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La Torre de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. (GFR Media)

El inicio del año académico en las 11 unidades del sistema de la Universidad de Puerto Rico (UPR) trae consigo una nueva realidad para miles de estudiantes: este semestre se enfrentarán, por primera ocasión, a los aumentos en los costos de matrícula, cuotas y servicios aprobados por la Junta de Supervisión Fiscal (JSF).

Ante este escenario, los jóvenes que aspiran a completar un grado en la universidad del Estado ahora barajean sus opciones para hacer frente a los cambios. Reducir la cantidad de cursos que tomarán este semestre, solicitar dinero a sus padres o intentar conseguir un trabajo a tiempo parcial son algunos de los pasos que han tomado para no interrumpir sus estudios.

“Es bien cuesta arriba”, expresó Christie Cotto Figueroa, estudiante de tercer año de Pedagogía en el Recinto de Cayey.

La joven no recibe asistencia económica para estudiantes de bajos recursos debido a los ingresos de su madre, una empleada federal. No obstante, eso no significa que hay suficiente dinero en su casa para costear fácilmente los aumentos, alertó.

“Yo no tengo la beca Pell, vengo de una familia de clase media pobre. Lamentablemente, este año tuve que disminuir la cantidad de créditos, tuve que coger 12 créditos para poder estudiar dos días a la semana para ver cómo hago para ayudar a pagar mis estudios”, narró Cotto Figueroa. Anteriormente, solía matricularse en 18 créditos al semestre, lo que equivale a seis clases. Este semestre tomará cuatro cursos.

En total, su matrícula para este semestre ascendió a $1,482, lo que incluye el alza a los costos por crédito y a las cuotas por servicios de la institución. Como ella y su madre la pagarán completa, Cotto Figueroa se acogió al plan de prórroga para saldar su matrícula en cinco plazos. El primer pago sobrepasó los $300.

“Y eso es sin laboratorios. Soy estudiante de Pedagogía en Ciencias Naturales, así que en los próximos semestres debo tomar dos clases que tienen laboratorio y tendré que pagar la cuota, que está en $100”, expresó.

En el caso de Alexandra Gómez López, la estudiante del Recinto de Río Piedras solo tomará cuatro créditos este semestre, pues no solo deberá hacer frente al aumento en costos, sino también al haberse quedado sin hospedaje cerca del campus.

“No me puedo hospedar. No tengo dinero para pagar un hospedaje independiente, ResiCampus (la residencia estudiantil ubicada en el interior de recinto riopedrense) está lleno. Vivo en Río Grande, que no es tan lejos, pero el único carro que sirve es el de mi mamá y ella trabaja en Fajardo, así que no me puede llevar”, relató.

Gómez López no cumplió con los requisitos para recibir el subsidio que la administración del recinto riopedrense otorgó a quienes se hospedaban en la residencia Torre del Norte, luego que se determinara que la estructura no está apta para albergar estudiantes.

La joven indicó que prevé usar transportación pública para llegar hasta la zona metropolitana, lo que reconoce que será complejo. Tendrá que tomar una guagua pública hasta Río Piedras, pero una de sus clases podría extenderse hasta una hora en la que ya no hay transporte público disponible para el viaje de regreso.

Gómez López recibe la beca Pell, que cubrió en su totalidad los $1,800 que tendrá que pagar en matrícula. Con el sobrante que recibirá este semestre, espera comprar los libros de sus cursos, que estima serán costosos.

La JSF duplicó el costo del crédito para los estudiantes de bachillerato al llevarlo a $115 a partir de este semestre, un aumento que fue avalado por la Junta de Gobierno de la UPR. En el caso de los programas graduados, los estudiantes de maestría ahora pagarán $175 por crédito, mientras los de doctorado pagarán $200 por crédito. Cada crédito por estudios graduados costaba $143.

El alza en los costos continuará anualmente hasta 2023, según el Plan Fiscal que presentó en junio el organismo federal.

“Pensar en los cambios”

Según los datos presentados en el documento certificado por la JSF, el 70% de los estudiantes de la UPR cualifican para recibir la beca federal Pell -parcialmente o en su totalidad- debido a los reducidos ingresos familiares.

La vicepresidenta asociada interina de Asuntos Estudiantiles de la UPR, Aileen Torres, indicó que todo estudiante que requiera ayuda económica para sufragar el costo de su matrícula, puede solicitar “alguna de las más de 15 becas que tenemos disponibles”.

Destacó que, este año, la UPR cuenta con más de $40 millones en becas para distribuir entre los estudiantes, tanto a nivel subgraduado como graduado, pues se añadió el fondo de $9 millones aprobado por la Junta de Gobierno de la institución y el Fondo Especial de Becas que proviene de los ingresos de la Lotería Adicional.

Según Torres, desarrollar estrategias para generar ingresos y aumentar las ayudas económicas a los estudiantes son “dos de las prioridades” del designado presidente de la UPR, Jorge Haddock.

La cifra de estudiantes nuevos admitidos a los 11 recintos aún no ha sido divulgada por la administración universitaria, debido a que el proceso de confirmación de matrícula en las unidades no ha terminado.

Preliminarmente, el Recinto de Río Piedras ofreció este verano orientaciones a 2,409 estudiantes de nuevo ingreso, mientras que Mayagüez hizo lo mismo con 2,297, según información divulgada por las oficinas de comunicaciones de ambos campus. No todos los alumnos que asisten a las orientaciones llegan a clases.

Mientras, hasta la semana pasada, las estadísticas del Recinto de Humacao señalaban que recibiría a 683 “prepas”, aunque la portavoz de la institución, Mei-Ling Villafañe, indicó que esta cifra podría acercarse más a 700 una vez se complete el período de confirmación de matrícula.

El año pasado, la UPR tenía una matrícula total de estudiantes de 58,677. Tras el paso de huracán María, el 2.7% de los alumnos del sistema universitario se dio de baja, lo que representó 1,561 alumnos.

Los que se quedaron ahora tendrán que pensar en cómo superar obstáculos nuevos, expresó Yadiel Suárez, estudiante de Administración de Empresas en el Recinto de Río Piedras.

“Ahora, uno empieza a pensar en los cambios que tengo que hacer. No tendré tanto para comprar los libros, tengo que pensar en cuáles puedo comprar usados. Ahora, tengo una renta mensual que pagar, agua, luz, gastos de transportación, comida...”, indicó Suárez, quien también quedó fuera de la residencia Torre del Norte, luego que la administración universitaria anunciara planes para reparar la estructura.

El año pasado, la beca Pell cubrió los $1,800 que Suárez debía pagar para tomar 18 créditos. Este semestre, su matrícula subió a $2,143.

Retos del sistema

El aumento en los costos que deberán pagar los estudiantes responde a los cambios impuestos a la universidad del Estado para hacer frente a las reducciones que experimentará en las asignaciones que recibe del gobierno central.

La JSF aprobó un presupuesto consolidado para la UPR de $1,364 millones, de los cuales $587 millones provienen de los fondos que se asignan mediante fórmula del Fondo General y otros $29.3 millones, a través de asignaciones legislativas.

La UPR ha dejado de recibir más de $592 millones en fondos del gobierno central desde 2014, cuando se congeló por primera vez la cantidad de dinero que obtiene anualmente por concepto de una fórmula que toma en cuenta los ingresos de años previos del Fondo General, según se detalló en el documento de presupuesto trabajado por la administración universitaria, que fue rechazado por el ente fiscal.

El portavoz nacional de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU), Javier Córdova, advirtió que estos recortes presupuestarios terminarán por ahogar a la institución, pues aseguró que no hay estrategias para proteger su misión educativa.

“Con el aumento en la matrícula, muchos estudiantes no van a poder pagar. Muchos, posiblemente, lo que van es a tomar menos cursos, lo que implicaría que se van a tardar más en completar sus grados. Eso tendría un impacto en las tasas de graduación, lo que podría afectar las acreditaciones de la universidad”, señaló Córdova.

“Los estudiantes, para poder estudiar en la universidad de Estado, tendrán que endeudarse para, al graduarse, encontrar un panorama tétrico en la economía”, añadió.

Por ejemplo, Córdova señaló que algunos profesores del Recinto de Utuado también deberán ofrecer clases este semestre en los recintos de Aguadilla o Mayagüez.


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