(GFR Media)

Garantizar que los adultos mayores que viven solos y no tienen vida independiente reciban alimentación adecuada en este periodo de prevención del COVID-19 debe ser asunto de prioridad para las agencias gubernamentales y privadas que sirven a esta población.

Así lo destacó la procuradora de las Personas de Edad Avanzada, Carmen Delia Sánchez, y varios trabajadores sociales entrevistados por El Nuevo Día.

Sánchez señaló que es necesario que el personal a cargo de preparar las comidas para los adultos mayores en centros de cuido u otras instalaciones sigan preparando los alimentos y se completen los trámites necesarios para que estas personas no queden desamparadas.

“Nosotros, como parte de nuestra labor, vamos a fiscalizar para que los derechos de los adultos mayores no se violenten”, expresó al recalcar que la alimentación es el primer servicio esencial que no puede quedar relegado.

Aunque cada égida, asilo o instalación de servicios a los ancianos tiene la facultad de ajustar un protocolo que atienda las medidas especiales de higiene y prevención asociadas al COVID-19, Sánchez dijo que la Procuraduría que dirige tiene personal corroborando por teléfono ese aspecto. Además, precisó que estarán pendientes para documentar cualquier información sobre deficiencia en los servicios de alimentación y tratamiento médico de estas personas.

“No tenemos empleados en nuestra oficina, pero está en vigor un plan de trabajo en el que el personal realiza llamadas a las égidas, a los asilos o centro de cuido prolongado para conocer los protocolos que tienen en vigor”, sostuvo al recordar que la Asociación de Dueños de Centros de Cuidado de Larga Duración emitió guías que permiten ajustar adecuadamente las medidas pertinentes ante la situación que vive el país.

Observó que el personal de los centros, los cuidadores, así como voluntarios, conocen las necesidades de los adultos mayores en su área y los directivos de estas entidades, así como los municipios tienen que tomar medidas para procurar que reciban sus alimentos y otros servicios esenciales.

En casos extraordinarios, si existiera un problema de logística para llevar alimentos, los gobiernos municipales, a través de la administración central, incluso podrían pedir ayuda para encaminar apoyo de la Guardia Nacional en este tipo de gestión humanitaria, comentó Sánchez.

La exsecretaria de la Familia, Idalia Colón, por su parte, dijo que es pertinente que los puertorriqueños colaboren para evitar el desamparo de adultos mayores que viven solos y que no necesariamente tienen al presente suficientes provisiones para alimentarse y para tomar medidas de higiene o protecciones adicionales.

Recordó que en las égidas algunos internos se identifican como parte de una población con vida independiente, pero ante las circunstancias prevalecientes probablemente necesiten ayuda de familiares u otro recurso sobre todo para su alimentación.

Mencionó que estas personas muchas veces no preparan sus comidas, pero las compran o las reciben mediante acuerdos de establecimientos cuyas operaciones pueden estar ahora limitadas o paralizadas.

Un agravante que puede surgir es que algunos dependen del transporte público para acudir a buscar su comida, pero no necesariamente podrán salir a hacerlo en este periodo. Por ello, dijo que las redes de apoyo a este sector poblacional ahora son más indispensables que nunca porque si los ancianos no reciben sus alimentos, su metabolismo se afecta y “se exacerban sus condiciones de salud”.

La gerontóloga Minerva Gómez, por su parte, sugirió la creación de una línea telefónica de ayuda especial para los ciudadanos de mayor edad con personal que pueda responder para resolver necesidades prácticas de alimentación o de suplido de medicamentos.

Gómez mencionó que las farmacias en este periodo podrían adoptar medidas creativas para ayudar de manera especial a los adultos de mayor edad, al igual que los comercios de alimentos. Mencionó que muchos ciudadanos saben utilizar las aplicaciones de compra en línea de víveres de algunos supermercados. Sin embargo, los adultos mayores no necesariamente manejan esa opción cibernética. No descartó que si algún familiar del anciano no puede desplazarse a llevarle alimentación, quizás este tipo de alternativa puede ser útil.

Asegurarle a un adulto mayor que va a recibir en su hogar o centro de cuido su alimentación o que podrá tener el medicamento que se le ha agotado le brindará tranquilidad esencial en estos momentos del reto sanitario que vive el país, reconoció Gómez.


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