La epidemióloga del Estado, Carmen Deseda, dijo que María les permitió acumular experiencia y que ahora pueden dar cátedra en desastres naturales.

Para el Departamento de Salud de Puerto Rico, el mayor responsable por el huracán María y sus consecuencias, incluidas las muertes de entre decenas -según el cálculo oficial- y miles de personas -según otras investigaciones- pareciera ser Dios.

El secretario del Departamento de Salud de Puerto Rico, Rafael Rodríguez Mercado, lo puso en esos términos en el marco de la “Primera Cumbre de Preparación y Respuesta ante Emergencias y Desastres: Salud Pública y Servicios Médicos” que se llevó a cabo en el Centro de Convenciones el miércoles.

Según publica el Centro de Periodismo Investigativo, tras la actividad, en una conferencia de prensa, Rodríguez Mercado habló sobre las muertes y sus causas provocadas por el huracán María.

“Una vida que se perdió es irreparable. Lo ideal hubiese sido que no hubiese muerto más nadie, ni que hubiese muerto ninguno. Por desgracia, por las inclemencias, porque también, ante los actos de Dios pues el hombre queda bien pequeñito y la medicina también queda pequeña también. Nosotros no podemos controlar a Dios, Dios nos controla a nosotros y estos actos que vienen por naturaleza pues causan por desgracia todos estos eventos que nosotros sufrimos en carne propia”, dijo Rodríguez al responder sobre la tasa de mortalidad que se disparó tras María.

La referencia a Dios por parte de Rodríguez Mercado no fue la única durante la jornada. La epidemióloga del Estado, Carmen Deseda, durante su presentación en el panel “Epidemiología post-desastres”, que se puede ver en la cuenta de Facebook del Departamento de Salud, agradeció a Dios que Puerto Rico haya tenido que pasar por la experiencia del huracán María que destruyó y devastó la isla y provocó una cantidad de muertes que a casi un año aún se desconocen en su totalidad y que obligó a más de 200,000 puertorriqueños a emigrar tras perder sus hogares, sus empleos o porque sus necesidades de salud que en Puerto Rico no se podían atender a raíz del huracán. 

Como epidemióloga del Estado yo le doy gracias a Dios que Puerto Rico pasó por este huracán”, dijo Deseda al abrir su conferencia ante una audiencia de empleados del sector público y privado de la salud.

“¿Saben por qué? Nosotros los epidemiólogos necesitamos talleres de trabajo, como muchos de ustedes, y (el huracán) nos dio la oportunidad de nosotros dar cátedra ante el mundo para preparación y respuesta de un huracán que fue un huracán históricoen la vida de todos nosotros”, intentó explicar la funcionaria quien recordó que el 20 de septiembre de 2017 coincidió con el cumpleaños número 90 de su padre al que le dijo ese día: “Papi jamás te olvidarás de este cumpleaños y para muchos de nosotros fue inolvidable”. Deseda, pediatra de profesión, bromeó entre risas: “Estuve tres meses celebrando cumpleaños”.

Durante su conferencia, en la que hizo varias bromas, la funcionaria aprovechó la ocasión para felicitar al secretario Rodríguez Mercado. “Me quito el sombrero ante el secretario de Salud, porque no había visto jamás un secretario de Salud trabajando día a día con tantos problemas que tuvimos internos y externos relacionados al huracán. Y aquí estamos todos, sin epidemias. Así que es un logro y quiero públicamente agradecerle al secretario de Salud”, dijo Deseda y desató un fuerte aplauso entre los asistentes.

La epidemióloga del Estado, que está en funciones desde enero de 2017 y fue uno de los primeros nombramientos de la Administración deRicardo Rosselló, demostró el orgullo que tiene a raíz de las experiencias a las que obligó el huracán María. “Cuando en el CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) me preguntan ‘¿doctora usted tiene taller en Puerto Rico para nuestros epidemiólogos?’ yo le digo (que) me sobra el taller. Tenemos todas las experiencias. Tenemos cátedra en zika, ahora estamos dando cátedra en desastres naturales. Así que Puerto Rico en la vanguardia siempre”, continuó Deseda.

Durante su conferencia, reconoció que con 40 pulgadas de lluvia sabía que existía la “posibilidad de tener todas aquellas enfermedades asociadas a la contaminación y todas esas enfermedades asociadas a ingerir esta agua contaminada” Y aunque dijo que se prepararon para el proceso no dio detalles de los planes que implementaron para evitar esas condiciones de salud.

Aunque sí mencionó una iniciativa vinculada a los brotes de conjuntivitis que, reconoció, ocurrieron en algunos refugios. Según la epidemióloga, estos fueron provocados por el propio tratamiento ya que los familiares compartían los envases de tratamiento y ayudaban a diseminar al enfermedad. Cuando detectaron el problema, tuvieron charlas con las familias y les enseñaron cómo utilizarlos correctamente. “El huracán nos permitió identificar unas áreas que sí necesitabamos fortalecer”, subrayó.

“Los refugios fueron el perfecto escenario para el control de enfermedades” y sirvieron de centros de vacunación para las personas y las mascotas explicó Deseda, pero negó que la influenza haya alcanzado el nivel de epidemia, aunque sí llegó al umbral de alerta. Lo mismo dijo de la gastroenteritis. “No llegó a pasar del umbral epidémicopor la activa estrategia, información al público, sobre hervir el agua durante tres minutos”, aseguró.

Al explicar cuáles son las pruebas de laboratorio que se considerarán adecuadas para determinar los casos de leptospirosis tras un huracán, Deseda pidió tener “mucho cuidado con como uno maneja los laboratorios y cómo se interpretan”.

“No tenemos que confirmar los laboratorios sospechosos. No quiero más muertes sospechosas. O te moriste o no te moriste”, dijo risueña. La audiencia acompañó con sus risas.

La frase la dijo tras referirse a los casos de leptospirosis en la isla. Hasta diciembre 31, 800 casos sospechosos fueron enviados al CDC . “Esto es histórico. I think we don´t have any other country that has sent you so many samples, right? A lot of money”, así, en inglés, y entre risas dijo la funcionaria mirando a la audencia.

Según Deseda, de esos 800 casos, solo 57 fueron confirmados. Y de ellos, 53 se dieron después del huracán. Del 20 de septiembre al 20 de octubre reportó 6 casos fatales por esta enfermedad y tres después de esa fecha.


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