Antonia Coello de Novello, excirujana general de Estados Unidos. (GFR Media)

Siete de cada diez muertes en Puerto Rico son relacionadas a enfermedades crónicas, siendo la hipertensión, la diabetes, las enfermedades respiratorias y las del corazón las de mayor prevalencia en adultos.

Mientras, 86 centavos de cada dólar invertido en el sistema de salud está relacionado a enfermedades crónicas, lo que hace cinco años (2015) representó $3.5 trillones a nivel de Estados Unidos y Puerto Rico.

Sin embargo, la fragmentación del sistema de salud y las barreras de acceso son un agravante que pone en mayor riesgo a los pacientes de estas enfermedades, peligro que ha aumentado con la pandemia de COVID-19.

Así lo denunció la doctora Antonia Coello de Novello, excirujana general de Estados Unidos, quien lamentó que los planes de emergencia del estado no integren a las organizaciones no gubernamentales de salud en la planificación, respuesta y ayuda contra este virus.

“Las enfermedades crónicas no desaparecieron porque llegó el COVID. Estas enfermedades se están complicando”, resaltó.

Según Coello de Novello, este virus, además, está asociado a complicaciones a largo plazo, como su impacto al corazón, incluyendo cardiomiopatía, miocarditis y fallo cardiaco. También, advirtió, pacientes contagiados con COVID-19 que permanecen mucho tiempo en unidades de cuidado intensivo, conectados a ventiladores mecánicos, pueden desarrollar luego lo que se conoce como “post intensive care syndrome”.

Por otra parte, Coello de Novello se refirió al cáncer como “la c olvidada” pues, según dijo, pacientes de esta enfermedad han sido directamente impactados con esta pandemia ya que muchas de sus citas médicas han sido canceladas, retrasando sus tratamientos, incluso quimioterapias y radioterapias. Además, dijo, mientras mamografías y colonoscopías han sido pospuestas durante la emergencia, también han sido limitadas la cantidad de cirugías de remociones de tumores, sesiones de terapia física, trasplantes de “bone marrow” y radiografías, entre otros servicios vitales para estos pacientes.

“El Fox Chase Cancer Center, en Filadelfia, encontró que había un aumento en la posibilidad de morir cada 60 días que se pospone una cirugía de cáncer de seno. Esto se convierte en una carga al sistema de salud”, lamentó al resaltar que estos retrasos pueden causar que cuando un paciente de cáncer logre volver a los servicios que urge tenga ya metástasis.

Coello de Novello insistió que algunas enfermedades crónicas se pueden volver más malignas en pacientes que se infectan con COVID-19. Entre estas mencionó a la hipertensión, diabetes, enfermedad renal y obesidad.

“Me preocupan los diabéticos y los gorditosporque pueden desarrollar enfermedad del riñón (si se infectan con COVID)”, indicó.

Según Coello de Novello, integrar y fortalecer la ayuda y los servicios que se canalizan a través de estas organizaciones minimizaría el impacto a la crisis de salud pública que, anticipó, podría ser mayor si no se atienden ya.

“Una tercera parte de los pacientes crónicos no están recibiendo cuidados rutinarios y las salas de emergencia (a nivel nacional) han bajado un 40% su utilización”, dijo al mencionar entre las razones a esta baja al miedo de los pacientes a infectarse con este virus.

Coello de Novello insistió e invitó a las personas que padezcan de enfermedades crónicas a visitar en los próximos días a sus médicos, especialmente ante los pasos del gobierno ante la reapertura del país el próximo lunes. Agregó que las organizaciones sin fines de lucro que ayudan a estos pacientes son vitales en ayudar a canalizar los servicios que necesiten.

“No sabemos si va a haber una reinfección (del virus) y tenemos que estar listos para esa segunda epidemia, para evitar esa crisis”, concluyó.


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