Líderes comunitarios recuerdan la gran lucha que sacó a la Marina, pero advierten que la Isla Nena ahora se ahoga bajo el abandono.

Nota del editor: tercero de una serie de reportajes sobre Vieques a 20 años de la muerte de David Sanes, evento que marcó el proceso para sacar a la Marina de la isla.

Vieques – Antes que la inmensa mayoría de los puertorriqueños, el veterano pescador viequense Carlos “Taso” Zenón había visto las maravillas naturales que esta isla municipio guarda en las tierras que llevan décadas vedadas debido a las prácticas que la Marina de Guerra de Estados Unidos realizó aquí por 60 y tantos años.

Si alguna isla se puede desarrollar bien y ser uno de los sitios más preciosos del mundo para visitar, es Vieques. La mayoría de la gente no ha visto las playas del este. Aquí se habla de Flamenco (en Culebra), de otras playas por ahí. Pero la mayoría no ha visto las playas del este. Ahí, hay unas playas que son increíbles”, dice Zenón, quien conoce la zona restringida de la isla mejor que muchos porque, por décadas, estuvo desafiando a la Marina y, junto a otros líderes de la campaña contra las maniobras, llegó a las áreas que se suponía estaban vedadas.

Yo visualizaba, yo soñaba, con ver una universidad allá arriba. Un desarrollo completo”, agrega el veterano activista.

Veinte años después del bombazo accidental que mató al guardia civil David Sanes, evento que se conmemora este viernes y que desató la última fase de la lucha de décadas contra la Marina, y que logró la salida del cuerpo militar cuatro años después, casi ninguno de los que dio esa batalla está conforme con lo que ha pasado en Vieques desde entonces.

El turismo creció exponencialmente y hay hoy mucha menos pobreza y desempleo que antes. Por ejemplo, en el 2000, el 60% de la población de Vieques vivía bajo el nivel de pobreza; hoy es 36%.

Pero, al haberse duplicado la cantidad de estadounidenses aquí, y tener ellos el control de casi todo el sector turístico, existe el temor de que Vieques pueda estar perdiendo su esencia y que los viequenses terminen -como cuando la Marina tenía tres cuartas partes de su isla- arrinconados en su propia tierra.

“Lo que ha pasado después de que se fue la Marina es totalmente distinto a lo que esperábamos”, dice Zenón.

¿Qué desarollo?

Desde incluso antes que se lograra la salida de la Marina, prácticamente cada viequense tenía su propia idea del desarrollo que se debía fomentar en una isla municipio cuyo progreso natural había sido truncado por las seis décadas de maniobras militares que contaminaron salvajemente su territorio y causaron graves problemas de salud a la población civil.

Por la manera en que lasprácticas militares ahogaron el desarrollo de Vieques, cuando cesaron las maniobras, la población de la isla municipio era abrumadoramente pobre y carente de los medios financieros y hasta educativos para aprovecharse de la bonanza que se avecinaba.

Con este temor en mente, las organizaciones que luchaban contra la Marina formaron en aquel tiempo el Grupo Técnico de Apoyo a Vieques, un comité multidisciplinario que elaboró unas guías de desarrollo sustentable para la isla municipio una vez estuviera fuera del yugo militar.

Las guías, que se desarrollaron a través de múltiples reuniones comunitarias, se incorporaron en el Plan Maestro para el Desarrollo Sustentable de Vieques y Culebra, la otra isla municipio, que fue incluida en la iniciativa a petición de la entonces gobernadora, Sila María Calderón.

Plan engavetado

El Plan Maestro se convirtió en ley durante los últimos días de la administración de Calderón, pero ninguno de los siguientes gobiernos lo puso en marcha y dejaron a Vieques y a Culebra a su suerte, con el resultado que está hoy a la vista de todo el país.

No tengo una explicación sensata de que por qué el plan se engavetó”, dijo el planificador ambiental José “Tato” Rivera Santana, quien fue parte del Grupo Técnico de Apoyo a Vieques y trabajó también en el Plan Maestro, que fue elaborado por la firma Estudios Técnicos.

“Había todo un marco institucional que se había creado con la Oficina del Comisionado de Vieques y Culebra, con la ley y luego con la aprobación del Plan Maestro. Estaba la ecuación completa para que la administración que fuera pudiera atender de forma especial a Vieques y Culebra”, agregó Rivera Santana.

El plan parte de una premisa de gobernanza ampliamente reconocida que indica que las jurisdicciones de un país que no están contiguas a su espacio geográfico principal necesitan un apoyo especial para estar en igualdad de condiciones con el resto del territorio.

En el caso de Vieques, además, se da la particularidad de que las seis décadas de presencia militar en tres cuartas partes de su territorio habían coartado de manera brutal sus posibilidades de desarrollo.

“Los territorios discontinuos tienen unas desventajas y hay una relación asimétrica. Por eso es que hace falta una política especial”, dijo Rivera Santana.

El plan maestro recomendaba darles preferencia a las estrategias que fomentaran la “participación y no la exclusión” de los miembros de la comunidad.

Esto es del todo contrario a lo que terminó ocurriendo, en que las más de 100 hospederías son propiedad de personas que no son naturales de la isla y los viequenses,que como el resto de los puertorriqueños apenas hablan inglés, se han visto, por lo tanto, limitados a los trabajos menos remunerados y diestros.

El plan también llamaba a estrategias que redujeran el costo de la vida en las islas, que es sustancialmente más alto que en el resto de Puerto Rico por lo que cuesta transportar bienes allá.

Igualmente, se pedía promover “la diversidad económica que sea compatible con la escala de las islas” y favorecer “las modalidades de organización económica basadas en pequeñas y medianas empresas (PYMES), cooperativas y empresas comunales para distribuir al máximo los beneficios del desarrollo”.

De mucha importancia también eran las propuestas para, en atención a la características particulares de las islas, establecer escuelas vocacionales que adiestraran a los jóvenes viequenses y culebrenses en disciplinas como la agricultura, la pesca, la mecánica y el ecoturismo, entre otras.

El plan llamaba también a “revisar los currículos educativos para adaptarlos a la realidad de cada isla”.

Rivera Santana se lamenta que no solamente no se implantó ninguna de las recomendaciones del plan, sino que se desmanteló todo el marco institucional que se creó con la ley.

Por ejemplo, desde el gobierno de Calderón, el único comisionado de Vieques y Culebra nombrado y que ha ejercido fue el profesor de la Universidad de Puerto Rico (UPR) Carlos Severino, bajo la administración de Alejandro García Padilla.

Pasó lo temido

Rivera Santana, quien fue de los más de 1,000 activistas que cumplieron cárcel por haber hecho desobediencia civil contra las prácticas militares, dijo que, debido a la indefensión en que el gobierno central dejó a Vieques, “pasó exactamente lo que se había anticipado”.

Con esto, se refería a que personas con capital para aprovecharse del boom turístico, y que ni siquiera estaban aquí cuando se luchaba contra la Marina, son los que han terminado beneficiándose del fin de las maniobras.

Para Rivera Santana, no es tarde para que el gobierno atienda la isla como se merece.

Hay que aplicar muchas de las reglamentaciones que existen hoy y que protegerían en parte las expectativas de desarrollo de los viequenses. Pero esas son insuficientes. Habría que manejar una intervención más dirigida a que se atiendan unos factores que son indispensables para los viequenses, empezando por el apoyo financiero”, dijo Rivera Santana.

Rivera Santana dice que “la proeza de sacar a la Marina es incuestionable” y que, sin duda, “los viequenses están mejor ahora”.

Pero la manera en que la isla fue dejada a su suerte después del cese de los bombardeos en el 2003 deja la sensación “de que no está completado el esfuerzo”.

Igual piensa Ismael Guadalupe, veterano activista que estuvo décadas luchando contra la Marina, quien también cree que 20 años después de la muerte de Sanes no se puede decir quelas cosas han tenido el éxito que se esperaba.

Dice que ha habido avances, “pero no desarrollo para nosotros, para la gente de Vieques”.

Guadalupe recordó que las organizaciones que luchaban contra la Marina habían identificado unas metas, a las que se referían como “las cuatro ‘D’”: desmilitarización, descontaminación, devolución y desarrollo.

“De las cuatro ‘D’, solo logramos la primera”, dijo Guadalupe.

¿Celebrar qué?

Zenón recuerda que la noche en que todo Vieques y buena parte de Puerto Rico celebraban el cese de las maniobras, el 1 de mayo de 2003, él se quedó en su casa.

Recuerda que el fenecido dirigente independentista Carlos Gallisá lo llamó para preguntarle por qué no estaba en la celebración junto al resto de Vieques.

“Yo le dije: ‘aquí no hay nada que celebrar todavía. La Marina no se fue. La Marina suspendió los bombardeos. Los terrenos todavía no nos los han devuelto, los tiene Pesca y Vida Silvestre, que es una guanábana del mismo gancho de la Marina’”, dice Zenón.

“La mayoría de la gente de la isla grande se olvidó de que esto tenía que continuar. Todo el mundo cogió sus bártulos y se fueron con la Marina también”, dice el veterano dirigente de los pescadores.

Zenón tiene ya 83 años. Acaba de publicar un libro de sus memorias y, como es natural, no tiene la vitalidad de antes.

Pero dice estar dispuesto a seguir dando la batalla para que Vieques alcance el destino con el que él y otros soñaron cuando, desde sus embarcaciones, se enfrentaban a la fuerza naval más poderosa del mundo. “Este no es el Vieques que yo esperaba, pero esto no ha terminado. Yo y esta familia vamos a morir con las botas puestas”, dice.


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