La ONU expresó preocupación ante el hecho de que la cuarentena puede aumentar los incidentes de violencia de género en los hogares. (Archivo/GFR Media)

Durante el primer trimestre del 2020, la línea de orientación sexual del Centro Salud Justicia de Puerto Rico registró 44 nuevos casos de agresión sexual, cifra que refleja un aumento de diez reportes en comparación con el 2019 cuando se presentaron 34, confirmó la doctora Linda Laras, directora de la entidad.

Los incidentes reportados reflejan, además, que en el 13% de los casos la persona agresora es el padre biológico cuando para el 2019 esa cifra par el mismo período alcanzaba el 6%. “Aunque también hemos tenido un aumento en los casos en que la parte agresora es el padrastro no es lo mismo el aumento tan significativo en los padres biológicos y eso es bien preocupante”, señaló la ginecóloga.

En el 20% de los casos recibidos este año el agresor fue el padrastro, un 4% más que para el 2019.

Sostuvo que a pesar de que no se ha reflejado un aumento en las denuncias recibidas en el centro desde que inició el lockdown a mediados de marzo, esto no descarta que los incidentes hayan aumentado durante este periodo de cuarentena. Tampoco descartó que una vez se reduzcan las restricciones de movilidad se produzca un alza en el número de querellas por agresión sexual, así como por actos de violencia de género y maltrato infantil.

Es bien difícil estando en el hogar, con la persona agresora, levantar el teléfono y hacer llamadas”, sostuvo. En el caso del centro, por ejemplo, tienen un sistema de mensajería por texto, pero aun así reconoce que hay limitaciones.

Mientras, datos evidencias que entre el 75% y el 80% de los casos de agresión sexual ocurren en el hogar, compartió.

“La violencia sexual siempre es un tema de mucha prioridad para nosotros porque toca todas las poblaciones y se da muchas veces dentro de la intimidad del hogar, ese llamado a ser seguro. Sigue siendo la mujer, las niñas y las personas con discapacidad las más afectadas. La violencia en todas sus manifestaciones son relaciones de control y poder y la violencia sexual no es distinta”, señaló Laras.

En abril la Organización de Naciones Unidas (ONU) alertó que el confinamiento a nivel mundial por el COVID-19 aumentaría la exposición de menores de edad a hechos violencia y abuso sexual, así como a venta, tráfico y explotación sexual. Esto, principalmente por las medidas de confinamiento y la interrupción en la prestación de servicios de protección infantil.

Bajo las circunstancias actuales la solicitud de ayuda puede ser un reto para la víctima. No obstante, la recomendación principal es buscar seguridad sin exponerse. Por ejemplo, Laras recomendó llegar a un cuartel o una farmacia. Sostuvo que al igual que sucede con otros tipo de violencia, los servicios siguen ofreciéndose, especialmente por parte de organizaciones sin fines de lucro. “Nosotros estamos listos para hacer exámenes médico forenses. En nuestros espacios físicos hemos ideado trajes de protección para la víctima y profesional, porque esto tiene que continuar, no podemos detenernos”, dijo.

Esa continuidad de servicios, agregó, ayuda en la presentación de la evidencia para un posible caso judicial en contra de la parte agresora. “Nos estamos adaptando y es importante que las personas sepan que hay alternativas de ayuda”, señaló.

Reconoció que no es un proceso fácil, por lo que alentó a las víctimas a pedir auxilio aun cuando sientan que no están listas. El simple hecho de llamar a la línea de emergencia, aunque corte la conexión antes de expresar lo que está ocurriendo, es un primer paso esencial, dijo. A la carga emocional de la víctima se suma los tabúes que aún existen sobre los temas de sexualidad.

“A veces el mero hecho de saber con quién tengo que hablar fortalece a la víctima para dar ese próximo paso. Recuerda que la parte agresora lo que hace es menoscabar su fortaleza, le aseguran que nadie les va a creer ni a ayudar”, expresó.

Las víctimas, agregó, tienen que estar alerta para poder identificar los niveles de peligrosidad. En el caso de los progenitores que sospechan que sus menores pueden ser víctimas de agresión, la recomendación principal de Laras es consultar a profesionales. “Si te levanta dudas a ti, llama y confía en tu sexto sentido. Los depredadores sexuales son personas con las que uno puede estar todo el tiempo y en un abrir y cerrar de ojos pasa algo”, señaló.

En el caso de menores hay que estar pendientes a, por ejemplo, conductas sexualizadas no apropiadas para la edad y qué observan en la internet, así como el tiempo que pasan conectados a la tecnología. “Todo lo que esté fuera de la rutina hay que auscultarlo”, sostuvo Laras al mencionar que el agresor conoce la vulnerabilidad y los espacios en los que puede acechar al menor.

Si necesitas ayuda o quieres hacer una denuncia, puedes llamar o enviar un mensaje de texto los siete días a la semana al 787-337-3737.


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