La sicóloga clínica Nayda Román Vázquez resaltó que el suicidio no siempre es resultado de un problema de salud mental, y urgió a la población a estar atentos a señales de peligro en personas que puedan estar a riesgo. (GFR Media) (semisquare-x3)
La sicóloga clínica Nayda Román Vázquez resaltó que el suicidio no siempre es resultado de un problema de salud mental, y urgió a la población a estar atentos a señales de peligro en personas que puedan estar a riesgo. (GFR Media)

El agente Manuel Cruz, de la Oficina de Prensa de la Policía en Mayagüez, lo recuerda como si hubiera ocurrido ayer.

Un hombre de casi 30 años amenazó, hace varios meses, con quitarse la vida al pensar que unos agentes que acudieron a su hogar lo iban a arrestar. Pero, tras dialogar con el individuo por más de cuatro horas, Cruz y otros policías que se encontraban en la escena lograron que el hombre desistiera de la idea.

“Lo convencimos de que buscara ayuda”, comentó el oficial.

Sin embargo, no todas las personas que atentan contra su vida aceptan la ayuda que necesitan, y otros ni siquiera reciben ese apoyo.

Se estima que, en lo que va de año, poco más de 140 personas se han suicidado en Puerto Rico. Las cifras varían entre las que maneja la Policía (136), la Comisión para la Prevención del Suicidio, presidida por el titular del Departamento de Salud (137), y el Negociado de Ciencias Forenses (142).

El gobierno toma por cifra oficial la de Ciencias Forenses debido a los análisis que realiza el Negociado sobre las causas de muerte.

Reportes policíacos revelan que, entre las víctimas de este año, figura un niño de tan solo 11 años, una adolescente de 14 y otro de 15. También se destacan ocho casos de asesinato y suicidio en incidentes de violencia doméstica, con mujeres como víctimas fatales en todas esas instancias.

El grueso de los suicidios, sin embargo, se ha concentrado este año entre personas de 45 a 59 años. La mayoría son hombres, y Aguadilla es el municipio que más muertes de este tipo registra, con siete en lo que va de año.

El 80% (de los suicidios) ocurre en hombres”, comentó la doctora Nayda Román Vázquez, coordinadora educativa de la Comisión para la Prevención del Suicidio, organismo creado por ley en 1999 con el fin de prevenir el comportamiento suicida en Puerto Rico.

Según la sicóloga clínica, anualmente en Puerto Rico se reportan en promedio 303 suicidios. Estas muertes reflejaron un descenso desde el 2014 hasta el incremento ocurrido el año pasado, cuando la isla atravesó por la emergencia provocada por el huracán María.

El año pasado cerró con un total de 254 suicidios, lo que representó un alza de 56 casos en comparación con el 2016, según datos de la Comisión Para la Prevención del Suicidio.

No obstante, datos preliminares de la Policía correspondientes al 2018 indican que, en lo que va de año, han ocurrido 136 suicidios, igual cantidad que a la misma fecha el año pasado.

Los números de la Comisión reflejan que, hasta julio, se habían reportado 137 suicidios, cinco menos que los ocurridos de enero a julio de 2017 (142). Los datos más recientes del Negociado, en tanto, indican que se han confirmado este año 142 suicidios en la isla.

“La región de Aguadilla y Mayagüez es la que tiene la tasa mayor”, destacó Román Vázquez.

Advirtió que no hay un estudio científico que identifique los factores de riesgo por región y explique la razón del alza de este tipo de muerte en esa área particular.

Una oportunidad de vida

En agosto, Puerto Rico conmemora el Mes de la Prevención del Suicidio. “Dale otra oportunidad a la vida… encuentra tu ruta” es el lema que utiliza el Departamento de Salud este año en las charlas educativas que celebrará hasta principios de septiembre en algunos de los pueblos con más prevalencia de estos casos.

La campaña, en esta ocasión, está dirigida a los hombres, ya que ocho de cada 10 suicidios ocurre en varones.

Las pérdidas significativas, ya sea muertes, rupturas amorosas o de empleo, fueron señaladas por Román Vázquez como parte de los factores que pueden llevar al suicidio a personas que carecen de las herramientas y el apoyo necesario para sobrellevar estas situaciones, resaltó la sicóloga.

Las dificultades económicas y las expectativas sociales no alcanzadas también fueron identificadas por la experta como otros detonantes de esta problemática social.

“La búsqueda de ayuda tiene que ser (siempre) una posibilidad”, enfatizó Román Vázquez, al resaltar que el suicidio no necesariamente está relacionado con un problema de salud mental, sino de salud pública.

Riesgo por depresión

Aunque el doctor Raymond Sepúlveda, director de la facultad médica del Hospital HIMA San Pablo, en Cupey, advirtió no haber identificado un aumento este año, señaló haber notado un incremento en casos de depresión mayor que podrían conducir a suicidios si no reciben ayuda a tiempo.

“Hay mucha depresión en Puerto Rico, y no es cuestión de dar pastillas (para atender alguna condición mental) y ya”, enfatizó.

Según el galeno, los problemas económicos, la soledad, sentimientos de incapacidad y frustración son factores que conducen a muchos a un estado de depresión mayor.

“El cuadro que vive el país incide (en algunos) a un estado anímico de desesperanza, de que no hay soluciones”, coincidió José Acarón, director estatal de la Asociación Americana de Personas Retiradas (AARP, en inglés).

Comentó que la población de adultos mayores es una de las más vulnerables por ser blanco de aislamiento y soledad cuando carecen de apoyo.

“Debe haber unaalianza fuerte del sector de la salud para trabajar la salud mental. Ahora que están llegando fondos de FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias), se debe trabajar esto”, sugirió.

Además de abogar por una mayor educación sobre los recursos de ayuda disponibles (como la Línea PAS 1-800-981-0023), Acarón urgió a crear espacios que fomenten el diálogo, como conversatorios comunitarios.

Según el doctor Pablo Laureano, este año se ha percibido un aumento en los intentos suicidas que llegan a las salas de emergencia del país. El emergenciólogo estimó que, semanalmente, atienden de dos a tres casos de este tipo en los hospitales, principalmente entre personas de 20 a 40 años.

La demanda de servicios de salud mental, resaltó, ha provocado que instituciones que atienden a esos pacientes hayan aumentado la cantidad de unidades satélite de estabilización que tienen disponibles.

María Isabel Vázquez, administradora auxiliar de Servicios para Personas de Edad Avanzada del Departamento de la Familia, comentó que la agencia ha impartido una serie de adiestramientos para identificar personas en riesgo de suicidio y conocer cómo atender ese problema social.

“Tenemos que estar alertas al aislamiento social en que, muchas veces, están nuestros viejos por pérdidas significativas, ya sea de personas, amigos, seguridad financiera. Tenemos que estar pendientes de nuestros viejos”, dijo.

Román Vázquez señaló que algunos factores que protegen contra un comportamiento suicida son tener una buena red de apoyo, poseer destrezas para resolver problemas, expresar los sentimientos, hablar de los problemas, tener buenas relacionas interpersonales y pertenecer a algún grupo social, comunitario o religioso.


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