Un hombre camina en la comunidad Barrio Obrero, en Santurce. (Ramón “Tonito” Zayas)

Al igual que ocurrió con el huracán María, la pandemia de COVID-19 ha destapado la pobreza y las desigualdades sociales, afectando directamente la salud de las minorías.

Dificultades en el acceso a los servicios, el padecimiento de condiciones previas, falta de cubierta médica y dificultades económicas son solo algunos de los factores que han abonado a esta disparidad que resulta en una mayor vulnerabilidad al contagio de este virus y al desarrollo de complicaciones, incluso la muerte.

Un estudio recién divulgado por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), encontró una mayor tasa de mortalidad entre negros e hispanos dentro las fatalidades ocurridas en la ciudad de Nueva York.

Según datos de la entidad federal, el índice de mortalidad en esta localidad fue de 92.3 muertes por cada 100,000 habitantes entre negros y afroamericanos y de 74.3 entre hispanos y latinos, en comparación con 45.2 entre blancos y 34.5 entre asiáticos.

“Las comorbilidades (de la persona) juegan un papel determinante, además de los determinantes sociales de la salud”, dijo el doctor Mario Paulino, presidente de Misión Médica Internacional.

Según lo define la Organización Mundial de la Salud, los determinantes sociales de la salud son las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, además del sistema de salud al que tienen o no acceso.

Según el pediatra, esos determinantes sociales se reflejan en las muertes que han ocurrido en Nueva York, donde prevalecen los negros y los latinos.

“Entre esa población (de hispanos y afroamericanos) suele haber más hacinamiento, pobre dieta, baja escolaridad, hijos a temprana edad y más prevalencia de enfermedades crónicas, como hipertensión y diabetes, además de obesidad. Entonces cuando se enferman, tienen un peor pronóstico. Eso se repite en todas las enfermedades”, dijo Paulino.

A nivel de Puerto Rico, el médico advirtió que el COVID-19 trajo el mismo reflejo que se observó después del huracán María: desigualdes e inequidades.

Como ejemplo, mencionó que los migrantes que aún no han resuelto su estatus migratorio en el país y por ende no cualifican para ayudas sociales son más vulnerables que los que reciben asistencia económica y tienen cubierta médica.

El chiripero, el que trabaja limpiando patios, la camarera, el que trabaja haciendo limpieza en una oficina, los que tienen un trabajo informal y no pagan (aportan al) seguro social ni reciben ayudas son más vulnerables. Al no tener ninguna regulación, están en la sombra”, reiteró Paulino.

El pediatra señaló que en el estado de California ya anunciaron que le darían ayuda a los migrantes. El pasado 15 de abril el gobernador de California, Gavin Newsom, anunció que este estado le daría una aportación en efectivo a inmigrantes que viven en el país de forma ilegal, usando una mezcla de dinero de contribuyentes y de contribuciones caritativas.

“Sabemos que por la situación (económica) de Puerto Rico aquí no se puede hacer algo semejante, pero la primera respuesta debe venir de los mismos migrantes con más posibilidades económicas, que ayuden a los más necesitados, que lo hagamos entre nosotros porque, si no, hay gente que va a pasar hambre”, comentó Paulino, quien indicó que las personas que quieran ayudar o necesiten recibir ayuda pueden comunicarse con él al 787-689-7999.

Entre las organizaciones que el médico mencionó han coordinado ayudas a esta población se encuentra: el Comité Dominicano de Derechos Humanos, Misión de Amor, Centro de la Mujer Dominicana, Concilio de Organizaciones Comunitarias, el Centro de Arte y Naciones, la Oficina de Servicio al Ciudadano Extranjero y Misión Médica Internacional.

José Rodríguez, quien preside el Comité Dominicano de Derechos Humanos, informó que se creó un centro de acopio en la Plaza del Mercado de Santurce, en la Parada 19, donde se están recibiendo donaciones de alimentos no perecederos. Las personas que quieran ayudar, dijo, deben comunicarse al 939-717-9164.

En Puerto Rico hay más de 300,000 dominicanos que se dividen en cuatro grupos: inmigrantes residentes por dos años de forma temporera, los que tienen residencia permanente, los que se han hecho ciudadanos y los que están sin estatus (migratorio) resuelto. Esos últimos son 20,000 a 30,000 y son los que necesitan ayuda”, indicó Rodríguez.

Mientras tanto, el CDC establece que las condiciones de vida de muchas personas de minoría en Estados Unidos contribuyen a las disparidades, como vivir en áreas densamente pobladas y en vecindarios lejos de colmados y facilidades médicas. Muchos trabajan en industrias esenciales, donde el riesgo de infección es mayor, y otros no reciben beneficios marginales, como días de enfermedad, lo que obliga a muchos a seguir trabajando, aún enfermos.

“La historia muestra que enfermedades severas y los índices de mortalidad tienden a ser más altos para grupos de minoría durante emergencias de salud pública”, dice el informe del CDC, que detalla que instituciones de fe y grupos culturales, además de la familia, suelen ser fuentes comunes de apoyo social para estas poblaciones.


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