Los cabilderos dicen que este mes han tenido que abrirse paso en el Congreso con poca ayuda del Ejecutivo de Puerto Rico,  limitado acceso a las oficinas legislativas y forjar desde cero su estructura de trabajo.
Los cabilderos dicen que este mes han tenido que abrirse paso en el Congreso con poca ayuda del Ejecutivo de Puerto Rico, limitado acceso a las oficinas legislativas y forjar desde cero su estructura de trabajo. (Agencia EFE)

Aunque reconoció que la medida podría ser más abarcadora, el presidente del Senado, José Luis Dalmau, insistió hoy en la urgencia de abogar en el Congreso de los Estados Unidos por la aprobación de una medida que otorgaría un crédito contributivo a las empresas foráneas establecidas en la isla.

Sostuvo que “una puerta” así no se abría para Puerto Rico desde el 1996 cuando desapreció la Sección 936. “Del lobo un pelo. Yo quisiera más, pero es una puerta que se abre y que tiene espacio para mejorar”, señaló el líder senatorial tras sostener una reunión con diversos sectores del desarrollo económico.

La idea, dijo, es establecer un consejo asesor que permita mantener un diálogo con el Senado, la Cámara de Representantes y el Ejecutivo. El tema principal fue la medida el proyecto del crédito contributivo -por el cual estarán cabildeando en el Congreso las próximas semanas-, pero también abordaron la reestructuración de la deuda pública, iniciativas legislativas para estimular la creación de empleos, el impulso de proyectos d obra pública y privada, el fortalecimiento de la banca local y las cooperativas y la expansión de los pequeños comerciantes.

De la reunión participaron la Asociación de Industriales, la Cámara de Comercio, la Asociación de Constructores de Hogares, la Asociación de Bancos, la Liga de Cooperativas, la Asociación de Centros Comerciales, ASORE y la Asociación de Comercios al Detal, entre otros organismos.

La comisionada residente en Washington, Jenniffer González, ha expresado reservas con la medida debido a que la otorgación del crédito no está atado a la creación de nuevos empleos. Sostuvo que esto representaría la entrega de un “cheque en blanco”. Sostuvo que su prioridad está en lograr la paridad en fondos de Medicaid y la aprobación del Seguro Social Suplementario (SSI, por sus siglas en inglés) para los puertorriqueños residentes en la isla.

El Crédito de Actividad Económica de Posesiones (PEAC, por sus siglas en inglés) proporcionaría a las empresas que han estado activas en Puerto Rico durante tres años un crédito fiscal equivalente al 20% de los salarios y beneficios adicionales pagados a los empleados dentro del Estado Libre Asociado, con un límite de $50,000 de salarios por empleado.

“Tenemos que ir juntos, no podemos ir divididos a Washington. Si esta propuesta es la que está sobre la mesa y es un punto de partida, yo invito a rodos los sectores a que rememos juntos en una misma dirección y lo logremos”, afirmó Dalmau al agregar que trabajan en una serie de posibles enmiendas que llevarán al Congreso.

A preguntas de El Nuevo Día, Dalmau indicó que no existe, a este momento, un análisis de cuántos empleos podría generar la medida.

El presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, Juan Zaragoza, indicó que, debido a la situación “tan frágil” de la manufactura en el país, la retención de empleos cobra tanta importancia como la expansión.

Explicó que este incentivo va dirigido a motivar tres comportamientos corporativos: la retención de empleos, la expansión de instalaciones existentes y la atracción de nuevas empresas. Es en este último renglón donde podría quedarse corta la medida, debido a que tiene una vida útil de 10 años y a los retos que enfrentan los comerciantes para iniciar operaciones en la isla a causa del retraso en la otorgación de empleos.

“Desde el día que tú decides montar un quiosco en Puerto Rico hasta el día que lo prendes te toma dos años y medio...si queremos atacar ese tercer objetivo de establecer nuevas empresas lo ideal sería llevarlo a 15 o 20 años”, dijo.

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