Carmen Deseda (Archivo / GFR Media)

La epidemióloga del Estado, Carmen Deseda, salió de su puesto en el Departamento de Salud, convirtiéndose así en la tercer persona de alto rango de la principal agencia salubrista del país que sale de su cargo en medio de cuestionamientos por su manejo de la emergencia por el coronavirus COVID-19.

La información fue confirmada por la gobernadora Wanda Vázquez Garced en conferencia de prensa esta tarde.

“La doctora Deseda ya no se encuentra en el Departamento de Salud”, indicó la mandataria.

Deseda no respondió a las llamadas realizadas a su celular.

En los últimos días, funcionarios del gobierno central le han ofrecido el puesto de epidemiólogo del Estado a experimentados profesionales de salud del país, confirmó El Nuevo Día mediante varias fuentes.

Al menos uno de estos galenos ha rechazado la oferta. Este solicitó no ser identificado al ser contactado por teléfono, aunque confirmó que recibió acercamientos.

Deseda, pediatra de profesión, fue designada para dirigir la División de Epidemiología del Departamento de Salud en 2017. Previamente había ocupado el mismo cargo en dos ocasiones, primero bajo la administración de Pedro Rosselló y, luego, en 2009 durante la pandemia de influenza A H1N1.

La funcionaria había estado fuera de la palestra pública durante al menos una semana, desde que la gobernadora anunció la creación de un “task force” médico para manejar la respuesta al COVID-19. Deseda no estuvo presente en la conferencia de prensa en la que se anunciaron los miembros de este equipo de trabajo. Vázquez Garced se limitó a decir que la funcionaria “ha estado realizando su trabajo” cuando fue cuestionada por las críticas a su desempeño.

Desde finales de enero de este año, tanto Deseda como el exsecretario de Salud Rafael Rodríguez Mercado minimizaron las posibilidades de que el virus llegara a la isla -en momentos en que el COVID-19 se regaba fuera de la región de Wuhan, en China, donde se detectó por primera vez- al decir una y otra vez que no había vuelos directos entre Puerto Rico y China.

Mientras médicos en la isla comenzaron a alertar sobre la llegada a hospitales de personas con síntomas asociados al coronavirus, Deseda -como jefa de Epidemiología- se negaba a autorizar que se le realizaran las pruebas diagnósticas de COVID-19 por una insistencia en apegarse a las directrices de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), incluso cuando la agencia federal era duramente criticada por expertos estadounidenses.

Asimismo, sus declaraciones a medios de comunicación generaron preocupación y dudas sobre su capacidad para manejar la emergencia, como cuando señaló en una entrevista radial que Italia estaba cerca de China.

“Si te fijas a ver, muchos de estos países vienen teniendo contacto, o sea, son cercanos al área de China. Fíjate, ¿cuáles son los países? Por ejemplo, Italia. O sea, son países cerca”, sostuvo.

Diversos profesionales de la salud y científicos reclamaron durante las pasadas semanasla salida de Deseda de la agencia debido a sus expresiones públicas contradictoras sobre cómo se transmite el COVID-19 y las medidas de prevención que debe tomar la ciudadanía.

“Al evaluar las decisiones y expresiones públicas de la doctora Carmen Deseda con relación a la pandemia de COVID-19, queda claro que no tiene la capacidad para velar por la salud de nuestro pueblo. Es por todo lo expuesto que los signatarios exigimos su renuncia inmediata”, exigió un grupo de científicos agrupados bajo el Puerto Rico Science Policy Action Network.

Por ejemplo, el pasado 13 de marzo, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocía que el COVID-19 puede vivir en superficies, lo que representa un riesgo de contagio, Deseda insistía en conferencia de prensa que la única vía de transmisión del virus es mediante contacto con una persona enferma, específicamente cuando las gotas que el individuo enfermo expulsa al toser, hablar o estornudar entran en las membranas mucosas de la persona sana, como ojos, nariz o boca.

“Los virus y las bacterias pueden estar en superficies por varios días, por ejemplo, hepatitis B es un virus que puede estar en superficies por dos semanas. Pero que esté en superficies a que produzca infección son dos cosas diferentes”, sostuvo la epidemióloga.

La semana pasada, la pediatra insistió que no se podían hacer proyecciones sobre la cantidad de contagios con COVID-19 debido a que todos los casos confirmados de la infección han sido “importados” y se necesitaba evidencia transmisión a nivel local entre personas que no hayan viajado fuera de la isla. Menos de una semana después, miembros del grupo de trabajo médico creado por la gobernadora para atender la crisis por el novel coronavirus estimaron que, basados en los 31 casos confirmados que se habían identificado hasta el lunes, entre 155 y 310 personas pudieran estar contagiadas con el virus sin saberlo o sin presentar síntomas graves.

Deseda también fue objeto de duras críticas en 2017, cuando se reportó un vertiginoso aumento en los casos de leptospirosis entre la ciudadanía tras el paso del huracán María. Tanto Deseda como el secretario de Salud se negaron a declarar que en la isla había un brote o epidemia de la bacteria, que se transmite mediante contacto con agua y suelo contaminada, a pesar de que se reportaron 74 casos sospechosos en menos de un mes, entre ellos 10 muertes.

Un reportaje del Centro de Periodismo Investigativo (CPI) publicado la semana pasada reveló que Deseda no tenía preparación académica formal en Epidemiología, sino que tomó un curso provisto por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) que la certifica como oficial en epidemiología.


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