La crisis del transporte marítimo afecta los negocios en la Isla Nena.

Nota del editor: Este el cuarto de una serie de reportajes sobre Vieques a 20 años de la muerte de David Sanes, evento que marcó el proceso para sacar a la Marina de la isla.

Vieques - Ya hay una nueva generación de viequenses para quienes el rugido de los aviones no está ligado a los bombardeos que estremecían la isla cuando la Marina de Guerra de Estados Unidos ejecutaba sus maniobras bélicas. Desde el cese permanente el 1 de mayo de 2003, estas aeronaves –sean militares o civiles– solo traen personas, equipos, mercancía.

Sin embargo, a 20 años de la caída de la bomba que mató al guardia de seguridad viequense David Sanes el 19 de abril de 1999, la comunidad empresarial de Vieques no ha podido liberarse de dos lastres que no están bajo su control: el errático servicio de transporte marítimo y la inseguridad en las calles.

Este fue el consenso de empresarios que ya estaban en operaciones cuando se concretó la salida del cuerpo castrense.

“Lo que nos tropieza en el desarrollo de Vieques –y en general para los servicios médicos, la educación, para todo– es el transporte marítimo. Esa es la llave de nuestro futuro”, afirmó la viequense Claritza Navarro, fundadora de Maritza’s Car Rental, que cuenta con una flota de 80 vehículos y 12 empleados.

“Si logísticamente el sistema de ferry estuviese operando como debe ser, todo sería fácil. Sería filete”, afirmó tras indicar que nunca ha comprendido cómo es posible que hayan pasado décadas sin que Puerto Rico aprenda a operar con confiabilidad un transporte marítimo que funciona sin mayores problemas en infinidad de destinos en el mundo entero.

“La realidad es que sacamos la Marina, pero dejaron a Vieques sin un plan de desarrollo a largo plazo”, planteó, en entrevista separada, el presidente de la aerolínea Vieques Air Link (VAL), Carlos M. Rodríguez. A su vez, hizo hincapié en que la falta de transporte marítimo confiable perjudica todo el ambiente de hacer negocio, porque les resta competitividad a las islas municipio y mantiene viva la percepción de que “es tortuoso llegar a Vieques o Culebra”.

“Cuando la gente está planificando un viaje y ve eso, dice ‘pues mejor lo dejo, voy a otro sitio’”, lamentó.

Aclaró, además, que ni VAL ni otras líneas áreas que sirven a las islas se benefician con los problemas del ferry, porque suelen operar al máximo de su capacidad. Y, en esos casos, solo pueden mover a una ínfima fracción de la gente varada. En cambio, es mucho más severo el golpe por visitantes que nunca llegan a consumir y por las noticias negativas que se generan.

Sobre esto, Navarro recordó que todo el ecosistema de taxis, carros públicos, servicios de entretenimiento, tiendas y restaurantes se prepara para recibir cierto volumen de visitantes durante la temporada alta de otoño e invierno y también durante el pico de turismo interno que comienza ahora en la Semana Santa. Cuando ese ferry no llega, sienten el golpe.

“Nos están tronchando el desarrollo de la isla”, expresó Navarro, para quien la privatización del servicio de la Autoridad del Transporte Marítimo (ATM) es “la única forma para mejorar el servicio para el viequense y para el visitante”.

Mientras, para abrir otra puerta de entrada a visitantes, Rodríguez sugirió el establecimiento de una marina comercial en la costa sur en el poblado de Esperanza. “Que allí puedan atracar botes y yates interesantes, que cuente con seguridad. Eso empieza a darle otro giro interesante al área, porque la gente puede bajarse a comer, a disfrutar”, abundó.

Por su parte, José “Cedín” Morales, dueño desde 1987 de Superdescuentos Morales, explicó que cuando no salen las lanchas de carga –por averías o por mal tiempo– se trastoca el frágil balance de los inventarios de artículos básicos y alimentos, porque no todos los días se embarcan los mismos productos. Como ejemplo, indicó que dos veces a la semana recibe frutas y vegetales en su establecimiento. Si esos viajes en particular no salen, no necesariamente se sustituyen al otro día porque son productos perecederos que dependen de disponibilidad y porque “si el camión no llega lleno, hay pérdidas”.

Mencionó que es el mismo principio de lo que sucede con el combustible, cuyo transporte está regulado por las autoridades federales.

Apuesta a la economía del visitante

Aun con las históricas dificultades para mover cargas y personas, Rodríguez –quien se considera hijo adoptivo de Vieques– opinó que el plan de desarrollo económico municipal debe basarse en crecer la economía del visitante por considerar que la isla tiene “un atractivo turístico que no tiene Ceiba” en los terrenos de la antigua base naval Roosevelt Roads.

“Nada más con la bahía bioluminiscente –que recuperó y aumentó su brillantez tras el azote de María– Vieques cuenta con un activo sin par en la región. Es cuestión de sacarle desarrollo económico sin afectar el ecosistema, protegiéndolo”, destacó Rodríguez, quien a esta riqueza natural sumó el patrimonio arqueológico, histórico y cultural.

Recomendó que todo proyecto o plan económico tome en serio la participación ciudadana, debido a que “la comunidad viequense siempre estuvo peleando contra la Marina de una manera u otra y esa cultura está ahí todavía, se siente que el que viene, viene a quitarles algo”.

Sin embargo, destacó que ha ido viendo cambios importantes y mayor apertura a un desarrollo más ordenado: “La nueva generación trae otra cabeza. Es un cambio cultural muy bueno, porque están viendo cómo establecer su propio negocio, con cabeza de empresarios. Tenemos que ayudarlos a que se pueda dar forma a ese deseo”.

En esa línea, Navarro concordó en que no hubo un esfuerzo concertado para impulsar la economía viequense luego de la salida de la Marina ni para compensar los cierres industriales, ya que en operación solo queda la planta General Electric. Sin embargo, la también propietaria de la firma de construcción M&M of Vieques Inc. observó que en años recientes “ha crecido mucho lo que son los restaurantes de gente local”. También mencionó un alza en los comercios en el pueblo de Isabel II y en los negocios propios dedicados a dar servicios a visitantes y residentes que provienen de Estados Unidos.

Pesa el cierre del W

Este tipo de actividad es positiva, reconoció el presidente de VAL, pero no ha movido la aguja de la economía municipal, como lo hizo la apertura en 2010 del hotel cinco estrellas W Retreat & Spa en una propiedad de 30 cuerdas a lo largo de la costa norte. Esta hospedería permanece cerrada tras el azote del huracán María en septiembre de 2017, un golpe del cual VAL y otras empresas locales aún no se han recuperado.

“Todavía estamos 40% por debajo post María, porque el W traía actividad económica”, confirmó Rodríguez. “El huésped que se quedaba en ese hotel era de alto ingreso, iba a excursiones, restaurantes. El turista de Airbnb es diferente y suele tener menos gasto por huésped”, contrastó.

VAL viaja de Isla Grande y Ceiba a Vieques y Culebra. Con 12 pilotos en plantilla, también viajan desde el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín bajo la bandera de Seaborne Airlines y realizan viajes fletados a otros destinos del Caribe.

A pesar de este descenso, indicó que la carga aérea “ha seguido en aumento porque muchos resuelven sus asuntos teniendo el servicio Prime de Amazon”.

VAL, con 70 empleados (eran 86 antes de María), maneja la carga de UPS para ese servicio y también la mueve por tierra dentro de Vieques. Este crecimiento de compras diversas –que incluye desde comida de perro hasta papel toalla– responde también a la frecuente escasez de bienes básicos en las tiendas, además de los precios más altos, observó.

Por su parte, Navarro recordó que, tan solo en personal, la hospedería de lujo tenía unos 200 empleados de los cuales “40 o 50 se fueron de aquí porque no hay trabajo para ellos en Vieques”.

“La gente un poco mejor preparada se tuvo que ir y necesitamos que regresen. Necesitamos darle más la bienvenida a hoteles, para que la juventud se quede aquí”, insistió la empresaria.

Sin embargo, a finales de marzo, José González, gerente general para Puerto Rico de Marriott Hotels & Resorts, confirmó a este medio que el hotel de cinco estrellas no reabrirá en Vieques, al menos no bajo la marca W.

“El hotel sufrió un daño tan severo debido al huracán que acordamos con los dueños salir del proyecto”, informó entonces González. La propiedad ubicada en el litoral norte es del grupo español Reig Capital.

Hasta la fecha, el único desarrollo hotelero nuevo en Vieques es el hotel Zafira, que comenzó su construcción en febrero con una inversión estimada en $50 millones. El hotel formará parte de St. Clair Collection, del empresario británico y residente en Puerto Rico, Keith St. Clair. La hospedería se erige en el tope de una loma en el poblado sur de Esperanza. Tendrá 118 habitaciones y deberá estar en fase operacional a finales de 2020, cuando se espera genere 80 empleos.

Golpea la inseguridad

La carencia de transporte confiable también lacera la seguridad, porque complica la llegada de agentes estatales que no residan en la isla municipio, alertó Rodríguez. Presentó como ejemplo que, si un policía vive en Toa Baja, sale de madrugada a hacer la fila de la lancha y “si el ferry de las 4:00 a.m. salió, chévere. Si no, sale a las 9:00 o 10:00 am”. “¿Y dónde se hospedan mientras estén acá?”, mencionó entre la lista de inconvenientes que se acumula si no hay un personal fijo asignado.

“Vieques tiene que tener un contingente de seguridad”, recalcó Rodríguez, quien indicó que VAL está dispuesta a colaborar con precios especiales para mover a los policías por aire.

Rodríguez señaló que en Vieques ha habido un problema consistente de lo que llamó “vándalos”, en alusión a quienes hurtan pertenencias dejadas en carros o en la playa. Pero que el tráfico ilegal de drogas ha levantado inquietudes más serias, porque “ya la parte de la pelea por el punto se convierte en tiroteo y corre riesgo cualquiera que esté por ahí cerca”.

“Esa parte hay que controlarla”, puntualizó al catalogar de incompatible el objetivo de atraer mayor turismo con la inseguridad.

De su parte, Navarro indicó que en años recientes ha visto una mejoría “poco a poco” en la seguridad, pero que aún es una inquietud que requiere a los negocios inversiones importantes en guardias de seguridad, cámaras, iluminación y otras medidas para dar ciertas garantías a sus clientes.

Mientras, Morales indicó que Vieques no se puede desligar de la realidad general de Puerto Rico, donde la seguridad siempre es una preocupación.

“Hay que resolver cómo llegar a Vieques y que sea seguro estar allí. Si eso se resuelve, lo demás lo manejamos nosotros”, finalizó Rodríguez.


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