Natalia Torres y Elías Torres pensaron cancelar la ceremonia tras la fuerte réplica de 5.9 de la mañana del sábado.

El típico temblor provocado por el nerviosismo de una boda no fue lo que sacudió esta mañana a Natalia Torres, sino que fue un sismo real de 5.9 de magnitud el que le hizo pensar en interrumpir la ceremonia que celebraría tan solo horas después.

Luego vio su hermoso traje crema, su ramo confeccionado con rosas blancas y lirios, recordó que lleva un año completo en la organización del evento y pensó en los 130 invitados que se arriesgarían a viajar -seguramente temerosos- desde Santa Isabel hasta el cerro donde ubica el Castillo Serrallés, en Ponce, donde se celebrará hoy, sábado, su casamiento con Elías Torres.

“Por mi mente pasó en muchas ocasiones suspenderla y fue una semana bien dura, una semana de mucho estrés y mucha preocupación por todo lo que estaba pasando”, comentó esta joven, de 22 años de edad. “Esta mañana en el hotel salimos todos afuera corriendo y fue bien fuerte (el temblor de tierra)”, narró.

Momento en que la novia sale al hotel para llegar hasta el lugar de la ceremonia.
Momento en que la novia sale al hotel para llegar hasta el lugar de la ceremonia. (Vanessa Serra Díaz)

Entre el cariño de sus amigas y familiares, así como las atenciones en el Hotel Meliá en el que se hospedaba, logró vencer el temor y las dudas de si debía seguir hacia adelante con la boda. Decidió persistir y “gracias a Dios se ha podido dar”.

La única alteración que tuvo que hacer, como medida cautelar, fue cambiar la ceremonia del patio exterior del castillo al interior del edificio, explicó. Reconoce que no todos los invitados llegarán, pero sabe que su familia y amigos más cercanos estará allí para acompañarla en este momento feliz de su vida, según comentó.

“Esto ha sido contra viento y marea. El amor lo puede todo”, dijo antes de marcharse al celebrar su unión.


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