  señal es cuando los niños o adolescentes  maltratan animales. “Esto es un indicador de que necesitan  tratamiento psicológico. En estudios que se han hecho de asesinos en serie, ese es el único indicador  común en todos”, advierte Menéndez.

 Los factores de riesgo. “Una persona se quita la vida cuando siente que nadie lo quiere, que es rechazado, abandonado, que no es respetado o también por enfermedades mentales”, enfatiza Méndez.

Los siguientes factores son un alerta de que un estudiante está en alto riesgo y puede terminar en un suicidio.

-Sufre de maltrato infantil o abuso sexual

-Es hiperactivo, tiene problemas de conducta,  no es comprendido y recibe muchos regaños

-Usa drogas o alcohol

-Sufre acoso escolar o acoso cibernético. “El riesgo de suicidarse es altísimo. Esos niños piensan y muchos recurren en el suicidio para salir del acoso”, señala la doctora.

-Baja autoestima

-Padres que se están divorciando.

-Tiene diagnóstico de depresión, epilepsia, trastornos del desarrollo, trastornos de conducta o psicosis

“Los trastornos mentales en los niños y adolescentes son bien comunes en Puerto Rico. Del 10% al 20% de los niños sufren algún tipo de trastorno mental, emocional.  La mitad, el 50% de los trastornos mentales que se sufren en la adultez, se inician en la niñez y adolescencia”, expone la doctora.

Plan de acción.  “Si el maestro observa alguna de las señales o ve que hay factores de riesgo que pueden llevar a uno de sus estudiantes a pensar en el suicidio, lo primero que debe hacer es conversar con los padres o tutores del niño o joven y debe referir el caso a la trabajadora social o consejera de la escuela”, subraya la psicóloga. Una vez el maestro haya referido al estudiante a recibir ayuda, debe verificar que esté recibiendo los servicios, de lo contrario, debe insistir con los padres y el trabajador social. Siempre con mucho respeto y confidencialidad.

 “En el caso de que el maestro o el padre escuche al niño o adolescente decir que se va a matar, ya no hay tiempo. Es urgente referirlo inmediatamente al trabajador social. Es urgente activar el comité de respuesta rápida de su escuela para atender inmediatamente la situación”, expresa.

“El suicidio es un problema que no se puede ignorar y mucho menos en nuestros jóvenes y en nuestros niños. Evitarlo debe ser una de las prioridades en cualquier país”, agrega.


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