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Filtraciones en el techo provocaron grandes daños a la biblioteca de la UPR de Humacao, que poco a poco se recupera. (UPR Humacao)

Dentro de todo lo que afectó el huracán María a su paso, los espacios ricos en información no fueron la excepción. Bibliotecas públicas, privadas y escolares, así como archivos y museos sostuvieron daños continúan amenazando valiosos documentos que son parte del patrimonio cultural de la isla.

La bibliotecaria del Recinto Universitariode Mayagüez, Hilda Ayala, señaló que muchos centros permanecieron tal y como las dejó el huracán por largos meses, según información recabada en un inventario elaborado por la Red de Archivos de Puerto Rico (ArchiRED), el cual se convirtió en un esfuerzo nacional en colaboración con varias organizaciones convocadas por Reforma, Capítulo de Puerto Rico.

La experta sostuvo que, ante situaciones de emergencia, en bibliotecas y museos se tiene que actuar con la misma rapidez -que el resto de prioridades en el país- porque los recursos se enferman.

Sin embargo, la información que se comparte entre colegas y expertos en tecnologías y sistemas de información es que muchas de las instalaciones no fueron evaluadas durante meses y ahora, por motivos de seguridad, no se puede acceder a los centros hasta que equipos especialistas remuevan el hongo que se ha apoderado de colecciones y archivos.

“Lamentablemente, la urgencia que requiere el rescate de estos materiales se pasó completamente por alto, por el desconocimiento de los valiosos recursos que nosotros tenemos en nuestras instituciones y de los procedimientos adecuados para responder”, dijo Ayala.

En un esfuerzo por conocer el estado de las instituciones tras el embate del ciclón y dirigir la ayuda que ofrecían distintas organizaciones de Estados Unidos, ArchiRED publicó un cuestionario para recabar información sobre los daños a bibliotecas académicas, escolares, comunitarias y públicas, archivos, centros de documentación y museos.

Un total de 112 unidades contestaron el “Inventario de Necesidades y Daños” que estuvo disponible hasta el 30 de enero.

De estas, 90 unidades -divididas en ocho museos, 16 bibliotecas públicas, 14 bibliotecas escolares, 31 bibliotecas académicas y 21 archivos- dijeron haber sufrido daños. Mientras, 73 (81%) informaron perjuicios por hongos, 69 (76%) por filtraciones, 60 (66%) por daño directo por agua y 39 (43%) por inundaciones.

Asimismo, 50 unidades (55%) dijeron que sus colecciones se afectaron; 55 sufrieron daños estructurales,39 mencionaron equipos afectados y 57 reportaron daños al mobiliario. El 95% de las unidades presentó más de un daño.

Aunque por motivos de confidencialidad Ayala no reveló las instituciones que denuncian el estado de deterioro en el que se encuentran a través del inventario, se destacó que la biblioteca de la UPRde Humacao y las bibliotecas municipales de Arecibo y Gurabo fueron algunas de las más afectadas por el huracán y algunos de los daños no han sido atendidos con premura.

“Si hay alguien para responsabilizar, es la ineficiencia administrativa. (Los administradores) no tienen interés ni les importan estos recursos de información. A veces podemos pensar que es un plan maquiavélico para hacer desaparecer estas instituciones que tienen información valiosísima, inclusive archivos que tienen evidencia de las actividades que se llevan a cabo en una entidad para proveer transparencia”, opinó Ayala.

Por su parte, el decano de Administración de la UPR de Humacao, Carlos Figueroa, informó a endi.com que el edificio donde ubica la biblioteca Águedo Mojica Marrero comenzó a filtrar agua en sus tres pisos, lo que ocasionó daños estimados en $9 millones aproximadamente.

(UPR Humacao)

Sergio A. Rodríguez Sosa, bibliotecario en el Área de Administración de Colecciones en ese campus de la UPR de Humacao, detalló en un artículo publicado en la web que la biblioteca sufrió daño directo a documentos del archivo activo e histórico y menoscabos a obras de arte.

Asimismo, mencionó que la humedad en los días posteriores al huracán provocó la proliferación de hongos que aquejaron las colecciones.

No obstante, Figueroa aseguró a este medio que no hubo pérdidas totales de colecciones. 

“El edificio más afectado fue el tercero. Ese está completamente cerrado”, indicó el decano. Al momento, realizan trabajos de impermeabilización completa del techo para luego comenzar mejoras a la estructura interna, mientras operan en un 100% en el primer piso y un 40% en el segundo.

Educar para preservar

Por otro lado, Ayala, quien es experta en archivística, indicó que, tras María, fue evidente la necesidad de educar en todos los niveles acerca del manejo de recursos afectados por hongos o filtraciones, así como el cuidado de colecciones, manejo de emergencias y desastres. “Dentro de nuestra profesión, nosotros sabemos lo básico, porque los expertos en preservación y conservación tienen un grado adicional especializado en estos aspectos”, explicó.

Para esto, Ayala, en colaboración con el RUM y otros expertos, publicaron la guía “Colecciones en tiempos deemergencia: ¿Cómo actuar?” el 13 de noviembre del pasado año.

El documento -que contó con el insumo de Jeanne Drewes de la Biblioteca del Congreso y Miriam Centeno de la biblioteca de la Universidad de Illinois- se desarrollóinicialmente como una guía de respuesta inmediata con datos para que los encargados de bibliotecas y centros de información pudieran rescatar los documentos y proveer los servicios a los usuarios tras la emergencia.

 “Algo que aprendimos es que cada una de nuestras instituciones, aunque se prepararon, no sabían a la magnitud que esto iba a llegar. Aunque nosotros creíamos que estábamos preparados para recibir el embate del huracán, el resultado fue mucho más desastroso de lo que habíamos esperado”, resaltó Ayala.

No obstante, reconoció que el evento provocó un despertar en sus colegas para prepararse ante una nueva temporada de huracanes y propició un nuevo sentido de solidaridad entre expertos.

Además de estrategias para la preservación de colecciones, la guía incluyó enlaces directos para la solicitud a subvenciones ofrecidas por distintos colectivos para ayudar a bibliotecas que sufrieron daños durante los huracanes Harvey, Irma y María.

Organizaciones como la National Heritage Responders y el Heritage Emergency National Task Force, entre otras, vinieron a Puerto Rico para ayudar con la respuesta ante la emergencia. “No sabían al daño que se iban a enfrentar para ellos llegar con equipo y materiales. Ese inventario se les proveyó para que identificaran cuáles eran las instituciones que necesitaban respuesta o ayuda inmediata y que ellos pudieran llegar directamente allí”, explicó Ayala.


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