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La escuela elemental Sofía Rexach, una Montessori en la barriada Cantera de San Juan, también está entre los 15 planteles de ese modelo que el Departamento de Educación ordenó cerrar. (horizontal-x3)
La escuela elemental Sofía Rexach, una Montessori en la barriada Cantera de San Juan, también está entre los 15 planteles de ese modelo que el Departamento de Educación ordenó cerrar. (Vanessa Serra Díaz)

Las comunidades en las que operan las 15 escuelas públicas Montessori que están en la lista de cerca de 300 planteles que no reabrirán sus puertas en el próximo año escolar darán la batalla para mantenerlos abiertos, dijo ayer Ana María García Blanco, directora del Instituto Nueva Escuela (INE), el organismo no gubernamental que apoya el funcionamiento de esa iniciativa.

“Nosotros vamos a seguir los mandatos de las comunidades, que es evitar el cierre”, dijo García Blanco en el podcast de entrevistas de este periodista, que se difunde los martes en la internet.

En el Departamento de Educación (DE), operan 44 escuelas Montessori, un modelo educativo ideado hace más de 100 años por la educadora italiana María Montessori, que había funcionado con éxito en costosos planteles privados aquí por años y que, desde 1994, también forma parte de la oferta en el DE.

La semana pasada, la secretaria de Educación, Julia Keleher, anunció el cierre de 283 escuelas. El plan fiscal presentado por el gobernador Ricardo Rosselló, mientras tanto, fija en 305 el número de planteles que no reabrirán sus puertas el próximo año escolar.

En la redada de cierre, cayeron 15 de las 44 Montessori, incluidas las tres que operan en Vieques, la única que hay en Patillas, la intermedia República de Perú, que hasta no hace mucho era una de las escuelas más problemáticas de la zona metropolitana, y la elemental del barrio Barranca, de Barranquitas, que este año estuvo entre las primeras 10 en toda la isla en desempeño demostrado en las pruebas estandarizadas ofrecidas por el DE y que fue habilitada por la propia comunidad apenas dos semanas después del huracán María.

García Blanco y otros representantes de escuelas Montessori se reunieron ayer con la secretaria Keleher, pero no lograron ningún compromiso de revaluar su decisión de cerrar las Montessori. “La secretaria está bien enfocada en su agenda de cerrar escuelas. Así que nosotros, como comunidad, tenemos tarea”, dijo García Blanco, doctora en educación de la Universidad de Harvard.

Las comunidades se reunirán próximamente para delinear estrategias, dijo García Blanco.

La educadora dijo que el DE tiene evidencia de que las escuelas Montessori obtienen, en términos generales, mejores desempeños que el resto de las escuelas públicas; que el 85% de sus niños leen y escriben antes de primer grado, que la deserción y los problemas de violencia son virtualmente inexistentes y que el nivel de satisfacción de los padres es prácticamente absoluto.

Además, son de las pocas públicas que atienden infantes, en algunos casos de hasta dos meses de nacidos.

“Entiendo que, en el momento en que estamos, no puedes romper algo que funciona. Tienes que construir sobre lo que funciona. Cerrar algo que funciona en este momento para Puerto Rico es someterlo a otro huracán. A una comunidad que le cierran su escuela es quitarle el corazón de su barrio”, dijo García Blanco, quien dirigió la escuela Juan Ponce de León, en el barrio Juan Domingo de Guaynabo, la primera Montessori pública en la isla.

"Cambios radicales"

García Blanco dijo que, con el nuevo modelo, en la intermedia República de Perú, del residencial Luis Llorens Torres, desaparecieron los problemas de violencia y narcotráfico que había en la escuela.

“Lleva cuatro o cinco años de Montessori, y ya hemos visto unos cambios radicales. Se erradicó la violencia de allí, ya no ves a los muchachos fumando pasto, no ves a nadie del punto (de drogas) allí, porque no tienen audiencia. Ya no hay deserción. Esa escuela se rescató. ¿Cómo esa escuela puede estar en una lista de cierre?”, se preguntó la educadora, quien dice que los estudiantes serán referidos a otra escuela “donde la deserción es rampante”.

Keleher ha dicho que el programa Montessori no desaparece, sino que se muda de escuela, pero García Blanco dijo que no es tan sencillo transferir un proyecto así. “Una escuela (Montessori) va cuajando durante muchos años”, dijo García Blanco.

“No creo que podamos decir que las 305 escuelas hay que mantenerlas abiertas. Nuestra postura es que la gente participe y que, de esa participación, van a salir recomendaciones más saludables que decir desde arriba que hay que cerrar una escuela”, agregó.


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