Joel Méndez, hijo menor de Carlos A. Méndez Irizarry, juega una última partida de dominó con su padre. (Cortesía Iván Rosario)

El velorio de Carlos A. Méndez Irizarry fue uno sumamente peculiar gracias a los esfuerzos del personal de la Funeraria San Antonio en Isabela, quienes se encargaron de cumplir el último deseo en vida del hombre de 79 años: ser velado por familiares y amigos jugando una mano de dominó, su pasatiempo favorito.

El cuerpo de Méndez Irizarry fue sentado en su silla de ruedas motorizada y modificada por sus hijos con una capota que porta la bandera de Puerto Rico, una gorra, pantalón y camisa de manga larga. Pero más peculiar aún fue la solicitud de su familia de que fuera expuesto frente a su mesa de juego y con las piezas de dominó que por años utilizó para jugar junto con sus amistades en la plaza de Isabela.

Sobre la mesa, Méndez Irizarry también contó con su teléfono celular, un lápiz y un pedazo de papel para llevar las anotaciones de las partidas. En fin, Méndez Irizarry se despidió de este mundo rodeado con todo lo que lo hacía feliz en vida y acompañado por los hijos que crió y las personas a las que llamó amigos.

(Cortesía Iván Rosario)
(Cortesía Iván Rosario)

Iván Rosario, propietario de la Funeraria San Antonio, dijo a El Nuevo Día que fue la primera vez que confeccionó un velorio no tradicional.

"A nivel de Puerto Rico, es la primera vez que se organiza un velorio no tradicional fuera del área metropolitana", mencionó Rosario, quien ha estado al mando de la funeraria por los pasados 11 años.

"La realidad es que toda funeraria anhela organizar un velorio de este tipo. La familia se comunicó con nosotros, nos explicaron lo que querían hacer y no lo pensamos dos veces para hacerlo", añadió Rosario.

El dueño de la funeraria explicó que la preparación del cuerpo es bastante similar al de un velorio tradicional, pero optaron por utilizar menos formaldehído (un químico que se utiliza como preservativo y fijador) para que las coyunturas del cuerpo de Méndez Irizarry tuvieran más movilidad, pues tendrían que sentarlo en la silla de ruedas.

"En un velorio tradicional se utiliza más formaldehído, pero en esta ocasión se utilizó menos porque había que sentarlo en la silla de ruedas y para poder mover sus brazos y manos para cumplir con el pedido de la familia", explicó Rosario.

"La familia se mostró muy agradecida y nos dijeron que, sin importar las críticas constructivas y no tan constructivas del público hacia llevar a cabo un velorio no tradicional, se vio muy real y que no se arrepienten de cumplir el último deseo en vida de Don Carlos", subrayó Rosario, quien añadió que la mesa, el set de dominó y la silla de ruedas fueron los que Méndez Irizarry utilizó por muchos años.

"Inclusive, tengo a un señor de Aguadilla que le encanta recortar grama que ya me dijo que cuando muera, quiere ser velado parado y con su máquina de recortar lagrama en mano", resaltó Rosario.


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