El residencial Villa Caribe, en Ponce, sufrió daños en varios de los edificios. (Joe Rubens)

En Puerto Rico, no existe una ley que obligue a darle mantenimiento a las estructuras de los edificios, lo que pudiera constituir una situación de peligro, ya que quienes se encuentran en pisos más altos, sienten los temblores de manera más intensa. Por eso, resulta especialmente importante que los residentes en condominios y “walk ups” conozcan el plan de emergencia de su comunidad y cómo afrontar una situación producida por un movimiento telúrico.

“Aquí se han hecho remiendos, pero no hay ningún recurso de ley que imponga el requisito de inspeccionar las estructuras multifamiliares”, dijo el ingeniero Félix Rivera, presidente de la Comisión de Terremotos del Colegio de Ingenieros de Puerto Rico. “Algunas estructuras se revisaron después del huracán María, pero me atrevo a decir que ese no fue el caso en la mayoría de los condominios en Puerto Rico. La falta de mantenimiento es un problema grave”, denunció.

El hecho de que un edificio se haya construido en hormigón tampoco garantiza que nunca sufrirá daño, “porque los edificios, igual que los carros, tienen una vida útil”, afirmó Rivera.

“En Puerto Rico las edificaciones están hechas de hormigón, en más del 85%”, indicó, por su parte, el ingeniero Guillermo Álvarez Cartañá, de AT Specialty Cements, “pero la durabilidad de nuestras estructuras dependerá de varios factores como las condiciones del clima, la falta de mano de obra diestra que puede incidir en la densidad del hormigón con que se trabaja, resultando luego en que se desarrollen grietas, absorciones altas de humedad y problemas de filtraciones, posiblemente, la condición que más daño causa a la integridad de nuestros edificios y el deterioro de las propiedades. Sean techos, paredes o pisos, la humedad siempre es la causa principal de deterioro de la inversión. La humedad causa la corrosión en la varilla, depila pintura, desprende empañetados, losas y causa corto circuitos, entre otros daños”.

Por otro lado, “hay condominios que se construyeron hace más de 40 años. Entonces, piensa, si compras un apartamento con un préstamo hipotecario a 30 años, cuando es tuyo, esa estructura ya tiene por lo menos 70 años. Lo vendes, y viene otro y lo compra a 30 años, cuando sigues sumando, ¡te das cuenta de que lo que compraste es un limón!”, añadió Rivera.

“Hay que tomar en cuenta medidas estructurales, de mecánica, de electricidad, saber cuánto los edificios están oscilando (movimiento de un lado a otro), entre otras cosas. Por eso debe haber un plan para atemperarlos a los nuevos códigos de construcción”, destacó.

Aparte de la proximidad del epicentro a las zonas urbanas, y cuán viejo sea el edificio -razón por la cual se construyeron bajo normas antisísmicas menores que los edificios más modernos- otro punto clave en la vulnerabilidad de la edificación es que en suelos blandos, compuestos de arcilla, arena o saturados de agua, la sacudida y su duración se amplifican. Por ejemplo, las edificaciones construidas cerca de cuerpos de agua como ríos, los que están en primera línea de playa, en suelos arcillosos y los que tengan acuíferos bajo sus cimientos. “Esos son los más susceptibles a fallar. La amplificación de las ondas sísmicas en sedimentos blandos es distinta que cuando es en roca dura”, explicó Rivera.

En Puerto Rico, “en propiedad horizontal deben haber más de 3,000 condominios y deben vivir más de 500,000 personas”, abundó el licenciado Israel Alicea. Pero “no se tienen números exactos, ni estimados, porque el DACO no organiza, recopila ni comparte la información”.

Medidas de seguridad

Durante el temblor, en un edificio, “por lo general, lo más seguro es quedarse dentro del apartamento”, advirtió Rivera. “Ten una mesa maciza donde puedas esconderte debajo. También hay que cubrirse la cabeza. Los baños y los clósets suelen ser los espacios más seguros. No debes acercarte a las ventanas de cristal, nunca uses los elevadores, sino ve por las escaleras. Sobre todo hay que mantener la calma y después que pasen esos primeros minutos de intensidad, en cuanto todo se calme, entonces vas a irte moviendo. Y en caso de advertencia de tsunami, de encontrarte en zona de peligro, si estás de un piso tres para abajo, tienes que buscar subir”.

“Luego que pasen las réplicas, es momento de evaluar si es seguro volver al edificio”, añadió Alicea. “Y si vives en un edificio que carece de plan de emergencias, ofrécete como voluntario para ayudar en su redacción. Si algo hemos aprendido con estos terremotos recientes, es lo poco preparados que estamos para enfrentarnos a este tipo de situaciones”, recomendó el licenciado.


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