(Ramón “Tonito” Zayas)

Juana Díaz - Aunque no figura entre los más afectados, en este municipio hay decenas de familias refugiadas y viviendas estructuralmente comprometidas a causa del terremoto del pasado martes y sus réplicas.

El refugio oficial se estableció en la antigua pista atlética, donde 52 personas –de 22 familias– durmieron anoche, informó hoy el director de Ayuda al Ciudadano del ayuntamiento, Nelson Rivera.

“Entre esas familias, el 80% es de los barrios y sectores Singapur, Aruz, Manzanilla y Pastillo, que están en la costa. Hay una familia de Ponce, que decidió moverse hasta acá para estar más segura”, dijo Rivera.

“La gran mayoría de las familias solo va a pasar la noche. Solo tres familias se quedan en el refugio 24/7 y se les ofrece desayuno, almuerzo y cena. A todas las personas se les ofrece, además, servicios de salud física y mental”, agregó.

Cuando El Nuevo Día visitó esta mañana la antigua pista atlética, solo había personal del Departamento de la Vivienda y el Administración de Servicios de Salud Mental y contra la Adicción (Assmca). Incluso, las familias que están 24/7 en el refugio habían salido a atender diferentes asuntos, dijo una empleada municipal.

El único ciudadano presente era Ponciano González, de 95 años y quien había llegado momentos antes por recomendación de un allegado. El hombre no durmió en el refugio, sino que pasó la noche en un carro por temor a más temblores.

“Me vine para acá porque en casa está todo el día temblando. Además, vivo en un segundo piso –cerca del casco urbano juanadino– y subir y bajar las escaleras cada vez que tiembla no está fácil”, dijo González, quien aún no sabía si pernoctaría en el refugio.

“Yo no tengo familia. Tenía una casa que se destruyó con el huracán María y pasé por cuatro refugios distintos, hasta que me dieron un apartamento por el que pago $350. Pero queda en un segundo piso y no está fácil”, recalcó.

De acuerdo con el director de Ayuda al Ciudadano, de las 22 familias que pasaron la noche en el refugio, 10 manifestaron que tienen grietas en sus hogares que comprometen su estabilidad. Las demás familias, abundó, “se quedan por temor” a que la tierra siga temblando.

Rivera mencionó que, fuera de la antigua pista atlética, hay unas 40 familias refugiadas en la Casa de Retiros Juan XXIII en el barrio Aguilita, otras 20 en la Iglesia pentecostal del sector Los Burros, y de 10 a 15 familias están durmiendo en casetas de campaña en el sector San Carlos.

Por su parte, el alcalde Ramón Hernández se mostró confiando en que “próximamente” representantes del Estado o la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) hagan la certificación oficial de daños en las viviendas y otras estructuras en este municipio.

Indicó, asimismo, que, aunque “Juana Díaz no tiene la magnitud de daños” que Ponce, Peñuelas, Guayanilla, Yauco y Guánica, los ciudadanos también necesitan servicios de salud mental “para superar esta emergencia”.

Atienden público en estacionamiento

El Nuevo Día también visitó el Centro Gubernamental de Juana Díaz, donde los empleados del Departamento de la Familia estaban atiendo público en el estacionamiento porque sus oficinas resultaron con grietas tras el terremoto del pasado martes.

Rosa Colón, quien se identificó como supervisora, dijo que no estaba autorizada a dar declaraciones a la prensa, pero confirmó que las oficinas estaban desocupadas y que sus empleados trabajaban al aire libre.

Los trabajadores tampoco dieron expresiones por temor a represalias.

Quien único habló fue Leyda de Jesús, empleada de mantenimiento, quien dijo estar nerviosa por las constantes réplicas. “Nos sacaron ayer del edificio. Me toca limpiar allí abajo y me pongo nerviosa, porque no sé si el edificio pueda colapsar”, dijo la mujer, residente en el barrio Río Cañas Arriba.

Rivera indicó, entretanto, que el Municipio está en conversaciones con Familia para ubicar temporalmente a los empleados en un salón del coliseo Dolores “Toyita” Martínez. Detalló que son 32 empleados.


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