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Waldemar Rodríguez, de 14 años, junto a su madre, Mariela Pacheco, posan frente a su residencia en el barrio Caimito, en Yauco. El estudiante de octavo grado no tiene computadora ni teléfono con internet, por lo que apenas tomó clases el pasado semestre. (Teresa Canino Rivera)

Durante los pasados 10 años, el Departamento de Educación (DE) firmó contratos por más de $1,600 millones para equipos, adiestramientos, servicios técnicos y de procesamiento de datos. Pero, cuando en marzo pasado el COVID-19 obligó a intentar dar clases “en línea”, casi nadie tenía ni computadoras, ni plataformas o adiestramientos tecnológicos provistos por la agencia.