El doctor Raymond Sepúlveda, director médico del Hospital HIMA San Pablo Cupey, nos explica las etapas y los mitos de esta enfermedad.

Se desconoce cuántas personas en Puerto Rico se han contagiado con culebrilla, pero se estima que a nivel nacional una de cada tres se infectará en algún momento con el virus “herpes zóster”, considerado como “el primo” de la varicela.

“Lamentablemente hay mucho mal diagnóstico. Tiene que haber experiencia con este diagnóstico porque no siempre se manifiesta de manera igual”, advirtió el doctor Raymond Sepúlveda, director médico del Hospital HIMA San Pablo, de Cupey.

Según explicó, no es hasta que se hace visible la enfermedad que tiende a concluirse que se trata de culebrilla, por lo cual urgió a los médicos a estar más pendientes.

“La culebrilla tiene tres etapas. Al principio da una sensación no definida de hormigueo, ardor, picor y dolor leve en el lugar donde va a aparecer. Días más tarde sale el “rash”, unas burbujas de agua y un picor enorme. En la tercera etapa queda el dolor y picor, pero ya no hay burbujas”, indicó.

Según Sepúlveda, algunas personas pueden presentar una cuarta fase de la enfermedad y presentar neuralgia post herpética, que consiste de dolor y molestia. Aunque en general la culebrilla puede durar entre dos y cuatro semanas, si la persona entra a esa cuarta etapa, el dolor podría extenderse semanas, meses o años.

“Es más común que se presente en el tronco (espalda, pecho, abdomen) o extremidades, pero también puede aparecer en el área oftálmica o la cara”, dijo el galeno, quien explicó que en estos casos la culebrilla puede provocar caída del párpado, pérdida de visión, úlceras en la córnea y/o parálisis facial.

El emergenciólogo destacó que los más propensos a padecer de esta enfermedad son los que han tenido varicela y tienen más de 50 años. Sin embargo, la culebrilla podría aparecer en cualquier edad, incluso entre personas vacunadas contra la varicela durante su infancia.

“En personas que han tenido varicela, el herpes zóster se queda anidando en la espina dorsal y viaja por un nervio particular”, dijo el médico, quien enfatizó que este virus solo es contagioso en su segunda fase, cuando la persona presenta las lesiones cutáneas o ampollas en la piel.

Agregó que muchas personas que padecen de culebrilla se quedan convaleciendo en sus hogares, pero cuando la enfermedad presenta dolor extremo, suelen buscar asistencia médica hospitalaria. Sobre los remedios caseros, el galeno mencionó que prevalecen los baños de agua de avena o baños de agua fría o con hielo, además del uso de solución de Domeboro, polvo compuesto de acetate de calcio y sulfato de aluminio, generalmenteutilizado para el tratamiento de alergias y afecciones cutáneas.

“También se dan medicinas antivirales para controlar y minimizar el efecto multiplicador del virus”, sostuvo.

Por otra parte, Sepúlveda manifestó que existen varios mitos sobre esta enfermedad, como que “si se juntan (las ampollas de) la cabeza con la cola se muere la persona”, lo que aseguró no es cierto ya que el virus solo se manifiesta en un nervio unilateral.

El médico también negó el mito de que la culebrilla no le puede dar a los menores de edad, ya que si entran en contacto con la piel de una persona contagiada podrían infectarse. Resaltó que tampoco es cierto que si una embarazada se contagia sea “muerte segura para su feto” ya que el virus se manifiesta a nivel de la piel, por lo cual no viaja a otros líquidos corporales.

“También es importante que la gente sepa que la culebrilla puede repetir”, advirtió.

En cuanto a la prevención, Sepúlveda manifestó que existe una vacuna para adultos que salió al mercado hace varios años y está recomendada solamente para “adultos sanos” con una alegada efectividad de más de 90 porciento. Indicó, no obstante, que es una vacuna “cara”, de unos $200, y que no todos los planes médicos la cubren.


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