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Como un “cambio cultural grande” definió Ana R. Guadalupe -rectora del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico- la transformación que enfrenta el principal centro docente del país en el inicio -en dos semanas- de un nuevo año académico, con el controversial cierre de 281 cursos y la implantación de un proyecto peatonal que limita la circulación de automóviles y apuesta a los trolleys como sistema de transporte.

“Como todo cambio va a requerir cierto grado de adaptabilidad”, dijo, respecto al nuevo orden vial interno que lleva años tratando de poner en práctica y que levantó interrogantes entre los estudiantes y la oposición a que se les cobre por un sello que se les requiere para estacionarse en el recinto.

El llamado “campus peatonal” implica que estarán cerradas al tráfico de autos dos calles que cruzan el recinto de un extremo a otro. Los conductores podrán circunvalar el recinto y tener acceso desde seis portones, explicó Raúl Cintrón, director de la oficina de Planificación y Desarrollo Físico.

En las calles cerradas al tránsito de vehículos comenzará el uso de un sistema de cinco trolleys. Mientras, en el estacionamiento destinado a los estudiantes de primer año -el que se conoce como el ROTC- implementarán otro sistema de transporte colectivo con una guagua que tendrá una ruta desde ese estacionamiento hasta el centro de estudiantes.

“Si antes era incómodo para estacionarse, ahora será peor”, auguró el estudiante Luis Rodríguez.

Explicó que la cantidad de estacionamiento “no es proporcional con la cantidad de estudiantes” que tiene ese centro docente. Además, criticó que les estén cobrando $7 por un sello que autoriza el estacionamiento en el recinto.

Este -que deberá ser colocado en el cristal del auto- tiene un sensor similar al de los peajes, que activará el ascenso de las barras que controlarán la entrada a los estacionamientos para estudiantes. El sistema comenzará a funcionar el 1ro. de septiembre, anunció Cintrón.

Julio Serrano, director de Seguridad en el recinto, explicó que los profesores y empleados también tendrán su área de estacionamiento restringida. “No vamos a permitir vehículos en las calles”, advirtió.

Zynthya González, estudiante de maestría en consejería y rehabilitación, explicó que el pasado año muchos estudiantes encontraban estacionamiento detrás del museo, pero ahora a esa área le colocaron barreras que imposibilitan el acceso. Se trata de un área que estará reservada para profesores.

“Hay demasiada cantidad de estudiantes para unos estacionamientos tan limitados”, coincidió González.

Con este nuevo sistema, el campus riopedrense contará con 2,908 estacionamientos para estudiantes y otros 1,959 para profesores y personal, especificó la rectora. Además, tiene 1,200 en dos edificios multipisos que podrán ser utilizados por visitantes, estudiantes y el personal que así lo desee. “Siempre se van a presentar situacionesy las vamos a atender”, señaló Guadalupe.

Los trolleys funcionaran de 6:30 a.m. a 2:00 a.m., dos horas después del cierre de la biblioteca. Ese horario estará sujeto a revisión, según el jefe de seguridad. Los sábados y domingos el sistema no operará.

Luz S. López, asistente de administración en este recinto, avaló la reorganización de las áreas de estacionamiento por considerar que se provee mayor seguridad al no tener autos estacionados en ambos extremos de las calles.

Eliminación de cursos

El campus peatonal y los ajustes que el mismo implica no son las únicas preocupaciones de la comunidad universitaria. La eliminación de 280 cursos le roba el sueño a la estudiante Lyanette Díaz, quien augura que si no consigue que este semestre reabran uno de los cursos tendrá que tomar 21 créditos el próximo semestre para completar su bachillerato en mayo.

“Yo soy una de las afectadas. A mi departamento le eliminaron 10 de 25 cursos que se necesitan para completar el bachillerato”, dijo.

La rectora explicó que en los cursos que eliminaron debían cumplir con una matrícula no menor de 30 estudiantes y tenían 20 o menos. “Es un proceso usual en cada semestre”, indicó. Anticipó que no espera más cierres de cursos.

El estudiante de Ciencias Políticas, Juan Costas, fue otro que criticó el recorte de cursos, dijo que era contradictorio que por un otro lado asignan fondos para convertir el recinto en peatonal y por el otro eliminan clases. “¿Dónde están las prioridades en esta administración?”, dijo.

“Se han cortado cerca de 400 cursos a nivel del recinto, la Facultad de Sociales sufrió 40 recortes. Mientras nos están diciendo que no hay chavos y hay que recortar presupuesto, por el otro lado se gastan miles en el plan de estacionamiento”, indicó.

Explicó que el Decanato de Sociales recomendó el recorte de 20 cursos y al final fueron 40. “¿Qué poder tiene el estudiante de la facultad para restablecer esos cursos si el recorte se hace a nivel administrativo?”, dijo.

La rectora declinó responder la pregunta sobre cuántos profesores se afectan con el recorte de cursos. Señaló que tienen la misma cantidad de profesores que en el 2010, cuando la cifra alcanzaba 1,200. Esa cifra incluye los permanentes y los que son por contrato.

“La oferta (académica) la podemos dar con los recursos que tenemos”, dijo Guadalupe.

No obstante, los estudiantes, contrario a lo que señaló la rectora, aseguraron que se trata de cursos imprescindibles para completar sus grados.

Otro que aseguró ser uno de los afectados con la eliminación de cursos es Jaime Géliga, estudiante de Sociología, quien hoy, junto al Consejo de Estudiante, se reúne con la rectora para discutir el asunto.

Explicó que tuvo que cambiar el horario de estudios para ajustar las clases y poder completar su carga académica, porque se topó que con la eliminación de cursos no podía completar el grado.

El joven también destacó que la eliminación de cursos tiene sus implicaciones en la beca Pell, que le requiere un mínimo de créditos para poder beneficiarse.

“Tuve que hacer un cambio de cursos y perder otros que iba a tomar”, indicó Géliga, mientras señalaba que los salones y las instalaciones no permiten la sobrecarga de cursos que anticipa traerá estos recortes.

Por otro lado, los funcionarios del recinto explicaron que el anunciado sistema de cámaras de vigilancia aún no estará en vigor.

“Hasta que le reglamento no esté aprobado no se pueda hacer nada”, dijo la oficial de prensa Lorna Castro, quien indicó que aún están en la etapa de recibir los comentarios del borrador.


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