La víctima sufrió quemaduras en el 90% de su cuerpo y permanece recluida en estado de cuidado en el Centro Médico de Río Piedras. (GFR Media) (semisquare-x3)
La víctima sufrió quemaduras en el 90% de su cuerpo y permanece recluida en estado de cuidado en el Centro Médico de Río Piedras. (GFR Media)

El caso de la menor de 13 años que fue quemada por un joven de 19 años refleja los patrones de agresión que son permitidos socialmente a los varones y que desembocan en violencia machista.

Este fue el consenso entre una sicóloga y un trabajador social entrevistados por El Nuevo Día sobre el incidente que ha estremecido al país en los últimos días.

“Una persona que es capaz de matar a los 18 años tiene que haber aprendido ese comportamiento”, afirmó la sicóloga social Mercedes Rodríguez, quien denunció la “cultura machista” en la isla.

La sicóloga sostuvo que aceptar la violencia y la agresión en los hombres se traduce en las conductas de control y poder reflejadas en los casos de violencia de género. Destacó, además, que la pobreza y la desigualdad social también son “productores de violencia”.

“Las familias que son violentas o que son criadas en violencia no pueden educar de otra manera”, expresó Rodríguez.

La víctima sufrió quemaduras de gravedad en 90% de su cuerpo luego de ser prendida en fuego por Wilson Javier Meléndez Bonilla.

Según las autoridades, Meléndez Bonilla irrumpió en el hogar de la menor, en el barrio Monte Grande de Cabo Rojo, le arrojó un acelerante y encendió el líquido. La madre de la menor, de 34 años, resultó con quemaduras al socorrer a su hija, y el hermano de la víctima, de 12 años, también se vio afectado.

La joven aún permanece recluida en estado de cuidado en el Hospital Pediátrico del Centro Médico de Río Piedras, y el Departamento de la Familia asumió el martes custodia provisional de la menor.

Meléndez Bonilla enfrenta un total de siete cargos, que incluyen tres por tentativa de asesinato, uno por incendio agravado y uno por agresión sexual.

A pesar de que la Policía ha identificado al agresor como el exnovio de la joven, Rodríguez recalcó que un menor no tiene la madurez para consentir a estar en una relación con una persona adulta. “Por eso es que está prohibido”, manifestó.

Por su parte, el trabajador social Larry E. Alicea Rodríguez repudió la categorización de “violación técnica” en los casos de menores de edad por considerar que el término minimiza la gravedad del crimen y que la ley no tipifica una agresión sexual.

“Es una agresión sexual. (La menor) no tiene capacidad para consentir”, puntualizó el trabajador social, que recalcó que la isla carece de educación sexual, que provee información y herramientas para tomar decisiones sobre el sexo y la sexualidad.

Crucial educar con perspectiva de género

Ambos expertos coincidieron en que la clave para atajar este tipo de violencia yace en impulsar currículos educativos con perspectiva de género, que examinen los constructos sociales en torno a cómo deben comportarse los hombres y las mujeres.

Alicea Rodríguez sostuvo que se ha comprobado que la violencia disminuye en los países donde se ha implementado la educación con perspectiva de género y que el tema de la violencia de género “tiene que ser motivo de discusión pública”.

“Los niños y las niñas merecen una educación para la paz”, afirmó, por su parte, Rodríguez.

En 1997, el Consejo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas definió la perspectiva de género como "el proceso de valorar las implicaciones que tiene para los hombres y para las mujeres cualquier acción que se planifique, ya se trate de legislación, políticas o programas, en todas las áreas y en todos los niveles. Es una estrategia para conseguir que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, al igual que las de los hombres, sean parte integrante en la elaboración, puesta en marcha, control y evaluación de las políticas y de los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, de manera que las mujeres y los hombres puedan beneficiarse de ellos igualmente y no se perpetúe la desigualdad. El objetivo final de la integración es conseguir la igualdad de los géneros".

La sicóloga destacó, además, la necesidad de impulsar política pública que promueva la equidad de género, al tiempo que subrayó la importancia del rol de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres para desarrollar este tipo de política.

“Aquí estamos todos involucrados”, sentenció Rodríguez. “Todos le fallamos a esta niña y le fallamos a este joven”.


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