Los helicópteros Bell 407 (arriba) fueron adoptados por el Negociado de la Policía tras el retiro, en el 2013, de las naves MD 500 de McDonnell Douglas.
Los helicópteros Bell 407 (arriba) fueron adoptados por el Negociado de la Policía tras el retiro, en el 2013, de las naves MD 500 de McDonnell Douglas. (Ramón “Tonito” Zayas)

Una investigación de la Oficina del Contralor de Puerto Rico (OCPR) reveló que el Negociado de la Policía realizó $40,671 en pagos suplementarios indebidos a una piloto de las Fuerzas Unidas de Rápida Acción (FURA) que no cumplía con las funciones de volar naves aéreas, en este caso helicópteros, con la clasificación autorizada de Piloto en Comando.

El documento aprobado por la contralora Yesmín Valdivieso recomendó al Departamento de Seguridad Pública (DSP) tomar las medidas administrativas correspondientes y evaluar la posibilidad de iniciar una acción de recobro del dinero desembolsado.

Además, solicitó al comisionado de la Policía, Antonio López Figueroa, a instruir al director de FURA para que se asegure de que cumplan con las operaciones de vuelo requeridas por las regulaciones federales, además de solicitar a la Uniformada que cumpla con los requisitos para el desembolso de pagos suplementarios establecidos en el Reglamento 6284.

Por último, el informe solicitó que la piloto investigada reciba los adiestramientos necesarios para la operación de helicópteros Bell 407 y para el dominio del idioma inglés, el lenguaje universal utilizado por todo piloto, manejadores de tráfico aéreo y planificadores de vuelos.

Un pago suplementario, según la definición contenida en el reglamento 6284 de enero de 2001, es una “compensación adicional y separada del sueldo del miembro de la Policía que puede conceder el superintendente (comisionado) a tono con las disposiciones del Artículo 4, Inciso (a) de la Ley de la Policía de Puerto Rico de 1996”.

Dichos pagos solo se realizarán, de acuerdo con el documento, “cuando el miembro de la Policía en efecto esté ejerciendo las funciones que dieron base a la concesión de dicho pago”.

La investigación, que recogió los informes de vuelo y pagos suplementarios realizados a la piloto de FURA del 1 de enero de 2014 al 30 de junio de 2018, al igual que entrevistas y la revisión de otros documentos, encontró que la piloto no domina el idioma inglés y que, en casi cuatro años solo realizó tres vuelos como Piloto en Comando en los cuales acumuló solo cuatro horas con 42 minutos de tiempo de vuelo.

Pese a estar clasificada por la Uniformada como Piloto en Comando (razón por la que recibía pagos suplementarios) al tener una certificación para operar el helicóptero McDonnell Douglas MD 500, conocido en la milicia como el OH-6 Loach, dicha nave fue retirada de la rotación de FURA en el 2013.

La oficial pasó a operar los modelos 407 del fabricante Bell, pero en las pocas veces que voló en el aparato, y pese a seguir cobrando el suelo suplementario como Piloto en Comando, sus vuelos fueron como copiloto. Entrevistas hechas como parte de la investigación encontraron que la piloto tomó un adiestramiento en Texas para la operación del Bell 407, pero no los aprobó.

El instructor indicó, en sus comentarios, que la piloto era “deficiente y no podía volar el modelo 407”. El Code of Federal Regulations establece que un Piloto en Comando debe realizar tres pruebas de vuelos de despegue y aterrizaje cada 90 días y debe dominar el idioma inglés.

Un exdirector de FURA entrevistado en junio de 2018 indicó que la piloto ocupaba un puesto administrativo en una base en San Juan, y que no tenía problemas con los despegues y aterrizajes en el modelo 407 para cumplir con los exámenes bianuales. No obstante, admitió que la dificultad de la piloto para volar con regularidad era el dominio del idioma inglés, un dato que fue corroborado en una entrevista con otro piloto en octubre de 2019 en el que indicó que fue quien realizó las comunicaciones en inglés con la torre de tráfico aéreo.

La investigación encontró que el exdirector de FURA pudo haber incumplido con sus funciones y deberes al autorizar el pago suplementario a la piloto a pesar de que tenía conocimiento de que la oficial no dominaba el inglés. Del mismo modo, la piloto incumplió las regulaciones estatales y federales al realizar vuelos pese a dejar vencer los certificados de operación expedidos mediante los exámenes bianuales obligatorios.

La pesquisa reveló, además, que los instructores que evaluaron el desempeño de la piloto en las pruebas de vuelos en el helicóptero Bell 407 en el 2002 y 2010 indicaron que tenía unas deficiencias en los controles básicos y que requería adiestramiento y volar con más frecuencia. La piloto no cumplió con estas recomendaciones.

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