Humberto Muñoz Rodríguez tenía 50 años. (GFR Media)

El doctor Humberto Muñoz Rodríguez, de 50 años, falleció el domingo tras un accidente de tránsito y su partida levantó una ola de reacciones, tanto entre sus familiares como compañeros de trabajo y de estudios.

Su muerte ocurrió en la PR-1, donde Muñoz Rodríguez perdió el control de su automóvil y acto seguido chocó contra un árbol, según el informe policiaco.

Junto al doctor iba un pasajero de 49 años y residente en Guaynabo, quien tras recibir las heridas fue transportado al Centro Médico de Río Piedras, aunque la Policía no dio más detalles sobre su condición de salud.

“Como médico tuvo una exitosa carrera profesional y fueron sus pacientes testigos de su sabiduría, profesionalismo, humildad y gran sentido de servicio”, relataron sus compañeros de estudio de la Clase de 1987 del Colegio Notre Dame, en Caguas, en una esquela que publicaron en El Nuevo Día.

El Sistema de Salud Metro Pavía, el Hospital Pavía, en Santurce, y el Ashford Presbyterian Community Hospital también expresaron sus condolencias por su repentino fallecimiento.

Muñoz Rodríguez se graduó de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico en 1995. Se especializó en el campo de la gastroenterología y fue parte de la facultad del Sistema de Salud Metro Pavía.

El doctor Nabal Bracero, quien fue su compañero de estudios tanto en el Colegio Notre Dame como posteriormente en la Escuela de Medicina de la UPR, también lamentó su partida y recordó algunas de las cualidades que lo destacaban.

“Lo caracterizaba su humildad. Era superacadémico y bien informado (en el campo de la gastroenterología), pero sus pacientes lo adoraban por su humildad”, dijo el galeno, quien recordó que en una ocasión su padre se enfermó y tuvo que ser llevado al hospital durante la noche y Muñoz Rodríguez estuvo con él hasta que fue admitido en horas de la madrugada.

“Nos graduamos juntos en la Clase del 95 del Recinto de Ciencias Médicas (UPR). Era el alma del grupo, siempre pendiente a cómo ayudar a otros. Como papá también fue superentregado a sus dos hijos”, agregó.

Renato González, quien fue su maestro de español de octavo grado, también recordó a Muñoz Rodríguez.

“Era bien servicial y cooperador. Se sentaba al frente (del salón) y estaba bien pendiente, tomando notas”, dijo el actual director atlético del Colegio Notre Dame, quien recordó que recientemente se lo había encontrado en un torneo de voleibol en el cual uno de sus hijos participaba.

“Le regalé una camisa del torneo (del Colegio Notre Dame) y se puso bien contento. Después me lo encontré en Arecibo en otro torneo y tenía la camisa que le había regalado puesta. Era un muchacho bueno. Es bien triste lo que pasó”, lamentó González.

Varios amigos de Muñoz Rodríguez, así como su socia, la doctora Suzette Rivera MacMurray, la Asociación Puertorriqueña de Gastroenterología y Puerto Rico Pathology también manifestaron sus condolencias por su muerte en varias esquelas publicadas en este diario.

“Humberto dedicó su vida a ayudar, brindar esperanza y sanar a sus pacientes”, dijo Rivera MacMurray.

Le sobreviven su esposa, la doctora Aileen Ojeda, y dos hijos, Humberto y José Miguel.


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