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El cuerpo de baile Belelé animó la actividad en Loíza. (Suministrada)

LOÍZA.- Un remozado Ancón, a orillas del río Grande de Loíza, fue el escenario del lanzamiento del proyecto Agua Segura, un esfuerzo del Programa del Estuario de la Bahía de San Juan que ha llegado a tres comunidades de la zona este, con el fin de que los ciudadanos obtengan agua potable de manera innovadora y satisfacer una necesidad tan apremiante, sobre todo en emergencias.

Loíza, Humacao y Vieques son los municipios escogidos por el Estuario para desarrollar el proyecto. En cada uno, se identificó una comunidad con necesidades, ya sea por su ubicación o la complejidad de los retos que enfrentaron ante el embate de los huracanes Irma y María.

A estos sectores se les brindaron herramientas didácticas para conocer más acerca de la calidad del agua, se les entregó y enseñó a manejar una planta desalinizadora –donada por GivePower Foundation–, y los ciudadanos, en su mayoría jóvenes, fueron adiestrados para realizar pruebas de agua y determinar su estado.

“La necesidad de estas zonas son las que nos llevaron a escogerlas para este proyecto. En el caso de Loíza, vimos que quedó devastada y encontramos en el Ancón el lugar idóneo para establecer el proyecto. En Humacao, elegimos a Punta Santiago por ser una zona a donde llegas atravesando puentes, por lo que en caso de eventos atmosféricos, la naturaleza se adueña de su espacio natural, lo que deja incomunicada a la gente, como ocurrió (con María). Y, por supuesto, Vieques, en el malecón del barrio La Esperanza, porque existe mucha necesidad y los retos de su ubicación como isla municipio son enormes”, explicó Brenda Torres Barreto, directora ejecutiva del Estuario.

Según Torres Barreto, GivePower Foundation proveyó tres plantas y las herramientas para empoderar a la comunidad. Por su parte, la organización Unidos por Puerto Rico dio $113,960.70, dinero con el que gestionaron el programa; y Titi Foundation les otorgó $60,000 para un vivero.

OTROS DOS ASPECTOS

Además de obtener, filtrar y distribuir agua en la comunidad, el proyecto Agua Segura se enfoca en otros dos aspectos: infraestructura verde en áreas vulnerables, y apoderamiento comunitario y educación ambiental.

Para esto, el Estuario ha utilizado la energía de los jóvenes de la comunidad, que han dicho presente en las acciones de extracción, purificación y análisis del agua, así como en el remozamiento de las estructuras verdes.

Por su parte, el vicepresidente ejecutivo de operaciones del Programa de Educación Comunal de Entrega y Servicio (P.E.C.E.S) en Humacao, Carlos Vázquez Rosario, atestiguó que el proyecto ha servido para empoderar a los jóvenes y ayudarles a crear acciones que impactan al país.

“Creemos en la participación de los jóvenes como protagonistas de la historia y, en el caso de este proyecto, encontramos que es una conexión ideal con nuestra visión de brindarles una educación alternativa. Ellos son los que están aprendiendo a manejar la planta desalinizadora, y están aprendiendo a medir la calidad de agua. Esto ayuda al esfuerzo del Estuario de levantar data de cómo está el agua en el país”, sostuvo.

Del mismo modo, los jóvenes de Loíza y pueblos limítrofes que forman parte de la organización Nuestra Escuela, aportan en el manejo y control del agua, además de haber sido parte integral del remozamiento del Ancón.

Precisamente este esfuerzo de embellecer la zona, es para la alcaldesa de Loíza, Julia Nazario, una de las gestiones más significativas del proyecto, aunque reconoce la relevancia y el impacto que tiene para su municipio el poder contar con agua potable de manera tan accesible para la comunidad. “Loíza está en pie gracias a las ayudas de todas las fundaciones que han llegado hasta aquí con planes concretos”, dijo.


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