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Mauricio Lizama es uno de los especialistas del Pratp, un programa adscrito a la UPR que posee seis patentes por la creación de productos o tecnología para asistir a personas con impedimentos. (Xavier J. Araújo Berríos)

Con una pequeña manguera parecida a las que se usan en las peceras, un vasito plástico, una paleta de mantecado y el cable de unos audífonos viejos, especialistas del Programa de Asistencia Tecnológica de Puerto Rico (Pratp) crearon un interruptor controlado mediante soplos, que una persona que esté paralizada del cuello hacia bajo, puede utilizar para manejar una computadora o activar un alimentador automático.

En el mercado, este tipo de interruptor (puff switch, en inglés) cuesta unos $200. El mecanismo construido en el Pratp cuesta menos de $4, detalló el coordinador de diseño y desarrollo de tecnología del programa, Mauricio Lizama.

“De repente llegan personas con impedimentos, necesidades o solicitudes de equipo para los cuales simplemente no existe la tecnología, no la hay. La otra versión es que a veces llegan solicitudes para las cuales la tecnología existe, pero como viene no le funciona a la persona, hay que modificar. Y el tercer escenario es cuando la tecnología existe, pero es tan costosa que es completamente inaccesible e irreal. En esos tres escenarios, nosotros trabajamos en diseño y desarrollo de tecnología”, sostuvo Lizama.

El Pratp es una entidad adscrita a la Universidad de Puerto Rico (UPR) que, desde 1993, se ha dedicado a proveer equipos para atender las necesidades de personas con impedimentos. Desde sillas de ruedas adaptadas a sus necesidades y magnificadores para leer con letra agrandada, hasta computadoras que se controlan con el movimiento de la cabeza, los especialistas del programa se encargan de buscar o crear las opciones que necesitan para que puedan usar los equipos que faciliten sus vidas.

La Encuesta de la Comunidad del Negociado del Censo para 2017 estimó que, en Puerto Rico, había 734,789 personas con algún tipo de impedimento, lo que equivale al 21.3% de la población no institucionalizada. Lizama destacó que a medida que la población de la isla envejece, será necesario pensar más en cómo se ajusta la sociedad para fomentar el máximo desarrollo de las personas con limitaciones.

Es por esto que, desde 1995, trabajan de cerca con varias universidades del país, particularmente con el Recinto Universitario de Mayagüez de la UPR, para que estudiantes de Ingeniería ayuden en el desarrollo de equipos o soluciones tecnológicas. A lo largo de los años se han unido otras disciplinas, como estudiantes de Terapia Ocupacional.

Lizama comenzó en el programa desde sus inicios. De estos primeros años, recuerda cómo ayudó a crear videojuegos y un carro electrónico de juguete que niños con impedimentos que limitaban severamente su movimiento pudieron controlar. Para un niño que no reaccionaba a su entorno ni interactuaba con sus familiares crearon un interruptor para encender el televisor que controlaba con un leve movimiento de la cabeza. Para una mujer que no salió de su casa por 15 años, ya que no podía usar una silla de ruedas, construyeron una cama motorizada.

“En muchos casos, me están diciendo todo lo que esta persona no puede hacer. Pero vamos a dar dos pasos para atrás y mirar que sí puede hacer. Pues puede mover un bracito hacia el frente, puede gruñir... ¿Pues qué queremos que haga? Queremos que lance una bola de béisbol, queremos que corra un carrito Power Wheels, que prenda la música, prenda el televisor, prenda un juguete... Pues fantástico, vamos a usar esa tecnología para unir lo uno con lo otro”, expresó Lizama.

Estos son proyectos que se basan en dejar que los niños sean niños, lo que muchas veces no tienen oportunidad de ser entre hospitales, terapias y médicos. ¿Cómo llegan a la idea de que eso es lo que necesitan?

—La idea es que tú vas a la edad cronológica de la persona. Tu dices, este niño tiene 4 años, tiene todas estas condiciones, pero otro niño de 4 años qué estaría haciendo. Estaría corriendo, jugando por ahí. Así que, ¿qué hacemos para que este niño con impedimentos pueda ir un paso hacia adelante en esa dirección? That’s it. Suena simple, pero es complejo en términos de tecnología. Uno de los primeros proyectos (que trabajé) fue un videojuego, un Sega, para un niño que no podía controlar el videojuego porque no podía usar sus manos. Pero podía mover la cabeza y fabricamos un equipo para controlarlo con el movimiento de la cabeza. Aquí lo interesante es que algo que en ese momento era bien nuevo, bien radical, una posibilidad bien esotérica por 1994 por ahí, ahora estos videojuegos (controlados) por movimientos del cuerpo es lo que tienen (consolas como) el Wii, el Kinect.

Esto es lo mismo que sucedió con tecnologías como los mensajes de texto, que se creó para la población sorda. ¿Es común esta transferencia de tecnología hacia la población en general?

—Hay muchas cosas que ya se están usando, como el voice recognition (reconocimiento de voz), que empezó para esta población. De lo que estamos hablando es de diseño universal, que son cosas que, al final de la historia, hacen mi vida más cómoda, pero la vida de las personas con impedimentos más posible. Es entender que si alguien tiene un impedimento y no puede hacer algo, es por que le falta la herramienta apropiada.

¿Cómo definen el rol de la asistencia tecnológica?

—La asistencia tecnológica puede empezar donde la medicina terminó, donde ya le dimos toda la medicina que podíamos, le dimos todas las terapias que pudimos y la persona lo único que puede hacer es morder o levantar una ceja. Ya después de todas las terapias no puede hablar, no puede moverse, lo único que puede hacer es levantar una ceja. Pues asistencia tecnológica dice “chévere, vamos a tomar ese movimiento de levantar la ceja y vamos a llevarlo, a través dela tecnología, a un control de computadoras, al control de una silla de ruedas, un comunicador digital con voz artificial”. Como dicen, el cielo es el límite, pero yo creo que mas allá del cielo está el espacio.

Proveer equipos a personas con impedimentos se veía antes como un campo altamente especializado, que requería de mucha inversión. ¿Cómo ha cambiado la forma cómo se ve la asistencia tecnológica?

—Creo que el sistema y la evolución de la tecnología está retándolo por sí solo. Primero, tenemos el diseño universal, donde compañías tipo Microsoft, Apple, Google, han entendido que los usuarios no necesariamente son los usuarios típicos, así que han integrado características u opciones de accesibilidad dentro de sus plataformas. El segundo fenómeno es lo que llamamos fusión de tecnología, donde todas estas herramientas, que eran especializadas para personas con impedimentos, de momento se han vuelto herramientas que se convierten en un app que lo metes dentro del teléfono que usa cualquiera. Un ejemplo simple es el equipo para reconocimiento de billetes para un ciego, el detector de color para un ciego, ahora perfectamente puede ser un app para Android o iPhone. Equipos para controlar la computadora por movimiento de cabeza para persona que están paralizadas del cuello hacia abajo, antes eran sistemas complejos de $600 a $1,400, ahora puedes usar el webcam que ya trae integrada la computadora y con un programa gratis que instalas, ya la persona puede controlar esa computadora con movimiento de cabeza.

Ahora es tecnología que ya no estigmatiza a la persona con impedimentos.

—Correcto. Ya lo puedes hacer con la misma computadora, con un iPad. Eso es diseño universal, eso está cambiando al mundo. En vez de la tecnología típica para las personas típicas y la tecnología especial para la persona especial, estamos usando la misma tecnología, solo que controlada de otra manera. Una tercera fuerza que está ocurriendo es la democratización de la información, la tecnología libre. Programas como el nuestro, que han trabajado en el diseño y desarrollo de tecnología a bajo costo que literalmente es tratar de alterar esta tecnología a la realidad de personas que lo necesitan. Si la persona con impedimentos no puede costearla, si no pude tener acceso a ciertas tecnologías, pues de nada realmente vale que esa tecnología exista.

¿Cómo decidieron que había que divulgar en internet cómo replicar los equipos que ustedes crean?

—Es parte de la democratización de la innovación, de hacer que esto sea open source, abierto y disponible para todo el que lo necesita, y tratar de masificar esto, de demostrar a padres y familiares de personas con impedimentos que no tienes que esperar por un sistema, tú puedes construir algo para las necesidades de tu familiar. Aunque sea algo simple lo que vamos construir, hace cambiar esa mentalidad a entender que el problema no es el impedimento, sino que le falta una herramienta. Así que es un poquito como empujar la autogestión.


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