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La discusión en torno a la incineradora de basura que podría construirse en el municipio de Arecibo volvió a retumbar dentro y fuera del salón en el que se efectúan las vistas de transición del gobierno central, durante la comparecencia de la Junta de Calidad Ambiental (JCA).

Una veintena de manifestantes organizó una línea de piquete en la Plaza de Armas, justo frente al Departamento de Estado en el Viejo San Juan, donde son las sesiones de los comités de transición saliente y entrante.

Allí, con altoparlantes, pancartas y una enorme bandera de Arecibo, el grupo denunció los efectos nocivos que podría tener en la comunidad el establecimiento de la incineradora en la Villa del Capitán Correa.

Mientras, en el salón protocolar, el director de la JCA, Pedro Nieves, contestaba preguntas del comité de transición entrante sobre el proyecto, que está en espera de los permisos de emisión o de aire y el requerido para operar las instalaciones para el manejo de desperdicios sólidos.

La empresa Energy Answers, proponente del proyecto, cuenta con la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).

La exjueza Dolores Rodríguez preguntó si esos permisos se emitirán antes del próximo 31 de diciembre, que es la preocupación principal de los vecinos de la zona, pero Nieves indicó que desconoce.

“Se recibieron muchos comentarios, nosotros tratamos de no intervenir con el oficial examinador, y que emita el informe que entienda necesario”, expresó el funcionario. “Ya pasaron las vistas públicas, pero eso no quiere decir que ya esté aprobado”, agregó.

No descartó que pudiera haber más vistas si la Junta de Gobierno lo entiende necesario, una vez reciba y evalúe el expediente completo cuando el oficial examinador emita su informe.

Con mensajes como “No envenenes nuestro futuro con el incinerador” y “No incineración en Arecibo”, la manifestación comenzó poco antes del mediodía y se extendió hasta la tarde.

“Pedro Nieves presidió el proceso irresponsable de la aprobación de este proyecto en un poco más de un mes. Un proyecto que amenazaría la salud y calidad de vida de decenas de miles de ciudadanos y a varias generaciones de familias, para él, es como quitarse una curita”, manifestó Teresa Sánchez, portavoz de Madres de Negro de Arecibo.

Javier Biaggi, portavoz de Basura Cero Arecibo, expresó que las emisiones de la chimenea de la incineradora perjudicarían las 18 escuelas, 11 Head Start, cuatro centros de ancianos y tres hospitales de Arecibo.

Se informó que el particulado que emitiría la chimenea podría agravar problemas de asma y otras condiciones respiratorias y acarrean otros compuestos que pueden causar diabetes, afecciones del sistema inmunológico, problemas de la tiroides, del sistema reproductivo y cáncer.

Durante la vista de transición, el abogado José Andreu Fuentes también llamó la atención sobre otro proyecto en Arecibo que ha confrontado problemas: la planta Battery Recycling, señalada por las autoridades por descontroles operacionales que produjeron la contaminación de plomo en el aire y suelo de Arecibo y provocó altas concentraciones de esa sustancia en la sangre de empleados y sus hijos.

“Ese proyecto ha estado siendo evaluado por las autoridades federales. Había jurisdicción dual y estábamos actuando dos veces sobre el mismo sitio. Determinamos si conviene seguirlo por la Junta o a través de la EPA (Agencia federal de Protección Ambiental). Había ya una orden sobre la facilidad y ellos han estado trabajando con eso”, manifestó Nieves.

Durante la audiencia pública, Nieves también reveló que la limpieza de los terrenos que por décadas la Marina de Guerra de los Estados Unidos utilizó para sus prácticas militares en la isla municipio de Vieques podría tardar entre 10 y 20 años.

“Estas limpiezas son bien complejas y constan de varias fases. De entrada, se sabía que esto iba a ser un proceso a largo plazo y se van encontrando cosas en el camino que hay que atener. Ahora se está trabajando finalmente con el plan para la limpieza subacuática. Con relación a la limpieza de superficie de municiones, la inicial está terminada, hay una parte de sesenta y tantos acres que no se ha podido trabajar por el tipo de municiones”, explicó Nieves.

“Cuando yo llegué (a la JCA) en el 2009, había una urgencia increíble de diferentes agencias para aprobar la quema a campo abierto. Nosotros aguantamos la determinación final hasta que se podía entender bien el efecto de la quema de vegetación. El reto principal siempre ha sido la tecnología que hay para remover esas municiones y entrar en el proceso de limpieza ambiental de manera segura. Fácilmente, puede ser más de 10 años o 20, dependiendo de los estándares que se acuerden”, puntualizó.

El funcionario señaló que en el área de la playa Flamenco, en Culebra, también hay una zona en la que hay municiones.

“De igual manera, en Culebra había un área que no se estaba atendiendo y por los esfuerzos del (comisionado residente en Washington, Pedro) Pierluisi se allegaron fondos para hacer un estudios en el área de la playa Flamenco, donde hay municiones también”, agregó Nieves.


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