Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos. (TIM TAI)

Baton Rougue, Luisiana - El vicepresidente de Estados Unidos partía el martes a Luisiana, donde hubo un rebrote de coronavirus apenas meses después de que pareció estar en remisión. Mike Pence se reunirá con el gobernador John Bel Edwards, con legisladores del estado y con los directores de salud pública locales para evaluar la respuesta a la crisis del COVID-19.

El viaje de Pence ocurre en momentos en que están aumentando las cifras de casos confirmados del virus, el porcentaje de diagnósticos positivos y el porcentaje de hospitalizaciones en el estado, lo que ha consternado a los responsables de la salud público debido a que hace poco el estado parecía haber dominado el brote.

“Luisiana ha estado en el radar, literalmente al centro y al frente, de la Comisión contra el Coronavirus de la Casa Blanca desde el primer día y nunca ha salido de ese radar”, expresó el gobernador Edwards.

“Creo que esa es una de las razones por las cuales el vicepresidente ha decidido venir a Baton Rouge y venir a Luisiana”, añadió Edwards, quien es demócrata.

Debido al resurgimiento de la enfermedad, Edwards ordenó que toda persona de más de ocho años de edad use mascarilla y ordena que los bares vuelvan a aceptar solamente pedidos para llevar o envíos a domicilio. Los restaurantes, casinos, gimnasios, peluquerías y otros negocios seguirán abiertos, pero con restricciones.

De acuerdo con el dashboard del estado, unas 79,827 personas se han contagiado con el virus.