José Luis Dalmau Santiago, presidente del Senado. (Ramón “Tonito” Zayas)

El presidente del Senado, José Luis Dalmau Santiago, aseguró desconocer esta mañana si el proyecto que prohíbe las terapias de conversión (Proyecto del Senado 184) tiene los votos para ser aprobado en el hemiciclo, pero insistió en que cualquier petición de enmienda debe atenderse.

En entrevista con El Nuevo Día, dijo que no ha hecho un conteo dentro de su caucus sobre el apoyo a la medida. Por lo pronto, los senadores populares Albert Torres Berríos, Elizbeth Rosa y Rubén Soto se han expresado en contra.

Por su parte, el senador independiente José Vargas Vidot también reconoció desconocer si tiene los votos en el hemiciclo para que la medida sea aprobada, pero aclaró que no ha recibido acercamientos formales de ningún senador para incluir cambios a la pieza. El proyecto iría a evaluación mañana, en una vista ejecutiva.

El senador dijo que el proyecto tiene los votos para ser aprobado en la Comisión de Iniciativas Comunitarias, Salud Mental y Adicción.

Mientras, Dalmau Santiago aclaró que las enmiendas que puedan ser propuestas no son de su autoría.

“Hay personas que están de acuerdo con que se debe prohibir el maltrato, la torturas y algunas acciones que se hacen con esas terapias, pero pera que el proyecto tenga posibilidades de aprobarse hay personas que quieren hacerle enmiendas y hay que ver si eso se atiende”, dijo Dalmau Santiago, quien no reveló si algún senador le ha dicho en privado que quiere presentar cambios.

“Las enmiendas no las voy a presentar yo y cuando (José) Vargas Vidot rinda el informe, si hay enmiendas en el floor, se atienden”, señaló. “Hay que lograr los votos para que se apruebe”, agregó.

Dalmau Santiago indicó que antes de tomar alguna determinación sobre la medida, como por ejemplo la fecha en que sería incluido en el Calendario de Órdenes del Día, lo consultaría con su caucus.

“No puedo funcionar imponiendo porque no tengo 14 votos”, dijo al referirse a un escenario de mayoría absoluta. “Tengo que consultar muchas decisiones que hago con el caucus. Esto es una decisión que divide al Senado y si los proponentes del proyecto quieren que se apruebe, deben atender las interrogantes que tienen ciertos sectores”.

La Comisión de Iniciativas Comunitarias, Salud Mental y Adicción tiene 18 integrantes y, hasta ahora, se han expresado a favor del proyecto: Vargas Vidot, María de Lourdes Santiago, Rafael Bernabe, Migdalia González y Rosamar Trujillo. Se espera que voten en contra Joanne Rodríguez Veve, Ada García Montes, Thomas Rivera Schatz, Elizabeth Rosa, Torres Berríos y Soto.

No se han expresado públicamente Marially González, Gretchen Hau, Ramón Ruiz Nieves, Wanda Soto ni Marissa Jiménez. El portavoz de la mayoría, Javier Aponte Dalmau, a pesar de ser coautor de la medida, ha condicionado su voto a favor a que se hagan enmiendas que atiendan el aspecto “religioso” del proyecto.

Mientras, se espera que una vez la medida llegue al hemiciclo los senadores penepés Carmelo Ríos y William Villafañe votarán a favor, además del popular Juan Zaragoza y Ana Irma Rivera Lassén.

En entrevista por separado, Vargas Vidot insistió en que todos los senadores han tenido tiempo suficiente para presentar enmiendas, aunque no ve necesidad de que se incluyan cambios. El legislador sostiene que el lenguaje es suficientemente claro en cuanto a que el proyecto no impacta al sector religioso. Argumentó que incluir un lenguaje adicional que consigne que la medida no aplica a iglesias significaría que le está dando un “permiso para que las iglesias sean un nicho de clandestinidad”.

“Han tenido la convocatoria. He hecho vistas públicas de más de 16 horas y voy a rendir un informe de casi 70 páginas por la cantidad inmensa de memoriales que hemos incluido”, dijo Vargas Vidot al señalar que quien único se ha expresado en contra “categóricamente” del proyecto ha sido Rodríguez Veve.

Vargas Vidot señaló que las libertades religiosas están protegidas constitucionalmente “y la pieza legislativa no menciona la religión en ningún sitio”.

“Se concentra, sin ninguna ambigüedad, en los profesionales de la salud y las entidades que proveen estos servicios de salud”, dijo.

De hecho, críticos de la medida han señalado que el proyecto se queda corto, precisamente, porque no extiende la prohibición de las terapias de conversión al sector religioso.

“La consejería espiritual no se puede sancionar, no existe como una profesión”, dijo Vargas Vidot al señalar que una de las objeciones a un proyecto similar el pasado cuatrienio era, precisamente, que “afectaba” instituciones religiosas.

“Aprendimos a no entrar en esa área”, dijo.

Cuando se le insistió que el texto de la medida abriría la puerta a que se apliquen terapias de conversión en el contexto de la consejería espiritual, Vargas Vidot contestó: “tienes razón, pero del lobo, un pelo”.

“Es un primer paso, como lo han hecho otros estados y países. Aunque jamás he pensado tener de blanco a la Iglesia o las religiones, y no es mi intención. Fui pastor por 12 años. No es que estoy respaldando un nicho de clandestinidad, pero debemos empezar por lo que ya la sociedad reconoce como un profesional sancionable”.

Sobre si tiene los votos en el hemiciclo para aprobar la medida, Vargas Vidot respondió que Dalmau Santiago “sabe algo de su caucus que yo no sé”.

“No voy a ser pretencioso y decir que lo sé todo, porque no. Lo que sé es que he hecho un trabajo nítido, he procurado que todo ocurra como dice el reglamento y que quiero proteger a los niños porque soy un buen papá, un científico social y un salubrista y sé, de primera línea, por mi trabajo de 30 años, el efecto de las terapias de conversión”, sostuvo.

Aponte Dalmau pretende incluir medidas

El portavoz popular en el Senado, Javier Aponte Dalmau, reveló esta mañana que es uno de los senadores populares que pretenden introducir enmiendas al proyecto que prohíbe las terapias de conversión y rechazó que el lenguaje que quiere incluir se convierta en una píldora venenosa que impida que la medida sea refrendada en el cuerpo legislativo.

Aponte Dalmau, quien es coautor de la medida, en esencia quiere evitar que cualquier institución religiosa utilice un “subterfugio” dentro del proyecto para continuar aplicando estas terapias, descritas por expertos en conducta humana como tortura, amparándose en sus derechos religiosos.

El PS 184, tal y como está redactado, no impide que una institución religiosa o un religioso en su carácter individual pueda ejecutar una de estas llamadas terapias, ha dicho Vargas Vidot, quien ha encabezado la evaluación de la medida en vistas públicas. Vargas Vidot ha reconocido esa aparente deficiencia en la medida, pero ha señalado que su objetivo primordial es prohibir que profesionales de la salud puedan aplicar las terapias de conversión.

De hecho, esta característica del proyecto le ha ganado ciertas críticas a Vargas Vidot de sectores que señalan que no se debe eximir a las iglesias de lo que sería la política pública.

Sin embargo, Aponte Dalmau quiere ampliar esa prohibición para incluir a las instituciones religiosas.

“Esto de las instituciones hay que volarlo. No quiero que se utilice como subterfugio que una iglesia o una entidad religiosa cree una entidad siquiátrica para continuar con esto. No quiero darles un subterfugio para seguir haciendo lo mismos. Hay que liquidarlas”, dijo al referirse a las terapias de conversión.

“No puede haber ningún subterfugio para que personas, sin pericia médica, puedan intervenir en este tipo de proceso”, insistió.

Cuando se le indicó que el lenguaje que propone podría colocar en peligro la aprobación de la medida, Aponte Dalmau sostuvo que quiere reunirse con los miembros de su delegación para hablar del tema y luego con Vargas Vidot.

Aponte Dalmau también quiere incluir en la medida un lenguaje con que busca que “jóvenes adultos” puedan recibir “un tratamiento, que no es una terapia de conversión”.

El PS 184, sin embargo, ya establece que no se considerará una terapia de conversión una práctica que “provea aceptación, apoyo y comprensión o facilita el obtener ayuda, apoyo y exploración desarrollo de la identidad, incluyendo intervenciones neutrales de orientación sexual para prevenir conducta ilegal o prácticas sexuales sin protección; y no busca cambiar la orientación sexual o identidad de género del individuo”.

El PS 184 no incluye una prohibición a que un adulto, por voluntad propia, pueda someterse a una terapia de conversión.

Aponte Dalmau dijo estar claro en que este tipo de procedimiento no es beneficioso para la salud mental y emocional de nadie.

“Pero uno de los análisis que he hecho es si se le puede reconocer un consentimiento al menor adulto para que, voluntariamente, si lo quiere, pueda someterse a algún tratamiento que no sea una terapia de conversión. Pero las terapias yo las aniquilaría”, dijo.

La capacidad de menores a autorizar tratamientos médicos ya está contemplada por ley.

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