Rehabilitar el sistema de electricidad de Puerto Rico, privatizarlo y establecer fuentes de energías renovables son algunos de los objetivos de Walter Huggins III

El nuevo director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), Walter M. Higgins III, devengará un salario anual de $450,000, con posibilidad de cobrar el doble si cumple con ciertas métricas de desempeño que aún están definiéndose.

Higgins también fungirá como principal oficial ejecutivo (CEO, por sus siglas en inglés) de la AEE, un puesto que nunca ha existido en los 77 años de historia de la corporación pública.

Ambos cargos los asumirá este domingo 25 de marzo.

En su primera entrevista con un medio puertorriqueño tras ser nombrado por la Junta de Gobierno de la AEE, Higgins indicó ayer a El Nuevo Día que su compensación será “menor” a la que devengaba como presidente y CEO de Ascendant Group Limited, compañía de energía y gas de las islas Bermudas, de la que se retiró en 2016. No especificó cuánto cobraba entonces.

“Walt” –apodo con el que pidió que lo llamaran– será empleado de la AEE, en vez de contratista. Por lo tanto, además del salario anual, tendrá plan médico, acumulará días de vacaciones y enfermedad, y aportará al plan de retiro y seguro social.

Los $450,000 que Higgins devengará son más del doble de los $170,000 al año que devenga Justo González, quien funge como director ejecutivo interino de la AEE desde noviembre pasado. La compensación también supera los $248,500 del secretario de Seguridad Pública, Héctor Pesquera; los $250,000 de la secretaria de Educación, Julia Keleher; y los $350,000 del coordinador de Revitalización de la Junta de Supervisión Fiscal, Noel Zamot.

Higgins tiene más de 40 años de experiencia administrativa en compañías eléctricas como NV Energy, AGL Resources, Sierra Pacific Resources, Louisville Gas & Electric Company y Portland General Electric.

Restauración

Higgins, de 73 años y quien tiene un bachillerato en Ciencias Nucleares de la Academia Naval de Estados Unidos, señaló que aceptó el trabajo porque se siente capaz de “ayudar a la AEE y a Puerto Rico a moverse hacia el futuro” tras el paso de los huracanes Irma y María. Se mudará a la isla desde el estado de Nevada.

“He aprendido muchas cosas y puedo intercambiar esos conocimientos. Además, me gusta trabajar con gente que quiere hacer bien el trabajo”, afirmó.

A corto plazo, dijo, su prioridad será “hacer todo lo necesario” para restablecer el servicio eléctrico a toda la población, y que ese servicio sea confiable y “se mantenga”, es decir, que no haya interrupciones. Hasta ayer, el 93% de los 1.5 millones de abonados de la AEE tenían electricidad.

“Tengo que conocer al equipo, no solo de la AEE, sino también del Cuerpo de Ingenieros (del Ejército de Estados Unidos) y los contratistas. Los empleados de la AEE han hecho un excelente trabajo, pero tengo que conocer a todos los personajes para saber quién va a ser parte del futuro, acorde con la visión de la Junta de Gobierno”, declaró.

Privatización

Por otro lado, Higgins señaló que desconoce el “alcance” del proyecto de privatización de la AEE presentado por el Ejecutivo y que la Legislatura tiene ante su consideración.

“Hay que definir cómo se va a hacer eso”, dijo, tras describir como “una gran idea” la propuesta del gobernador Ricardo Rosselló, de vender el área de generación y otorgar concesiones, a término fijo, para las áreas de transmisión y distribución.

“Pero hay muchas otras opciones de privatización. Vender la generación y dar concesiones (para transmisión y distribución) es una gran idea, pero quizás hay otras. Tenemos que darle el insumo a la Legislatura de qué es lo que tiene sentido para Puerto Rico, y espero que nos oigan. Pero también pienso que la Legislatura escuchará el insumo de otros sectores de interés”, agregó Higgins, quien no habla español.

Ente regulador

Uno de los puntos álgidos del proyecto de privatización es el rol de la Comisión de Energía de Puerto Rico, que el Ejecutivo también quiere adscribir a lo que sería la Junta Reglamentadora del Servicio Público.

Tal como fue sometido, el proyecto dispone que la Comisión de Energía queda excluida de la negociación de los contratos sobre la venta de activos, transferencia o delegación de operaciones, funciones y servicios de la AEE. Su rol iniciaría después de firmados los contratos, y se limitaría a supervisar el desempeño y cumplimiento de los proponentes, así como a revisar y aprobar las tarifas aplicables. Sin embargo, los mismos contratos pueden quitarle esas funciones al ente regulador independiente.

En principio, Higgins se expresó “a favor” de que la isla cuente con un organismo como la Comisión de Energía, y dijo que ha trabajado con entes similares en otras jurisdicciones.

“Estas comisiones tienen un rol importante: asegurar que el servicio y las tarifas sean justos y razonables para los clientes. En ese aspecto, celebro su rol. Sé que ha habido debate (por el rol de la Comisión de Energía en el proyecto de privatización), pero lo que sea que resulte del proceso tiene que cumplir con ese requisito de que el servicio y las tarifas sean justos y razonables”, recalcó.

Otros asuntos

Higgins, entretanto, dijo que impulsará iniciativas para evaluar “el desempeño y los resultados” de los empleados de la AEE. Esta práctica, de acuerdo con González, no se realiza desde finales de la década de 1990.

“Quizás tengo un sistema perfecto, pero no lo sé. Tengo que medir ambas cosas”, expresó Higgins, quien por ahora mantendrá al equipo de confianza nombrado por González. Empero, no descartó ningún cambio, ni traer personal de Estados Unidos.

A nivel administrativo, añadió, “tenemos que ver la organización; ver cómo se hacen las cosas y determinar si tenemos las mejores prácticas. Tenemos que evaluar si el trabajo se hace tan eficiente como puede y debe ser. Mi misión es trabajar con los equipos para determinar si son tan buenos como se supone”.

Higgins resaltó que no llega con “ideas preconcebidas” de lo que la AEE necesita para mejorar. No obstante, se expresó a favor del uso de gas natural “como transición” hacia las fuentes renovables y del establecimiento de microrredes de energía en áreas remotas, por ejemplo.

“Tenemos que poner la tecnología al mejor servicio de los clientes. Lo interesante de los huracanes es que crearon una oportunidad de dar una mirada al sistema y mejorarlo”, apuntó.

Proceso de selección

Por su parte, el presidente de la Junta de Gobierno de la AEE, Ernesto Sgroi, aseguró que en la designación de Higgins no hubo intervención político-partidista.

Relató que el ente rector contrató a la firma de talentos Heidrick & Struggles para que identificara candidatos. Hace dos meses, la Junta de Gobierno entrevistó a “siete u ocho” aspirantes en Atlanta, Georgia, y de ese proceso quedaron tres finalistas.

Esos tres finalistas viajaron a Puerto Rico para una segunda entrevista. Tras la debida verificación de historial laboral, Higgins fue el escogido y los términos de su reclutamiento se completaron hace semana y media.

“Es el primer director ejecutivo de la AEE que no es designado por el gobernador y a eso es lo que aspiramos”, dijo Sgroi, quien precisó que Higgins ocupará el puesto por dos años.

¿No es muy alta la compensación de $450,000 anuales?, preguntó El Nuevo Día, a lo que Sgroi respondió en negativa. “Es lo que la AEE necesita. La AEE está pasando por procesos difíciles: Título III (quiebra), negociaciones con los acreedores, privatización y restauración (después de los huracanes). Sentimos que, especialmente en términos de ganar credibilidad, es una inversión en la compañía”, aseveró.

Mientras, González se expresó “disponible” para trabajar con Higgins en la transición de la dirección ejecutiva.

“Tenemos la encomienda de la restauración y estoy disponible para ayudar en lo que se me necesite”, dijo González, quien tiene 29 años de servicio en la AEE.

Sgroi, de paso, subrayó que la designación de Higgins “no tiene que ver” con el desempeño de González por los pasados meses.


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