Manifestantes se congregaron en la Plaza Antonia Quiñones, en Condado, frente a la residencia de Carrión. (GFR Media)

Decenas de manifestantes le llevaron, por segunda ocasión, un cacerolazo al presidente de la Junta de Supervisión Fiscal, José Carrión III, para reclamar su renuncia y expresar su rechazo al plan de ajuste de la deuda de Puerto Rico que incluye recortes en las pensiones de los jubilados.

“Estamos aquí haciendo conciencia a los jubilados de que no entreguen su pensión como lo quiere hacer el Comité Oficial de Retirados (COR) y en el caso de los maestros activos, como lo quiere hacer la Asociación de Maestros. Por eso el llamado es que tenemos que derrocar a la Junta de Control Fiscal y sus aliados, en este caso también a Wanda Vázquez que se alió también a ella al estar de acuerdo con que nos bajen las pensiones”, sentenció Pedro Pastrana, portavoz del capítulo de jubilados de la Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR).

Justo a las 9:00 p.m. y con cacerolas en mano, el grupo de pensionados, integrado por participantes de la campaña Construyamos Otro Acuerdo (COA), FMPR y el Frente Ciudadano para la Auditoría de la Deuda, llegó hasta la Plaza Antonia Quiñones, en Condado, frente a la residencia de Carrión para insistir en que los recortes son innecesarios y denunciaron a Carrión por supuestamente beneficiarse directamente con la emisión de deuda y las pensiones.

Señalaron que la gobernadora Wanda Vázquez le dio la espalda a miles de retirados y sus familias al avalar los recortes propuestos por el ente fiscal.

“La gobernadora no-electa, entregó las pensiones de 167,000 familias en este país a manos de los bonistas multimillonarios con los que la Junta de Control Fiscal ha estado negociando a espaldas del país. La gobernadora nunca quiso reunirse con nosotros los pensionados, ni con organizaciones y colectivos de pensionados que insistimos que hay alternativas para lograr cero recortes a las pensiones”, dijo, por su parte, Damaris Martínez, portavoz de COA mediante un comunicado.

Pastrana afirmó, a preguntas de El Nuevo Día, que los cacerolazos continuarán porque las manifestaciones de este verano pidiendo la renuncia de Ricardo Rosselló demostraron ser efectivas.

“La calle es la forma de mostrar nuestra indignación y provocar negociaciones, algo parecido a como pasó en Detroit, que ocho veces fue repudiado el plan de ajuste hasta que llegó un momento que fue más justo para el pueblo trabajador”, sostuvo.

El líder sindical agregó que el colectivo solicita a los legisladores que expresen por escrito su rechazo a la propuesta que establece los nuevos términos para el repago de las obligaciones del gobierno de Puerto Rico.

El pasado viernes, 27 de septiembre de 2019 la JSF radicó un plan de ajuste para modificar unos $38 mil millones en deuda del gobierno central. El documento incluye un acuerdo suscrito por el ente fiscal, el COR y el Sindicato de Servidores Públicos Unidos que dispone recortes de hasta 8.5% a las pensiones de los jubilados que reciben más de $1,200 mensuales.


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