"Sin preparación", un grupo de puertorriqueños del sector Maná desarrolla un proyecto de autosuficiencia comunitaria.

El mismo sol que se escondió durante el paso del huracán María es el que ahora energizará el acueducto comunitario de la comunidad Maná de Barranquitas que funcionó con un generador hasta casi un año después del ciclón. 

La comunidad, compuesta por unas 200 familias, se hizo a cargo en 1950 de la distribución de agua potable porque la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) no podía llevar el servicio hasta el lugar montañoso.

Tras 67 años funcionando bajo la supervisión de los vecinos, el huracán María lo apagó. La luz se fue y, por consiguiente, el agua también.

“Estuvimos sin planta eléctrica un promedio de siete meses, nosotros teniendo un pequeño oasis y de ahí se proveía agua a toda la comunidad”, indicó Reina Cintrón, líder comunitaria del barrio que queda en la colindancia entre Barranquitas y Corozal.

Cintrón relató que tras el fenómeno atmosférico el agua volvió a ser la necesidad principal, así como lo fue en la década de los años cuarenta cuando no contaban con un sistema de distribución del preciado líquido.

En aquella época fue su padre, Inocencio Cintrón, quien cedió unos terrenos que le pertenecían para hacer posible el proyecto.

Aunque luego del huracán solicitaron un generador al gobierno, el proceso se dilató por una documentación que la antigua junta del acueducto no tenía al día.

Las autoridades locales no respondieron, pero sí lo hizo la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés).

Durante siete meses le proveyeron el generador, junto con el diésel, y los vecinos le dieron mantenimiento.

“La comunidad mantenía el sistema como tal, de prender y apagar la planta. El camino hemos logrado hacer unas mejoras, pero el poder llegar hasta aquí (al acueducto) era bien complicado”, dijo Cintrón.

Así como la comunidad se organizó para llevarle agua los vecinos, también lo hicieron para llevar comida, toldos y canalizar ayudas con las agencias locales y federales a cargo de responder la emergencia.

La familia Cintrón Torres capitaneó el proceso y brindó visibilidad a la comunidad que quedó aislada por el huracán.

De esta forma, llegaron diversas entidades, como la organización sin fines de lucro Water Mission, que apoyó la recuperación del sector.

El sistema de energía tiene 80 placas solares. (Juan Luis Martínez)

Water Mission, fundada en 1998 en Estados Unidos, llegó a la comunidad para apoyar los esfuerzos para proveer agua segura tras el huracán. Maribel Torres, una residente de Maná, fue el contacto con la organización.

“Desde el huracán María llegaron muchas personas, gracias al Internet, que han sido los que han estado y se quedaron con la comunidad y que quieren hacer de la comunidad sustentable, buscando ayudarlas”, dijo.

A través de un programa dirigido a proveer agua utilizando energía solar, Water Mission invirtió sobre $80,000 en esta comunidad para poner a funcionar el acueducto comunitario sin tener que depender de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

El sistema, que cuenta con 80 placas solares, beneficiará a sobre 800 personas que residen en la comunidad una vez pase los procesos de prueba en los que se encuentra.

“La idea es combinarlo con la energía eléctrica, porque no nos vamos a desconectar, mantener en función las placas solares para entonces bajar la cantidad que estamos pagando en energía eléctrica y si hubiera otra eventualidad, el acceso al agua no sea otra dificultad”, explicó.

Los vecinos, que en vez de pagar a la AAA, pagan mensualmente unos $15 a la junta del acueducto, podrían ver hasta una reducción a su factura.

Para que el proyecto pudiera hacerse realidad, la Cruz Roja Americana también donó dinero a la comunidad para reconstruir el camino que da acceso a la bomba del acueducto.

Cintrón también destacó la aportación del senador Axel “Chino” Roque para arreglar la vía.

“Somos el reflejo de muchos sectores en Puerto Rico que ahora mismo no cuentan facilidades de acueductos y alcantarillados y con unidades se han empoderado de suplirle agua potable, agua buena a la gente”, estableció.

En la isla existen sobre 200 acueductos comunitarios que son fiscalizados por el Departamento de Salud.

Cintrón afirma que su comunidad es un ejemplo de empoderamiento comunitario, una fórmula, que según ella, es imperativa para la recuperación a largo plazo de la isla.

“Inocencio Cintrón nos dejó un legado de compromiso de trabajar por las comunidades para que no vivan pidiendo ayudas de rodillas. Los derechos no se piden de rodilla, se piden de pie y con la frente en alto, eso es lo que yo he estado haciendo después de María”, estableció.


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