Lizette Rodríguez, directora de la escuela elemental Felipe Gutiérrez en Río Piedras. (Alex Figueroa Cancel)

Sobre 150 estudiantes faltaron hoy a sus clases en la escuela elemental Felipe Gutiérrez, en Río Piedras, ubicada a unas cuadras del residencial Ernesto Ramos Antonini, donde seis personas murieron en medio de una balacera que ocurrió en horas de la tarde de ayer.

La directora de la escuela, Lizette Rodríguez, indicó que estiman que “la gran mayoría” de los alumnos que no se presentaron hoy son vecinos del residencial.

“Vinieron 125 estudiantes de una matrícula de 277”, sostuvo Rodríguez, quien dijo que a eso de la 1:00 p.m. en el plantel no se reportó ningún incidente.

Mientras, relató que dentro de los salones dedicaron especial atención para detectar si había algún niño que necesitara asistencia especial.

“Algunos comentaron sobre la situación. Hicieron partícipes a las maestras, en la mañana hicimos una ronda hablando con los chicos. Algunos lo toman bajo control; algunos un poco más nerviosos”, dijo Rodríguez.

Agregó que “dentro de la situación lamentable que está pasando en la comunidad, tratamos de mantener la escuela en la normalidad de sus funciones para el bienestar de sus estudiantes y prevalecer la paz y tranquilidad, para que sea un lugar tranquilo donde puedan compartir”.

“Para algunos, esto se convierte en algo que ven con cierta frecuencia, pero no deja de ser fuerte y algunos sí expresan: ‘yo me asusté’, ‘yo me acomodé’… Pero la gran mayoría, aunque se asusta y quizás refleja cierta ansiedad, saben manejar estas situaciones”, abundó.

Explicó que el protocolo del plantel dispone que si alguno de los estudiantes presenta un estado “más allá de lo normal”, se atiende aparte del grupo para que manifieste su sentir y emplear técnicas de relajación que minimicen la ansiedad.

“En este caso se habló con una sola estudiante que vino bastante ansiosa, de segundo grado. Es escucharlos, que se desahoguen, que digan lo que tienen que decir y tratar de alinearlos a la realidad”, expresó Rodríguez.

La situación se reflejó, además, en otras escuelas donde hay alumnos que de alguna manera vivieron lo que sucedió.

Migdalia Santiago Negrón, presidenta de la organización magisteral Educamos, es maestra en la escuela Juan Ponce de León en Río Piedras, donde uno de sus estudiantes le relató que durmió en el piso por el temor.

“Tengo estudiantes de escuela superior que viven en el área, cerca y dentro del residencial Ramos Antonini. Me llegaron muy nerviosos. Obviamente, vienen a la escuela porque es un espacio que los protege, pero estaban muy preocupados por la dinámica que se dio, la cantidad de balas, las ráfagas, por la gente que falleció… sí, bien afectados”, manifestó Negrón.

Añadió que "uno me habló de haberse tirado al piso, de haber pasado la noche en el piso, preocupado, con tanta ráfaga no se tiene idea. Durmió en el piso del miedo que tenía”.

“De eso se trata, de un problema serio de seguridad que no se resuelve con mano dura. Se resuelve trabajando con las injusticias en este país y con las autoridades asumiendo la responsabilidad que les corresponde”, afirmó. “La responsabilidad no está en mis estudiantes, pero son los que pagan las consecuencias”.

Por su parte, la directora del programa de Trabajo Social del Departamento de Educación, Gloria Collazo, dijo que evaluaban la situación con los planteles en las comunidades aledañas para identificar la necesidad de movilización de personal, como psicólogos o trabajadores sociales adicionales.

“Vistamos algunas escuelas y estamos en comunicación con todas, y todo estaba tranquilo dentro de las circunstancias. Pero se sigue con la evaluación para brindar los servicios para los estudiantes con alguna necesidad particular”, afirmó.


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