Vista de los daños tras el paso del huracán María en la avenida Constitución.
La reconstrucción tras el paso de María fue descrita como "uno de los proyectos más grandes que ha tenido FEMA" por José G. Baquero Tirado, coordinador de esa agencia para Puerto Rico y las Islas Vírgenes. (Vanessa Serra Díaz)

A casi tres años paso del catastrófico huracán María, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) ha separado fondos para el 30% de los más de 10,000 proyectos que esa dependencia federal financiará como parte de la reconstrucción de Puerto Rico.

La promesa, sin embargo, es que estas iniciativas cobren mayor celeridad en los próximos meses y que antes de que termine el 2020 se haya encaminado la mitad (50%) de los proyectos y para el 2021 todos ya tengan una partida específica para financiarlos, indicó Ottmar Chávez, jefe de la Oficina Central de Recuperación, Reconstrucción y Resiliencia (COR3).

Estos proyectos varían desde la reconstrucción de salones en escuelas públicas o centros “head start” hasta la instalación de sistemas en acueductos comunitarios, la reconstrucción de carreteras, canchas, centros comunales, oficinas de gobierno y parques, entre otra infraestructura pública.

Una vez obligados o separados los fondos, las entidades que desarrollarán los proyectos, que pueden ser desde agencias estatales hasta municipios u organizaciones sin fines de lucro, tienen entre cinco y siete años para completar la obra. Algunas iniciativas particulares, como las que se desarrollan en la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), podrían durar más, entre ocho y diez años.

“De lo que he podido ver, los primeros dos años fueron un poco lentos. Eso no es necesariamente algo fuera de lo normal porque en otras emergencias en esos primeros dos años hay más respuesta que reconstrucción”, dijo hoy José G. Baquero Tirado, quien desde hace una semana se estrena como nuevo coordinador de FEMA para la reconstrucción de Puerto Rico y las Islas Vírgenes.

FEMA presentó al nuevo funcionario como el nuevo coordinador “permanente”. Es decir, es el que asumiría el rol en propiedad y no en un destaque temporero como sus antecesores. Es el tercero que ocupa ese puesto desde que María azotó el país provocando daños cuya reparación costaba $94,000 millones, según estimados del gobierno de Puerto Rico.

“(El carácter permanente del nombramiento) es un reconocimiento de la agencia de tener un compromiso aquí por largo tiempo. (La reconstrucción tras María) es la inversión más grande de nuestra historia. Lo que se necesita en respuesta es diferente a lo que se necesita en la fase de recuperación. Ahora que es trabajo de más largo plazo y la agencia decidió contratar un coordinador permanente. El rol mío era de organizar la oficina y ser parte de esa selección del licenciado Baquero”, dijo Álex Amparo, el coordinador de FEMA en Puerto Rico por el último año.

La llegada al cargo de Baquero Tirado ocurre en un momento en que la agencia está reenfocando sus operaciones de unas adjudicativas a unas de supervisión de iniciativas de reconstrucción ya encaminadas. Amparo indicó que hace un año, cuando comenzó en destaque como coordinador de la reconstrucción de Puerto Rico, se aprobaban entre 10 y 15 proyectos al mes. “En los últimos meses se aprueban de 400 a 500”, dijo Amparo, quien una vez culmine la transición en Puerto Rico regresará a trabajar en las oficinas centrales de FEMA en Washington D.C.

“La recuperación toma tiempo porque se tiene que hacer lo correcto. Ahora, con el pace que tenemos, estamos más rápido que Sandy (el huracán que afectó a varios estados del noreste de EE.UU. en el 2012)”, dijo Amparo.

Baquero Tirado nunca había trabajado en FEMA. El funcionario hizo gran parte de su carrera federal dirigiendo las oficinas en Puerto Rico de la Administración de Seguridad de Transporte (TSA, por sus siglas en inglés). También trabajó en esa agencia en la ciudad de Orlando, Florida entre el 2003 y el 2005.

El funcionario indicó que fue seleccionado al puesto tras un proceso competitivo en FEMA. Sostuvo, que después de 15 años en TSA buscaba nuevos retos profesionales y entendió que podía colaborar a través de FEMA. “Era suficiente tiempo haciendo lo mismo”, sostuvo.

“Creo que este trabajo es la función federal más importante que hay en Puerto Rico en este momento”, dijo Baquero Tirado, quien es graduado de derecho de la Universidad de Puerto Rico y dirigió por dos años la Autoridad de los Puertos.

Baquero Tirado, quien estaba en las oficinas regionales de FEMA en Nueva York al momento de la entrevista, no habló de encomiendas especiales más allá de la básica de impulsar los proyectos asociados a los desastres que han afectado a Puerto Rico en los últimos años, incluyendo los terremotos de enero en el suroeste de la isla.

“En términos de dinero asignado y la encomienda, este es uno de los proyectos más grandes que ha tenido FEMA. El dinero asignado a Puerto Rico luego de María es más que (el que se asignó tras los huracanes) Katrina y Sandy combinados. Estamos hablando de un proyecto extremadamente importante y en ese sentido tenemos un amplio apoyo del mejor personal para trabajar esto a nivel local, la región y los ‘headquarters’”, manifestó Baqueto Tirado, quien como abogado se especializó en derecho marítimo.

Según Chávez, desde que comenzó la emergencia FEMA ha asignado $17,700 millones para iniciativas, la mayoría correspondiente a la fase de emergencia, como recogido de escombros y reparación de infraestructura crítica como carreteras y la represa Guajataca. De este dinero ya ha desembolsado el 60%, destacó.

Los atrasos, sin embargo, estaban en las iniciativas de reconstrucción que por primera vez en FEMA se están llevando a cabo bajo la sección 428 de FEMA que permite no solo reemplazar la infraestructura averiada, sino reconstruir con infraestructura moderna y más resistente a desastres naturales.

Este proceso, sin embargo, requería una serie de estimados de daños específicos para cada proyecto y muchas veces el gobierno de Puerto Rico y FEMA diferían en los montos contenidos en los documentos y se entró en una dinámica de revisiones que obligaron a posponer las fechas límites que se habían trazado originalmente para completar esta fase de los trabajos. Posteriormente se acordó un sistema especial para agilizar los proyectos con estimados de costos menores de $123,000. Con esto, muchos de los proyectos comenzaron a encarrilarse.

Chávez indicó, por ejemplo, que los municipios de Ponce, Salinas y Villalba adjudicaron recientemente subastas dando paso a reconstrucciones de infraestructura comunitaria en estos pueblos con fondos de FEMA.

Amparo, por su parte, indicó que muchos trabajos de emergencia podrían catalogarse como reconstrucción porque implicaron reparaciones que benefician a largo plazo el país, como el levantamiento del sistema de postes que carga la transmisión y distribución de electricidad.

“Cuando hablamos de emergencia son proyectos que se tienen que hacer de inmediato como los miles de toneladas de concreto en la represa Guajataca que va a estar ahí por los próximos años”, sostuvo Amparo.

La expectativa de que se agilicen los procesos se basa en el ritmo con el que están completando los procesos burocráticos previo al desarrollo físico de las obras.

“La meta es que para el año que viene se esté terminando con la obligación de fondos por completo”, dijo Chávez.

“Estamos listos para enfrentar el reto con el apoyo de todo el equipo de trabajo que tenemos”, sostuvo, por su parte, Baquero Tirado.