(GFR Media)

El Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) solicitó a la Guardia Nacional de Puerto Rico (GNPR) ayuda para reforzar su seguridad como medida preventiva tras el hallazgo de daños en la estructura en la cárcel Las Cucharas de Ponce, informó el general José Reyes.

"Ellos identificaron unas necesidades de aumentar su seguridad. Sufrieron unos daños estructurales y reacomodaron sus confinados dentro del complejo", dijo Reyes en entrevista con El Nuevo Día.

El militar indicó que los soldados de la GNPR brindarían seguridad en el exterior de la cárcel.

El martes, el DCR trasladó 386 miembros de la población penal de máxima seguridad y de tres módulos de vivienda de Ponce 500 a la cárcel de Guayama tras la detección de grietas en la estructura y el desprendimiento de concreto del techo. Ese mismo día se desalojaron tres instituciones dentro de Las Cucharas y sus confinados fueron reubicados en otras áreas del mismo complejo.

Sobre los traslados a otras instituciones, el DCR indicó que se mantendrán así "en lo que recibimos certificaciones respecto a que los daños evidenciados son superficiales y no estructurales, como nos han manifestado los ingenieros que ya las inspeccionaron".

Según la agencia, en la mayor parte de las instituciones se activaron generadores de electricidad automáticamente.

La dependencia indicó, en declaraciones escritas, que el DCR mantiene sus planes de contingencia acorde a la estructura y población que alberga, pero no divulgó la petición de colaboración a la GNPR en la seguridad de Las Cucharas. Estos planes contienen información sensitiva en términos de operaciones de salidas, ubicación y el diseño arquitectónico de cada uno, por lo que el detalle de los planes no puede ser divulgado.

No obstante, el DCR aseguró que sus instituciones, que albergan a 8,855 confinados -incluyendo a sumariados-, actualizan sus planes y realizan simulacros con el propósito de estar preparados a estos eventos "como se hizo en esta ocasión de manera ordenada precisamente gracias a dichos simulacros, acorde con los planes", reza una comunicación del DCR enviada a El Nuevo Día.

"Muestra de ello fue, como a consecuencia del evento sísmico ocurrido el Día de Reyes, el personal que dirige las operaciones del Complejo Correccional de Ponce, Pedro J. Rodríguez Mateo, activó los planes de contingencias y se desalojaron de forma preventiva tres instituciones del complejo. El desalojo se desarrolló sin mayores contratiempos y en el tiempo establecido", sostuvo el DCR.

Familiares de confinados han denunciado en las redes sociales que el personal correccional supuestamente abandonó a su suerte a los confinados, información que ha sido desmentida por el portavoz del DCR, Héctor Pérez.

Los protocolos de seguridad del DCR tienen que ser verificados y certificados por el Negociado de Manejo de Emergencia y Administración de Desastres.

El martes, la dependencia había informado que se hicieron unas revisiones estructurales ese mismo día con ingenieros de la Universidad de Puerto Rico. Desde entonces, supo El Nuevo Día, se han contratado ingenieros adicionales para verificar las estructuras.

El DCR indicó que las instituciones se están revisando "diariamente" desde el martes y, según supo El Nuevo Día, no se han identificado daños estructurales en otras cárceles, aunque las visitas continúan suspendidas. En "circunstancias normales", según la agencia, las inspecciones de seguridad se realizan semanalmente por parte de los superintendentes institucionales.

"Tan pronto comenzaron a sentirse movimientos telúricos hace unas semanas, se activó la primera fase del protocolo, que conlleva orientación y simulacros en los que participaron oficiales y miembros de la población penal. Estos continúan realizándose", indicó el DCR.


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